Creativos, nostálgicos y humorísticos

Por un lado, Julián plantea la colonización de España a través del dulce de leche y, por otro, Mario Díaz, desde Canadá, recuerda el café de "Bom-Bar".

17 Septiembre 2005
En una interesante propuesta literaria, Julián, desde España, nos envía una especie de cuento-ensayo, donde con humor expone cómo los argentinos están devolviéndole a España sus favores colonizadores, aunque esta vez por medio del dulce de leche.
Otro “tuceño”, Mario Díaz, envió una linda misiva desde Winnipeg, Canadá, recordando algunos aromas y sabores imborrables, entre ellos, el del café de “Bom Bar” (ahora “Poste Restante”), un tradicional bar de Galería LA GACETA.

• Vamos a colonizar España con el dulce de leche
"Viernes 29 de Julio España: decí alpiste. Empezamos de a poco y en silencio a corroerte, España. Primero llegaron ellas, nuestras indestructibles hormigas negras, macizas, h... de p..., y te alteraron el ecosistema peninsular. Después te mandamos a King África, para reventarte directamente el cerebro. Y entonces, calladitos la boca, llegamos nosotros, los argentinos. Nos colamos en tus bares, en tus calles, y les dijimos a tus carniceros cómo se corta la carne.
El tiempo siempre estuvo de nuestro lado, España: era cuestión de esperar a que vos cambiaras, no nosotros. La especie más fuerte es la que sobrevive. Siempre. Al principio, como si te hubieran puesto delante de la puerta un inofensivo caballo de Troya, no olfateaste el peligro que representábamos para tu cultura ancestral. Somos una plaga simpaticona, eso es cierto, a primera vista no te dimos problemas como los marroquíes, ni asaltamos tus coches en la carretera omo los peruanos, ni asesinamos a tus esposas e hijos como los inmigrantes del Este.
Al principio te sentiste segura con nosotros, España, bajaste los brazos. Y ahí fue donde nos hicimos fuertes. Paulatinamente empezaste a sentir cierto temor. No solamente nos quedábamos con tus mujeres, también comenzamos a quedarnos con los empleos calificados de tus hijos y cuñados.
Por tus calles, antaño, circulaba el viejo chiste: "el mejor negocio, comprar un argentino por lo que vale y venderlo por lo que cree valer". Ahora, por tus calles circula otro chascarrillo, más punzante, que no te hace tanta gracia: "No le des empleo a un argentino, porque en seis meses será tu jefe". Ay, España, España... Hay que estar más atenta, m`hija. ¿No notaste que tus hijos, al ver a una mujer guapa, empezaban a decir "pibón"? ¿No relacionaste que esa palabra viene del lunfardo "piba"? ¿No oíste a tu juventud empezar a decir "guita" en lugar de "pelas"? Así empiezan las colonizaciones: desde los arrabales.
Me extraña España, que siendo mosca no nos conozcas. Después te mandamos a Darín envuelto para regalo, y tus mujeres empezaron a acartonar la medibacha. Cada verano, puntualmente, les damos a tus hijos una dosis de Daniela Cardone, de carne argentina. Nuestros triunfos han sido imperceptibles a tus ojos. Pero nosotros los festejábamos saltando de alegría en los sofás y tirando papelitos. Sabemos cuándo una publicidad de tu tele se hizo en Buenos Aires, sabemos cuándo un guionista es argentino. Hace un mes, cuando tu televisión comenzó a pasar -sin siquiera doblarlo- el spot de mayonesa Calvé, supimos que habías perdido otra batalla.
La guerra ha sido lenta, y vos también presentabas pelea: no nos dabas los alimentos básicos, España. Esa fue siempre tu estrategia. Sabés muy bien que no podemos vivir a arroz y pescado, que nos moriríamos si sólo probáramos el cocido, el pan con tomate, y los pinchos. Y vos nos dabas eso para comer. Nos dolía, sangrábamos en silencio. No hay nada en tus panaderías que tenga dulce de leche. No sos amiga de lo dulce, España. Al hojaldre lo rellenás de atún. Al bizcochuelo de chocolate le metés... ¡chocolate líquido! Tu escasez peninsular de dulce de leche casi nos hace desistir e irnos, casi nos hace claudicar. Lo confesamos. Pero somos como las hormigas negras, somos feroces y creativos. Entonces descubrimos que si comprábamos leche condensada y la hervíamos (con lata y todo) durante cuatro horas, teníamos un sustituto que nos daba fuerza. No era Chimbote, pero podíamos seguir respirando. Y así tuvimos, durante un tiempo, dulce de leche para seguir corroyéndote las entrañas, España. Creció entonces la venta de leche condensada en toda la península ibérica. Un doscientos treinta por ciento. La empresa "La Lechera" volvió a tener ganancias netas después de catorce años. Pero para nosotros la lucha continuaba sin cuartel.
El dulce de leche es nuestra gasolina, y no podíamos esperar cuatro horas para zamparnos una cucharada y seguir peleando por lo nuestro. Eran muchas horas, y además las ollas se nos oxidaban. Estuvimos a punto de irnos, España. En serio. Estuvimos a ésto de dejarte en paz con tus paellas y tus corridas de toros. Hace un año nos juntamos todos en la clandestinidad: las hormigas negras, Daniela Cardone, Calamaro, todos nosotros. Votamos. Y por una pequeña mayoría decidimos aguantar un poco más. Por eso ahora estamos felices. Porque ayer, España, caíste por fin rendida.
Ayer la raza más fuerte se puso en pie, en toda su fantástica altura. Te puede el capitalismo, España, te puede el dinero. La empresa "La Lechera", al ver que el consumo de leche condensada había crecido gracias a nosotros, sacó por fin esto al mercado: 1 | 2 | 3 ¡Ay, España, ahora empezá a correr! No sólo nos das combustible ilimitado para acabar con tus ruinas, sino que además lo envasás con pico antigoteo. Ahora sí que no nos vamos más. Vamos a conquistar a tus mujeres con doble ímpetu y ellas parirán hijos españoles que tomarán mate día y noche. Sí, sí, España, oíste bien: todos tus nuevos hijos tendrán apellidos que terminen con "i". Ahora no, porque ahora ni siquiera te diste cuenta de que has perdido la batalla final.
Ahora no, España. Pero dentro de muchos años, cuando desde Cataluña a Andalucía, desde Cantabria hasta Melilla, todo el mundo diga remera en vez de camia, cuando el presidente de la Real Academia se cambie el apellido por vergüenza, ese día, España, mirarás para atrás y descubrirás que la debacle de tu pueblo comenzó la mañana de verano que se puso a la venta el dulce de leche "La Lechera". Y ese día fue ayer, 28 de julio de 2005. Feliz día de la independencia, España. Perdiste”.
Julian (España)
julianpipi@hotmail.com


• Al mejor diario del mundo
“Hola: antes de todo quiero hacerles llegar mis cordiales saludos y mis felicitaciones a todo el personal de este prestigioso diario, que hace posible que todos los tucumanos estemos informados de lo que acontece en nuestra querida y recordada provincia y también en el mundo. Sigo con la idea de siempre al decir que LA GACETA es el mejor diario del mundo.
Hace once años que estoy radicado en Winnipeg, Canadá, y unas de las cosas fundamentales para mí es leer LA GACETA On Line, todos los días. Ahora estoy leyendo esta nota que tuvo gran repercución en los tucumanos que por distintas razones residen en diferentes partes del mundo. Comparto la opinión de ellos cuando manifiestan tantas cosas lindas, costumbres y vivencias que la tiene unicamente Argentina.
En mi caso, hay cosas que no las olvido nunca, por ejemplo, cuando comenzaba mis días de trabajo saboreando un rico y espumoso café con leche de “Bom-Bar”, del gran amigo Carlos Perez. Todavía recuerdo su acostumbrada pregunta “negro, que vas a tomar? O esas madrugadas solo y cansado, rebotando en Cuny o en los Eléctricos para desgustar un sabroso sandwich de milanesa, las noches de snooker en El Molino, y algo que añoro con locura son esas gloriosas noches de nuestro basquet tucumano cuando era fiel seguidor del famoso club Alberdi... que hermoso!!! vivir esos momentos no tiene precio, y luego esas noches de alegrías o frustraciones por los partidos que terminábamos en la pizería del inolvidable Loro Elías.
La espontaneidad que tenemos los tucumanos para organizar los asados, que cualquier motivo era bueno para compartir con guitarreadas hasta el amanecer. También lo que añoro son las noches de pesca en el dique Los Quiroga, el café tucumano, en fin, son muchas las cosas maravillosas que se viven únicamente en nuestra tierra y que no las tiene ninguna otra parte del mundo.
Mis felicitaciones para el periodista que creó esta nota tan linda como "Los Tucenios" y nuevamente gracias a este diario tan gentil de mi adorado Tucumán. Un abrazo y hasta siempre”.
Mario Díaz (Winnipeg - Canadá)
marioldiaz@hotmail.com




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