17 Julio 2005 Seguir en 
FILADELFIA, EE.UU.- Un hombre de 105 años de edad, sobreviviente del campo de concentración nazi de Dachau, y su esposa de 100 años han ganado el título del matrimonio más viejo del mundo.
Residentes en Filadelfia, Herbert y Magda Brown recibieron la distinción del Libro Guinness de los Récords, que determinó que eran el "matrimonio vivo de mayor edad, sumando los años" al 9 de junio con una edad conjunta de 205 años y 293 días.
Una semana antes, al 1 de junio, la pareja inglesa de Percy y Florence Arrowsmith, también de 105 y 100 años respectivamente, fueron nombrados por el Guinness no sólo como el matrimonio vivo de mayor edad, sino el que más años de casados llevaba: 80.
Pero los Brown se pusieron en contacto con Guinness y probaron que vencían a los Arrowsmith por unos pocos días. El 13 de junio, Percy Arrowsmith murió. "Es increíble que seamos el matrimonio que más tiempo lleva casado del mundo", dijo Magda.
Acerca de las razones de la extraordinaria duración de su matrimonio, en una época en que la mayoría de las parejas acaban en divorcio, Magda dijo que el truco estaba en que ella suele llevar la iniciativa y su marido la sigue. "Es muy fácil de llevar; yo soy la fuerte. Nunca discutimos; sólo hablamos", contó.
En su casa no había bebidas alcohólicas ni juegos de azar pero sí comida saludable. "La nuestra fue una vida tranquila", afirmó. "Y hacían ejercicio juntos mientras pudieron. Hasta la edad de 98 y 94, respectivamente, daban paseos diarios en el centro comercial local", dijo su hija Trudie Solarz.
El matrimonio se casó en la tierra natal de Magda -en Hungría- en 1930 y luego se mudó a Austria, donde había nacido Herbert. Allí fue arrestado por los nazis, por ser judío, en 1938.
Herbert fue enviado al campo de concentración de Dachau, pero fue liberado a los dos meses a cambio de todas las posesiones de la familia. Luego huyeron a Inglaterra, donde la familia vivió un año. Los Brown partieron a Nueva York y en 1941 se radicaron en Filadelfia. Ambos trabajaron en una fábrica de ropa. Con el tiempo tuvieron su propio negocio. "Magda siempre tuvo una vida social activa; practicaba natación y tenis. Herbert siempre estaba en el negocio. La experiencia de la guerra lo había marcado. Siempre me decía que tenía que ahorrar dinero. De cada dólar que ganó ahorró 50 centavos", contó Trudie. "Si mi madre no tuviera a mi padre, creo que no desearía vivir, y a él le pasaría lo mismo", agregó. (Reuter-Especial)
Residentes en Filadelfia, Herbert y Magda Brown recibieron la distinción del Libro Guinness de los Récords, que determinó que eran el "matrimonio vivo de mayor edad, sumando los años" al 9 de junio con una edad conjunta de 205 años y 293 días.
Una semana antes, al 1 de junio, la pareja inglesa de Percy y Florence Arrowsmith, también de 105 y 100 años respectivamente, fueron nombrados por el Guinness no sólo como el matrimonio vivo de mayor edad, sino el que más años de casados llevaba: 80.
Pero los Brown se pusieron en contacto con Guinness y probaron que vencían a los Arrowsmith por unos pocos días. El 13 de junio, Percy Arrowsmith murió. "Es increíble que seamos el matrimonio que más tiempo lleva casado del mundo", dijo Magda.
Acerca de las razones de la extraordinaria duración de su matrimonio, en una época en que la mayoría de las parejas acaban en divorcio, Magda dijo que el truco estaba en que ella suele llevar la iniciativa y su marido la sigue. "Es muy fácil de llevar; yo soy la fuerte. Nunca discutimos; sólo hablamos", contó.
En su casa no había bebidas alcohólicas ni juegos de azar pero sí comida saludable. "La nuestra fue una vida tranquila", afirmó. "Y hacían ejercicio juntos mientras pudieron. Hasta la edad de 98 y 94, respectivamente, daban paseos diarios en el centro comercial local", dijo su hija Trudie Solarz.
El matrimonio se casó en la tierra natal de Magda -en Hungría- en 1930 y luego se mudó a Austria, donde había nacido Herbert. Allí fue arrestado por los nazis, por ser judío, en 1938.
Herbert fue enviado al campo de concentración de Dachau, pero fue liberado a los dos meses a cambio de todas las posesiones de la familia. Luego huyeron a Inglaterra, donde la familia vivió un año. Los Brown partieron a Nueva York y en 1941 se radicaron en Filadelfia. Ambos trabajaron en una fábrica de ropa. Con el tiempo tuvieron su propio negocio. "Magda siempre tuvo una vida social activa; practicaba natación y tenis. Herbert siempre estaba en el negocio. La experiencia de la guerra lo había marcado. Siempre me decía que tenía que ahorrar dinero. De cada dólar que ganó ahorró 50 centavos", contó Trudie. "Si mi madre no tuviera a mi padre, creo que no desearía vivir, y a él le pasaría lo mismo", agregó. (Reuter-Especial)







