El Seven de Tafí, el clásico que vuelve a escena con 10 horas a puro rugby

Huirapuca-Unsta parte como favorito, mientras que Universitario-Prensa Obra Social asoma como su principal adversario a la corona.

01 Feb 2020
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LA FIESTA DEL VERANO. El encuentro deportivo y social que propone el rugby seven ya suma 20 años; hoy, se espera que los turistas y fanáticos de la ovalada vuelvan a copar la cancha de La Angostura. la gaceta / foto de osvaldo ripoll

El Seven de Tafí del Valle, que celebrará hoy su edición número 21, es no sólo el torneo de modalidad reducida más convocante del país (las últimas ediciones marcan un promedio de 15.000 espectadores cada una), sino también el de mayor dificultad. Más allá del gran nivel competitivo de los equipos que participan, está la cuestión de la altura, que dista de ser puramente ornamental: las montañas y el espejo de agua de La Angostura brindan un marco de majestuosidad difícil de igualar, pero hay mucha diferencia entre correr en el llano y hacerlo a 2.000 metros sobre el nivel del mar. Sobre todo tratándose de seven, una versión del rugby enfocada en la velocidad, con períodos de juego más breves pero con un ritmo mucho más intenso que en el rugby “tradicional”.

“La clave es hacer una buena rotación de jugadores a medida que pasan los partidos. Pero antes de eso, es importante el armado del plantel: uno trata de buscar backs rápidos, que estén en muy buenas condiciones físicas”, explica Federico Puerari, entrenador del equipo de Universitario (en esta edición jugará bajo el nombre de Prensa Obra Social) junto con Emilio Valdez.

Las “Serpientes” son el último equipo que pudo vencer a Huirapuca en una final (2017), por lo que son un rival a tener en cuenta. De todos modos, y por mucho que intente despegarse esa etiqueta de la espalda, el equipo de Concepción llega como principal candidato, por su condición de campeón defensor y por las siete finales de oro consecutivas que acumula. Eso sí, esta vez las riendas estarán en manos diferentes: serán las de Macario Villaluenga, que cargará con el desafío de continuar la racha triunfal del “Viento Rojo” (que llevará por nombre Unsta).

“Generalmente buscás jugadores rápidos, pero cada puesto tiene sus particularidades, así que también se tienen en cuenta otras cosas”, advierte Villaluenga. “Es un Seven muy duro. Con mi experiencia como jugador, puedo decir que al primer partido lo sufrís un montón. Te ahogás mucho. Después tu cuerpo se va acostumbrando, es como que cambiás el aire. El preparador físico nos recomendaba que dentro de las 24 horas previas a la competencia estemos relajados”, comparte el velocista, que intentará conseguir como entrenador la copa que ya ganó como jugador.

El sexto partido

La edición 2020 del Seven tafinisto presentará una particularidad con respecto a los anteriores: si bien se redujo el número de equipos (se pasó de 12 a 10), se aumentó en uno el número de partidos que jugarán los que lleguen a las finales. Ahora, serán seis en lugar de cinco, lo que tampoco es un detalle menor.

“No estoy tan de acuerdo con eso. Un partido más en el seven, por la intensidad que se juega, sí hace la diferencia. Sobre todo en el de Tafí, que en cuanto a la exigencia de juego y a los equipos que participan, me animo a decir que es el de mayor nivel del país. Por eso creo que es algo que habría que replantearlo para el año que viene”, opina Puerari. “Ojo, que quede claro que no estoy poniéndome en contra del Seven de Tafí, para nada. Al contrario, me parece que tiene un nivel tan bueno, que jugar seis partidos en un día es muy difícil para jugadores amateurs. Incluso con cinco ya terminan muy cansados. Si se pudiera desdoblar esa actividad en dos días, o aumentar a 14 el número de jugadores que podés llevar, sí se podría”, propone el de “Uni”.

Villaluenga coincide en que el sexto partido le añade un plus de dificultad a un torneo ya de por sí muy exigente. “Es un tema que lo venimos teniendo en cuenta. Llevaremos la cuenta de los minutos que tiene cada jugador en cancha para que estén mas o menos parejos y así no llegar tan quemados a la final, si es que nos toca jugarla”, explica Macario. Y agrega: “la preparación física previa es fundamental. Me tocó jugar este Seven prácticamente después de bajarme del avión, volviendo de vacaciones. O de haber estado 15 días sin entrenarme, y te aseguro que lo sufrís un 90% más que cuando te venís entrenando durante el verano”.

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