A través de las redes sociales el Museo invita a interactuar con sus pinturas

El Timoteo Navarro subió en sus cuentas de Facebook, Instagram y Twitter obras que llaman a la participación directa de los espectadores.

23 Mar 2020 Por Jorge Figueroa
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“LOS FAMILIARES”. El óleo de Félix Barletta, entre el grotesco y la caricatura, se incorporó al patrimonio en 1960 en el Salón de Pintura y Escultura.

A media tarde de ayer por las redes sociales comenzó a “aparecer” en las redes sociales una pintura poco conocida. “Los familiares”, de Félix Barletta, integra el patrimonio del Museo Timoteo Navarro, y se incorporó en 1960, con el Salón Nacional de Pintura y Escultura.

Esta obra, una de las más de 900 que conforman ese patrimonio, inició el programa “Otro Adentro, Otro Afuera” que busca conocer, aprender y reflexionar sobre la colección, y desde lo personal a lo colectivo a través de experiencias creativas, según se puede leer en la fundamentación.

Porque no se trata únicamente de exhibir una serie de obras, sino de intervenir en ellas.

Arte “en” y “de” las redes

El arte “en” y “de” las redes sociales seguramente toma mayor impulso a partir del retiro forzado en los domicilios, pero ya venía trabajando en esa dirección porque, debe advertirse, desde que se cambia de soporte, se define una configuración, un encuadre, un enmarcado, un formato, una edición; tarea que en Facebook, Twitter, Instagram y blogs, entre otros, se registra desde hace más de una década. Está claro que al modificarse la producción, también lo hace la percepción.

¿Cómo?

El retrato impregnado de grotesco y de caricatura de Barletta (bastante cercano al costumbrismo) se comunica con el público. Y a partir de ese momento, con la actividad “...te muestro y me mostrás?” proponen que cada usuario realice un collage con fotos o dibujos de su familia, real o elegida, y que la describa brevemente. Cuestión no menor: etiquetar al museo con el hashtag #refugiocreativo #familiasartistas #volveralobasico.

“El Museo propone una vuelta a lo básico como un viaje metafórico, un traslado para volver a mirar lo que se nos pasó por alto, volviendo a ingresar en un redescubrimiento, retornando a cuestiones que trascienden lo material o lo físico para percibir el mundo desde lo esencial”, se agrega en la fundamentación.

“Este proyecto lo terminamos vía on line entre todos, reunidos virtualmente, dado que nos tomó el retiro”, cuenta la responsable de la institución Cecilia Quinteros Macció, recordando que el edificio de 9 de Julio 44 ya estaba cerrado por refacciones. “La idea es trabajar con redes e incentivar propuestas educativas que nos hagan volver a lo básico, como el modo de ver un paisaje o los cielos en algunas obras”, explica.

Desafío de artistas

La otra actividad preparada se llama “Timothy Challenge: desafío de artistas”, una invitación a jugar con los significados, entre una fotografía, un óleo o una escultura y el receptor; destacando lo lúdico del arte.

Con distinto ritmo, el fenómeno se extiende a todos los países, bien que algunos estaban más preparados para este crossover al mundo virtual.

La agencia Télam da cuenta de este proceso. “Los museos y espacios culturales cierran sus puertas y se ven obligados a potenciar su oferta digital, pero en medio del antiguo debate de si lo virtual puede o no reemplazar la experiencia de la obra en vivo, parecieran llevar la delantera aquellos proyectos artísticos que interactúan con su comunidad exclusivamente a través de la web”.

Mucho más allá del gran negocio del mercado de arte (este parece ser otro de sus grandes momentos), urge a los artistas vivir de su obra.

Porque no se conoce hasta el momento si entre los 500 que contrató el Ministerio de Cultura por 7, 2 millones, se encuentran los artistas visuales.

Por tratarse de un contenido de máximo interés público, en el contexto de la pandemia que afecta al mundo, esta nota ha sido liberada por LA GACETA para que puedan acceder la totalidad de los usuarios sin restricciones.

 

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