Los dilemas que genera la oleada terrorista y sus consecuencias

Expertos europeos estiman que las causas de los atentados proceden menos de Oriente Próximo que del propio Viejo Continente. Cómo ponerle freno.

VICTIMAS INOCENTES. En Londres, las velas siguen encendidas frente a las fotos de algunos de los muertos en los atentados perpetrados por cuatro fundamentalistas islámicos.
VICTIMAS INOCENTES. En Londres, las velas siguen encendidas frente a las fotos de algunos de los muertos en los atentados perpetrados por cuatro fundamentalistas islámicos.
17 Julio 2005
El ataque terrorista en Londres no sólo trajo muerte y desolación para numerosas familias de víctimas inocentes, sino que generó nuevos dilemas sobre un fenómeno que sacude el escenario internacional.
Más allá de analizar las consecuencias políticas, económicas, éticas, etc., que generan estos hechos (lo que realizan los especialistas invitados por nuestro diario), son muchos los razonamientos que procuran encontrarle alguna explicación lógica a esta serie de ataques. Si bien uno de los principales enigmas es cuáles son los vectores del terrorismo, no resulta menos curioso reconocer que la comunidad internacional no se pone de acuerdo, ni siquiera, en cómo definir el terrorismo.
Por lo pronto, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) adopta la siguiente descripción: "cualquier acto, además de los actos ya especificados en los convenios y convenciones vigentes sobre determinados aspectos del terrorismo, los convenios de Ginebra y la resolución 1.566 (2004) del Consejo de Seguridad, destinado a causar la muerte o lesiones corporales graves a un civil o a un no combatiente, cuando el propósito de dicho acto, por su naturaleza o contexto, sea intimidar a una población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo".
En cuanto a las amenazas, los desafíos y el cambio que enfrenta la comunidad internacional frente al terrorismo, meses atrás, un informe del Grupo de Alto Nivel de la ONU señaló dos "nuevos" factores que imprimen urgencia a la amenaza actual del terrorismo.
El primero de ellos es el accionar de Al Qaeda y su "red armada de alcance mundial" de significativa capacidad operativa (con atentados en 10 Estados miembro de la ONU). El segundo factor señalado era que el terrorismo apunta claramente a causar el mayor número posible de bajas principalmente civiles.
Advertía, además, sobre la posibilidad de que el terrorismo pueda -eventualmente- acceder a las armas de destrucción masiva.
Hoy, después de Londres, más allá de la advertencia general de la ONU, la acción creciente del terrorismo se analiza desde ángulos más específicos.
Así, según la investigadora francesa Selma Belaala ("Página/ 12") es trascendente tener en cuenta la fractura entre las corrientes combatientes del fundamentalismo islámico: "nos encontramos en una fase de disidencia. Están los salfistas jihadistas, que actúan dentro de un marco muy preciso -el de la guerra territorial-, y aquellos que buscan extender la Jihad (guerra santa). Los grupos más radicales no ven más la Jihad como una liberación de los territorios musulmanes ocupados, sino como una acción armada contra los regímenes impíos, sean musulmanes u occidentales".
Belaala estima que el cierre, en marzo pasado, de la célebre mezquita de Finsbury Park, en Londres, provocó que los ultrarradicales salafistas que se concentraban en ese templo se dispersaran, lo que tornó invisible al movimiento.
En el mismo sentido, el politólogo francés Olivier Roy dijo (en "El País") que las causas del terrorismo islámico proceden menos de Cercano Oriente que de la propia Europa, y están generados en la radicalización de una franja minoritaria de jóvenes desarraigados. "La democratización en Cercano Oriente será un paso muy positivo hacia la paz, pero no es la respuesta mágica al radicalismo islámico, que está mucho más relacionado con las mutaciones del Islam contemporáneo y con su globalización", afirma Roy.
A su vez, el coordinador de la lucha antiterrorista de la Unión Europea, Gis de Vries, sostiene en "Página /12" que Europa, después de Londres, se ha convertido en un blanco en sí misma. Advierte que para impedir, si es posible, otros ataques más graves, es preciso que la situación en Irak y en Medio Oriente se estabilice. "EEUU debe asumir su responsabilidad en la resolución de los conflictos regionales que alimentan la guerra santa", plantea.
El fenómeno, complejo y vasto, altera la vida de las sociedades y genera un debate de alto voltaje.

PUNTOS DE VISTAS
El fundamentalismo también golpea a Europa

Por Emilio Cárdenas, ex representante permanente de la Argentina ante las Naciones Unidas
Por vez primera, un grupo de terroristas fundamentalistas islámicos suicidas atacó -indiscriminada y cobardemente- a civiles inocentes en pleno corazón de Europa. Estos atentados tendrán consecuencias previsibles.
La primera es que Gran Bretaña revisará su legislación antiterrorista, para tratar de flexibilizarla y dotar a sus autoridades de mayores facultades. En esto hay que cuidarse de no caer en excesos que, en nombre de la seguridad o de la vigilancia, supongan violar las libertades fundamentales.
La segunda es que puede anticiparse un posible crecimiento de las actitudes xenofóbicas de algunos integrantes de la población en contra de aquellas minorías a cuyos miembros presuman involucrados en la barbarie desatada en Londres. Esto es peligrosísimo, porque supone posibles explosiones de intolerancia y apunta tanto a justos como a pecadores, sin distinciones. Salvando las distancias, a la manera de los propios terroristas.
La tercera es comprobar que el terrorismo volvió porque es, inequívocamente, un "crimen de lesa humanidad". Esto es lo que se vio en Londres. Pero no solo allí. También en Irak, cuando se atentó contra decenas de niños que estaban recibiendo golosinas; o se asesina al embajador de Egipto, porque representa a un país árabe secular. Y en Afganistán, cuando se decapitó a un ciudadano por el delito de pertenecer a la policía.
Estos terroristas dejaron de usar la razón. Sólo actúan en función de lo que algunos, que desde los púlpitos siembran el odio en la sociedad, les dicen que es -presuntamente- "la voz de Dios".
La cuarta consecuencia es que Europa deberá coordinar más su acción preventiva -y represiva- contra el terrorismo. Esto exige extraditar a los acusados con la rapidez que las circunstancias exigen e intercambiar anticipadamente toda la información sensible de que se disponga. Para Francia, que tiene la mayor población musulmana de Europa, o para Gran Bretaña, donde viven más de dos millones de musulmanes, esto implica decidirse a actuar con firmeza y delicadeza, en difícil equilibrio, a fin de evitar conductas arbitrarias que terminen generando más terroristas que aquellos cuyas amenazas se logre neutralizar. Mientras tanto, deberemos resignarnos a convivir con ese incalificable azote, que no respeta a nada ni a nadie. (Exclusivo para LA GACETA)

El error de pensar que el problema es del otro
Por Roberto Estevez, abogado - doctor en Ciencias Políticas (especialización en Relaciones Institucionales)
Hay una perspectiva lineal para la comprensión de la violencia terrorista, de la respuesta militar y de la respuesta preventiva: pensar que el problema es del otro. Desde otra perspectiva, el maestro de los dominicos -Timothy Radcliffe-, en noviembre de 1993, causó impacto al comparar nuestro mundo con el que describe Steven Spielberg en la película Parque jurásico. "Es esta -dijo - una historia que nos muestra un cuadro maravilloso del mundo en que hemos de vivir nuestra fe... Nos habla de un mundo violento, de una manada de dinosaurios vagabundeando por las llanuras y devorando cuanto encuentran a su paso. Se trata de una violencia a la que los seres humanos sólo pueden replicar con nueva violencia... Nos presenta una resucitada selva darwiniana en la que los animales compiten para sobrevivir". El mundo es como una selva en la cual sobreviven los más fuertes y agresivos, mientras los débiles van cayendo muertos en las orillas de los caminos y extinguiéndose. Esta perspectiva es que somos parte del problema.
Rechazamos de modo terminante los ataques sufridos por EEUU, España y el Reino Unido, y rechazamos la mentalidad terrorista que sostiene una verdad absoluta que otorga legitimidad para destruir hasta vidas inocentes.
Para explicar la violencia actual necesitamos encuadrarla en el marco de la sociedad en que se desarrolla; en la cultura y en el sistema de valores imperantes que intentan legitimarla. La violencia aparece vinculada hoy al ejercicio del poder por parte del Estado, y a partir de ella es que aparecen otras formas de violencia. El terrorismo participa desde el otro poder de la misma convicción: un hombre puede imponer a los otros su propia visión de la verdad. Pero jamás puede ser impuesta a otros mediante crímenes, violando la dignidad humana.
El terrorismo fue parte del desarrollo del Estado moderno, y es sólo un pequeño capítulo de las múltiples "demonizaciones" que lo acompañaron. El Estado totalitario sobreviviente al terrorismo es una posibilidad no sólo para un Estado o confederación de estados islámicos, sino también para las democracias occidentales o el incomprensible sistema chino. Por eso es necesario no sólo combatir militarmente el terrorismo sino también crear condiciones culturales, sociales y económicas para la paz; de lo contrario, la tragedia tenderá a perpetuarse. (Exclusivo para LA GACETA)

"Debe reducirse la brecha de ingresos entre países"
Estima que el último ataque terrorista en Londres hará poco impacto en la macroeconomía aunque sí será importante en la geopolítica y en las relaciones internacionales. No obstante, Eduardo Fracchia, director adjunto de Economía del IAE (Escuela de Dirección y Negocios) de la Universidad Austral, considera que son lógicos los temores respecto de una reducción en el ritmo de la globalización mundial ante la amenaza de estos atentados.

- ¿Cómo reaccionará la economía internacional?
- La instalación de la amenaza más creíble del terrorismo global no es un elemento menor. Como es sabido, para citar un ejemplo, existe una estrecha relación entre este factor de amenaza y el precio de petróleo ("oil terror premium"). Las acciones de EEUU destinadas a dar batalla a posibles focos de terrorismo coinciden con la existencia de petróleo en sitios como Colombia y Medio Oriente.La respuesta lógica de los líderes mundiales al ataque en Londres fue fortalecer el camino que procura armonizar la continuidad de la globalización económica con una contención más efectiva de la amenaza terrorista global.

-¿Qué consecuencias acarrea este estado de cosas?
-Menor comercio y mayor proteccionismo. También a nivel macroeconómico se espera reducción en la evolución ya recesiva de industrias vinculadas al turismo y a la aviación comercial. Pero el capitalismo moderno sigue con su dinámica y los mercados financieros no se verán afectados como las variables básicas. El oro puede seguir en sus máximos históricos ya que es un activo firme como respuesta a la incertidumbre.

-¿Qué deben hacer los países desarrollados?
-Deben fomentar el libre comercio y reducir las brechas de ingresos entre los países. Si bien la dinámica del capitalismo global no es la causa de fondo del terrorismo, es un lugar común, como lo recordaron los presidentes en la reciente reunión del G-8, que la globalización profundiza la inequidad. También es claro que el diálogo intercultural con el mundo musulmán es muy necesario y debe estar en la agenda de Occidente.

-¿Cuáles son las causas de estos atentados?
-La pobreza de los países emergentes no es necesariamente la causa última de los atentados. La globalización, para ciertas corrientes de pensamiento, sí es una de las causas. El terrorismo, como ocurre con las drogas, es de alcance global y se ha transnacionalizado.

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