Informar, el desafío en tiempos de coronavirus

24 Mar 2020

El coronavirus apareció como por arte de magia. Un día salió a recorrer el planeta y se instaló en casi todos los países. El nuevo mapa mundial lo tiene como gran protagonista: está en los cinco continentes. Para el virus que tiene en vilo a millones de personas no existen las fronteras. Se pasea tanto en las poderosas potencias como en los lugares más humildes. Combatirlo es una obsesión para investigadores y profesionales de la salud.

“Estamos en una guerra”, declaró el presidente de Francia, Emmanuel Macron. Fue el primero en reconocerlo, pero no el único. Ese pensamiento lo transmitieron otras máximas autoridades. Y aunque hubo que lamentar muchas bajas, hombres y mujeres no se rinden. Están dispuestos a dar pelea, aunque para eso sea necesario cambiar los hábitos, resignar protagonismo y adaptarse a los tiempos actuales. El deporte fue víctima de la pandemia. Este terreno fértil para la propagación del virus por la cantidad de personas que siguen las diferentes disciplinas fue sacudido por el impacto a todos los niveles.

Las competencias comenzaron a desarrollarse sin público hasta que fue necesario hacer una pausa. Los deportistas se aislaron. Los estadios, autódromos, hipódromos y otros escenarios se cerraron. Las radios silenciaron los tradicionales relatos y la televisión se quedó sin transmisiones en vivo. Sin embargo, en medio de la pandemia, los diarios (en sus ediciones de papel y online) y noticieros tuvieron que seguir adelante. El oficio de informar no se suspende bajo ninguna circunstancia. Aún con el aislamiento y la cuarentena obligatoria hay que trabajar. Desde la casa o en la redacción que cuenta con el personal mínimo necesario. El desafío de derribar las barreras fue enfrentado una vez más. Los resultados están a la vista. Los ídolos siguen siendo noticias todos los días.

Debido al aislamiento no hay prácticas para cubrir ni partidos o carreras para comentar. Las conferencias de prensa que eran un medio tradicional de comunicación desaparecieron de los lugares habituales. Con ese panorama el trabajo no es sencillo. En ese momento aparecen en escena las redes sociales. Esa herramienta que algunos usan para mentir y generar temor, además de confundir con noticias falsas, es en estos tiempos un gran aliado de los periodistas.

Twitter e Instagram se transformaron en el puente utilizado por las principales figuras del deportes provincial, nacional e internacional para contar sus vivencias en medio del aislamiento. Fotos, videos y mensajes fueron difundidas por los diferentes medios. Las videoconferencias resultaron claves para realizar notas en vivo para los diferentes programas de televisión. Los mensajes de Whatsapp o las conversaciones en Facebook permitieron escribir reportajes que se leyeron en las páginas de los suplementos deportivos.

Las horas de transmisiones en vivo que quedaron en blanco fueron cubiertas con la repetición de encuentros que en un tiempo no muy lejano, cuando el mundo estaba libre del virus que hoy es el rival a vencer, se disfrutaron plenamente. El día sigue teniendo 24 horas y ese espacio debe ser cubierto sin importar las formas. La aparición del coronavirus marcará un antes y un después en nuestras vidas. Cambió muchos hábitos, pero no pudo frenar las ganas de informar de los periodistas que, al igual que los deportistas cuando están en competencia, hacen frente a los grandes desafíos. Incluso en medio de una pandemia.

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