El tenista Méndez, que tiene un hijo en Barcelona, se mantiene fuerte

Se animan a todos los cambios.

22 Mar 2020

“Lo que les respondo es que compren los materiales y yo se la armo”, contó Emilio Humberto Méndez. Lo que pasa es que el polifacético deportista amateur no hizo su invento para comercializarlo. Su creación empieza a cotizarse por la pandemia. Méndez hizo un paredón móvil que, ante el aislamiento, se transforma en el deseo de todo jugador que emplee una raqueta para practicar su deporte. El empleado público es tenista aficionado y usa su mejor habilidad deportiva -es ciclista y taekwondista también- de manera solidaria. Desde hace varios años organiza un evento en el que juega durante 24 horas seguidas al tenis. En 2019, cambió la cancha de polvo de ladrillo por la esquina del parque Avellaneda, frente al Monumento del Bicentenario, para reunir donaciones que destina al Hogar San José de Tafí Viejo.

“Con todo lo que está sucediendo, tendré que esperar un poco”, lamentó. “Tenía en mente llevar el tenis al interior de la provincia. Instalar el paredón móvil en las plazas para que la gente que nunca practicó tenis, lo haga”, explicó. En los últimos días, Méndez compartió en sus redes sociales varios videos caseros en los que se lo ve jugando contra la estructura de caños de PVC y lona con un ángulo de inclinación ideal para que la pelota pique y pueda mantener el peloteo. Toda la acción la ejecuta entre las cuatro paredes de una amplia habitación. “No estoy ajeno a lo que pasa. Sé que no hay que arriesgarse, ni arriesgar al otro”, avisó Méndez. Puede parecer muy distendido en su hogar jugando al tenis, también al ping pong, haciendo gala de su capacidad de control con los dos brazos, pero no. Méndez es un claro ejemplo del refrán “la procesión va por dentro”. “Mi hijo vive en Barcelona”, especificó. “Está en cuarentena con su novia. Sée que es muy cuidadoso, pero mi preocupación es grande porque es una de las zonas más atacada por el virus”, explicó Méndez, que tiene esa ansiedad extra por controlar.

DE TODO. Como en el deporte, Méndez invierte su tiempo en distintas modalidades. Pero no olvida al tenis.

“Otra actividad que estoy haciendo es la música. Soy alumno del autor y compositor Víctor Díaz, que me estaba enseñando guitarra, percusión y a tocar el bombo legüero”, comentó. También entró con más formalidad a otro “campo de juego”. “Yo sabía cocinar, pero todo esto me llevó a indagar en los tutoriales de YouTube. Algo tan simple como una tortilla de papas no la sabía hacer, por ejemplo. A los zapallitos rellenos sabía cómo hacerlos al horno. Pero ahora ya los hago con más variantes”, celebró sus progresos en estos días en que el planeta está paralizado, aunque gente como él, no.

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