Pacto entre todos

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20 Enero 2005
Por Javier Noguera (Ex fiscal Municipal y actual asesor del Poder Ejecutivo)

El 29 de octubre pasado, los 25 jefes de Estado de la Unión Europea refrendaron su flamante Constitución. El proceso culminará una vez que los Estados miembro ratifiquen la norma. Todo período preconstituyente, como el que atraviesa nuestra provincia, requiere de un espacio para la reflexión. La Constitución de la Unión Europea es el umbral más alto al que llegó el constitucionalismo moderno. No en vano fue calificada por el analista internacional Jeremy Rifkin como una de las novedades más importantes de la historia de la humanidad. Vamos al texto. Los derechos humanos son el alma de la norma y el lenguaje usado es el del universalismo. La Constitución deja claro en todo momento que no se dirige a un pueblo determinado, a una nación o conjunto de naciones, sino a la raza humana.
Están expresamente consagrados el derecho a la dignidad humana, a la igualdad ante la ley, a la libertad de pensamiento, de opinión y de información, a la vida privada, a la protección de la familia; los derechos sociales colectivos y el derecho a la información que les es debida a los trabajadores. También se contempla el derecho a la integridad física y psíquica, y el derecho de los ciudadanos a dar un consentimiento libre e informado en cuestiones médicas, entre otros.
Los objetivos que se propone la Constitución son promover la paz; combatir la exclusión y la discriminación social; promover la justicia, la protección social, la igualdad entre hombres y mujeres, la solidaridad entre generaciones y la protección de los derechos de los niños.
Las palabras solidaridad, respeto por el medio ambiente, desarrollo económico sostenible y equitativo, calidad de vida y respeto a la diversidad son frecuentes. En síntesis, la norma no sólo trata de garantizar igualdad de oportunidades: busca además igualdad de resultados.
"Estamos en Tucumán, Argentina?", se dirá con una mueca de escepticismo. Vamos cambiando positivamente de a poco. La Constitución no es otra cosa que el acuerdo entre los miembros de una comunidad sobre las cosas que quieren que les sucedan en adelante. Es el sueño que compartimos, el destino de bienestar que imaginamos para todos.

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