Los une la sangre y la pasión por el rugby

Los “linceros” Nicolás y Marcos González cuentan su presente en una España en cuarentena.

25 Mar 2020 Por Federico Espósito
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“LINCEROS” CON NUEVOS COLORES. Nicolás y Marcos llegaron a Ingenieros Industriales para reforzar el pack de forwards.

Una pandemia definitivamente no entraba en ninguno de los futuros posibles que los hermanos Nicolás y Marcos González esperaban de su vida en España. Sin embargo, aunque por estos días les toca estar lejos de la cancha por la estricta cuarentena, sí encontraron lo que fueron a buscar: un día a día distinto, en una ciudad acogedora (Torrelodones, un pequeño municipio muy cercano a Madrid) y un club (Ingenieros Industriales) que los abrazó como si fuera una sucursal de Lince, su casa de toda la vida.

“Surgió todo por un amigo en común, que tenía un contacto. Desde el club le consultaron por un primera y un tercera línea para sumarse al proyecto”, comienza Nicolás. “Uno desde chico siempre sueña con vivir esa experiencia de jugar afuera algún día. Con Marcos hicimos siempre todo juntos, desde jardín hasta la Facultad, así que decidimos venir. Además, el club tiene una escuela de divisiones formativas muy importante, lo cual nos permitía también trabajar en la formación física de los chicos, similar a lo que ya veníamos haciendo en nuestro club”, cuenta el “Cañonero”, al que se le humedecen los ojos cada vez que habla de Lince.

NUEVOS AIRES. Los hermanos González, en la Plaza Mayor de Madrid. Nacieron, crecieron y estudiaron juntos; ahora comparten también la experiencia profesional.

Llegaron en octubre y a la semana ya estaban vistiendo la camiseta azul y negra en la División de Honor B, la segunda de España. “Casi sin escalas de Silvano Bores al 800 a Madrid. La gente de acá es muy buena, no hay de qué quejarse en este club. Hasta hace poco veníamos invictos, ganando por mucha diferencia. Es un gran equipo, con entrenadores jóvenes y muy buenos. Además, hemos hecho muchos amigos nuevos”, destaca Marcos.

Uno de esos amigos es un inglés que convive con ellos: Luke Jenkins, proveniente de Bath, pero ya tucumanizado por los mellizos González. “Ey qué pasa Fede c..., quiero volver a mi pueblo, Tucumán”, mete la cuchara en la conversación Luke, en un bastante aceitado tucumano básico, con acento y todo. “Ya es un tucumano más”, asegura Nicolás. “Diría que nosotros tres (incluyendo a Luke) somos de los favoritos del club. Aparte, quién no quisiera tener la suerte de poder viajar a otra parte del mundo con tu hermano y hacer lo que te gusta, que es jugar al rugby”, agradece Marcos.

Por estos días intentan sobrellevar puertas adentro la crítica situación que se vive en Europa por el coronavirus. “Me encantaría poder volver a Tucumán para atravesar esta situación tan difícil cerca de la familia. A la distancia es aún más duro. Te lleva a reflexionar mucho y a valorar a tus seres queridos que están lejos. Día tras día vemos en el noticiero que aumentan el número de infectados y de víctimas. Y cuando veo cosas, como que el otro día había cientos de personas haciendo fila en Gómez Pardo, siento que no se toma conciencia de la magnitud de esto”, advierte Nicolás.

“Aquí sólo se sale en caso de extrema necesidad. Pero ves a la gente triste, que camina mirando para abajo, y cuando te mira se cruza de vereda o deja un margen amplio para que pases. Pero mucho no me gusta hablar del tema. Tengo la idea de quedarme en España. Confío en que pronto volverá todo a la normalidad y podremos seguir con nuestras vidas haciendo lo que más nos gusta: jugar al rugby”, cierra Marcos.

NUEVOS AIRES. Los hermanos González, en la Plaza Mayor de Madrid. Nacieron, crecieron y estudiaron juntos; ahora comparten también la experiencia profesional.

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