Cartas de lectores

21 Mar 2020

Coronavirus I

Mientras todos escuchamos al ministro de Salud de la Nación, Gines González García el 26 de febrero decir “que no le preocupaba el avance del coronavirus, que mas preocupante era la influenza, que el virus iba a llegar mas tarde, que se podía evitar la inseminación entre la población”, en Alemania ya estaban repartiendo a mil laboratorios las informaciones necesarias y el material para  hacer las pruebas. Hoy la Argentina tiene un solo laboratorio en el Hospital Malbrán que hace los tests. En Alemania los mil laboratorios hacen 40.000 tests por semana y Alemania tiene sólo 17 muertos contra 20.000 infectados. Los alemanes se pueden hacer los análisis hoy en forma particular aunque no tengan síntomas y eso es lo que hace la diferencia, al no colapsar el sistema, como informa LA GACETA. En la Argentina, lamentablemente, la Salud está en manos de políticos y no de profesionales. Lo mismo sucede en todos los otros ámbitos. Así está la seguridad, la educación, etc.

Alejo González Garaño

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Coronavirus II

Ante el total desinterés de la mayoría de la población en acatar la modalidad de “cuarentena”, el Estado provincial, en conjunto con los empresarios del transporte, debería reducir -y en el mediano plazo- suspender el transporte público de pasajeros. Reducir porque existe un franja de trabajadores que vive día a día y suspender porque la curva de contagio comenzó a manifestarse en provincia del norte que hasta hoy no tenían la presencia del Covid-19. Si bien Tucumán se encuentra entre las provincias sin registro de “coronavirus” el sector privado de comercio  sigue al ritmo normal, tanto con sus empleados y la vez con sus consumidores. Extremar las medidas de contagio significa en una primera fase desacelerar paulatinamente la circulación civil generando confianza y no pánico. La ciudadanía debe comprender la metodología que se impartió y el Estado garantizar ese entendimiento, al parecer muchos ignoran o no entienden que mañana puede ser de riesgo, los que gozan de sus licencias otorgadas en cuestión deben sentir como obligación el aislamiento personal y más aún de sus familias a cargo.

Williams Fanlo

Azcuénaga 980, San Miguel de Tucumán

Coronavirus III

Para romper un poco la monotonía y el estrés del encierro, más la preocupación que nos genera el coronavirus, creo que vendría bien distraerse con algunas lecturas que sean instructivas y divertidas, tales como el siguiente relato, tomado del libro de humor “Haciendo jueguitos”. El mismo, se titula “Uso de la h”, y dice así: “Un hombre halló una herradura en la hierba y creyendo que traía suerte arrojarla hacia atrás, lo hizo, y la herradura fue a dar en el hombro de una honorífica dama que estaba detrás. Como ambos eran hispanohablantes, se pusieron a hablar. La hermosa dama, olvidando su honor, le dijo al señor: ‘¿Acaso usted tiene la cabeza  hueca, o bebió de más alcohol?’ ‘¿Cómo se le ocurre tirar una herradura hacia atrás? ¿Y si me hería o me rompía el hueso del maxilar?”… “¡Entonces sí lo iba a ahorcar!”. El hombre, humillado, no sabía cómo se iba a excusar. Huérfano de palabras, sólo dijo “perdone señora, no vi que usted se hallaba atrás”. Había mucho hollín en el lugar. Por lo que la olvidada dama, le dijo: “la próxima vez, no haga lo mismo que acaba de hacer, porque en el hollín lo haré hocicar”. Al oír esto, un heladero que allí se hallaba, echó a reír. Por lo que, al verlo la señora, herida de bronca, se fue contra él como un huracán: “¿Y usted de qué se ríe, don Holgazán? ¡Vaya a vender sus helados, y si no quiere ligar un hachazo, deje ya mismo de husmear!”. Al oír esto, horripilado, el heladero huyó del lugar. Y el hombre que provocó el incidente, que era herrero de casualidad, aprovechó este hecho para como el humo poderse  esfumar, antes de que la dama lo volviera a hostigar. Hinchada de malestar, al darse cuenta de ello la señora gritó sin hesitar: “¿Dónde se metió ese zanahoria, cabeza de cacahuete aromada de azahar?”. Cosa que ninguno de los “héroes” presentes se animó a contestar.

Daniel E. Chávez

Pje. Benjamín Paz 308, San Miguel de Tucumán

Coronavirus IV

Un audio de un concejal de Concepción motivó que el vicegobernador lo desmintiera, lo tildara de estúpido y le pidiera la renuncia. Yo me pregunto, ¿quién miente? Los tucumanos escuchamos a Manzur decir lo que dijo, no hubo necesidad de que filtrara ningún audio donde él indicara que había que decir lo que los demás quieran oír  y después hacer lo que ellos quisieran. Vemos a los profesionales del hospital de niños manifestarse para tener los insumos básicos y el personal suficiente. Todos sabemos el estado de nuestro sistema de salud, todos sabemos que apenas llegamos a lo indispensable, todos somos conscientes de que si ocurriera lo que en Italia con el coronavirus, estaríamos perdidos. Es por eso que se está tratando de hacer lo único que puede salvarnos de la pandemia y eso es el aislamiento social o sea quedarse en casa. Cualquier país que se precie de responsable debe tener un fondo de emergencia para este tipo de desastres. En Argentina no existe y mucho menos en Tucumán. La verdad es a veces dolorosas como esta y ni siquiera así nos unimos para enfrentarla y protegernos entre todos, sólo basta mirar lo que nos muestra el periodismo en estos momentos. La pandemia entre mentirosos e irresponsables. 

Noemí  Barrenechea

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ANSES

Escuché al ministro de economía de la Nación y a Matías Kulfas, poniendo sobre la mesa miles de millones que se giraran hacia distintos rubros, que hacen a la economía. Prometieron un bono por única vez a las jubilaciones mas bajas y al mismo tiempo tarjetas que servirán para comprar a los que menos tienen. Más otras prerrogativas que tiendan a solucionar a los que hoy hacen un denodado esfuerzo para poder comer o comprar remedios. Pregunto: ¿por qué no arreglar antes con los viejos jubilados condenados a vivir vidas miserables? ¿Por qué a todo el Fondo de Garantía Sustentable no lo usan para aliviar a todos los pasivos que cobran por debajo de la linea de pobreza, estimada en $ 40.000? No son pobres los que menos cobran, también padecemos esta situación todos los jubilados que cobramos menos que esa cifra. Yo cobro $ 19. 800, tampoco me alcanza para llegar a fin de mes, pero la justicia social brilla por su ausencia. Si pretenden ser justos no nos sometan a distintas variables de ajuste a todos los que cobramos por debajo de esta línea. Tengo un juicio contra la Anses por “actualización de haberes”. Después de más de nueve años y de repetidas “apelaciones”; por fin la Cámara Federal ordenó al director de la Anses que me paguen de una sola vez el total que me deben. Este expediente entró a la Anses el 8 de agosto de 2019, todavía no me han podido pagar. Así hay miles de juicios en las mismas condiciones. Creo que primero deberían regularizar lo que nos deben, es una obligación moral. Hoy, después de haber empapelado a todo el  país con todo lo que prometieron, primero deben pagar los juicios que ya obran en poder de la Anses y recién ofrecer lo que hoy están ofreciendo. Todos los jubilados condenados a pobreza que no merecemos. Deben o deben pagarnos, para así recobrar la falta de credibilidad y en los años que nos quedan, poder mejorar nuestra calidad de vida, esto sí será justicia social.

Héctor Leonardo Bravo

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Boleta

Días pasados recibí en mi domicilio la factura de luz por el período 2°/2020 con un incremento de casi 15% comparada con la anterior (1°/2020) aun teniendo menos Kw consumido y con pleno conocimiento de que no hubo ningún aumento tarifario que haya dispuesto tanto el Estado provincial como el nacional. Haciendo un test evaluativo entre una factura y otra, observo en el contenido de la última (apareció como por arte de magia, pues jamás estuvo anteriormente registrada) un cargo arancelario en concepto de “Decreto” pues sacaron un anterior y lo cambiaron por este de mayor valor. Esto fue suficiente para darme cuenta que es otra artimaña de la Empresa para imponer un aumento encubierto. Causa verdadero asombro ver que la impunidad con que se manejan estos donjuanes del capitalismo, es a todo terreno y tiene su apoyo logístico en la connivencia y complacencia del Ersept, el organismo decorativo de contralor, que siempre mira para otro lado. El único interés que asumo en destacar este hecho, es advertir a ADEUCO y a los incautos usuarios, que estén alertas ante este tipo de patrañas y hagan valer sus derechos antes de ser impiadosamente avasallados por esta vieja costumbre.

José Alberto Jacobo

Pje. La Madrid 303, Simoca

El arte y los artistas

Los que han quedado a las buenas de Dios , y sin ser considerados, son los creadores de espectáculos, los que le ponen a sus ideas amor  y creatividad. Pero no han entrado en el marco de la  protección del Estado, que justamente vive del público que desborda las salas tucumanas. Hasta, incluso, los espacios no convencionales sirven para realizar funciones. Pregunto: ¿los espectáculos de los grupos independientes quedan suspendidas? ,y quien se hace cargo de las funciones? ¿Quién no puede pensar que el actor necesita vivir de su profesión? Nadie lo piensa porque creen que ser actor es un mero pasatiempo. Sin embargo, muchos egresaron de la Universidad, fueron años de estudios. Tenemos instituciones que nos protegen, como la Asociación Argentina de Actores y el Instituto Nacional de Teatro. Sin embargo, nadie habló de este tema, porque los mismos compañeros no dignifican el trabajo, sólo somos números. Sabemos qué función cumplimos en este medio social, no tomamos conciencia que el teatro es dinámica, y que por ende moviliza, y que salimos a trabajar como todo ser humano, poniendo la misma responsabilidad. Somos seres humanos de carne y hueso.

Carlos Rubén Ávila

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