La basura y el desinterés por hacer algo con ella

La quema de basura no solo daña el medioambiente sino que puede provocar enfermedades como cáncer de pulmón.

11 Feb 2020

Una enorme columna de humo gris lastima el ambiente y la respiración de los vecinos del barrio El Bernel, de Yerba Buena. A metros de donde ellos pensaron que habían encontrado la paz y su lugar en el mundo, porque allí compraron su terreno y construyeron su casa, un vaciadero ubicado en San José, que debería estar apagado y fuera de funcionamiento, lastima sus pulmones y el ambiente, pese a las medidas de seguridad impuestas por el municipio conducido por Mariano Campero. La basura es un mal que persigue a todos. La basura es nuestro descarte y de la que nosotros debemos hacernos cargo como sociedad.

La pregunta es simple, ¿por qué hacemos algo que nos lastima a nosotros mismos? ¿Incinero basura en un vaciadero, no importa la zona, porque yo no vivo en ese lugar y no me importa el impacto que puedo causarle a quienes sí viven allí? Tucumán es una mina constante de residuos que generamos sin tomar los recaudos necesarios.

En Tafí viejo funciona una planta derivadora de desechos que recicla lo que se puede salvar y lo que no. Es un ejemplo que otros municipios deberían seguir, aunque al día de la fecha y según pasan los años, la idea no madura. Está bien verde. Dicen, cuestión de costos e inflación.

Si hubiera que tomar en cuenta los números de la Capital, por día el servicio de recolección de residuos levanta unas 600 toneladas de desechos residenciales. ¿Cuánto más habría que sumar en toneladas lo retirado de comercios, el Gran San Miguel de Tucumán y el resto de las localidades que conforman la provincia?

Se ha dicho desde la palabra que se “lucharía contra este flagelo”, pero al parecer a quienes debería importarle el tema no les importa tanto como para cortar de cuajo el asunto: la quema de basura a cielo abierto es tóxica, para el ambiente y para quienes respiran ese aire contaminado. Las consecuencias pueden ser letales, desde sufrir a neumonía a contraer cáncer de pulmón, debido a la inflación de las vías respiratorias y los pulmones. Esto debilita la respuesta inmunitaria y reduce la capacidad de transporte de oxígeno a la sangre.

Los relatos de quienes deben sufrir por la desidia de otros son realmente dolorosos. Y quedarse de manos cruzadas no es una opción. La revolución de voces pacíficas es la que ha hecho posible visibilizar la situación y mover nuevamente los tapetes donde se guardaba pero no limpiaba la basura. Seis años de lucha constante y de presentaciones en Tribunales llevan los vecinos de El Bernel.

“La quema de la basura plástica aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas, agrava enfermedades respiratorias, como asma y enfisema, causa irritaciones en la piel, náuseas y dolores de cabeza, y perjudica al sistema nervioso”, afirma un estudio realizado por el programa de Medio Ambiente de la ONU. Puede cambiar la bandera, pero lo que se incinera no dista mucho de una latitud a otra.

Lo peor es el plástico, que libera gases tóxicos en la atmósfera, como dioxinas, furanos, mercurio y bifenilos policlorados (PCB). Representa una amenaza a la vegetación, a la salud humana y animal, advierte la ONU. Los más vulnerables son los niños y las embarazadas.

Pero volviendo a casa, en la mega planta de recepción de Overo Pozo, donde se depositan desechos de siete ciudades y comunas, no hay quema pero tampoco solución. Enterrar la basura en un pozo gigante recubierto por una lona es un parche puede despegarse en cualquier momento.

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