Cartas de lectores

03 Dic 2019

Día del médico

Hoy, 3 de diciembre, es Día del Médico. Por este motivo, quiero hacer público uno de los momentos más dolorosos y dramáticos que me tocó vivir en los 61 años de vida que tengo. En el año 2001, mi padre, de 79 años, se encontraba muy enfermo a causa de la diabetes, por lo que necesariamente había que amputarle una pierna. Su médico de cabecera, cuyo nombre me reservo, no así mi gratitud por sus servicios, ya nos había anticipado en privado, que no iba a resistir la operación por el grave deterioro que tenía su cuerpo, debido a una diabetes de casi 30 años que lo había estragado tanto, que tuvo que soportar cuatro operaciones anteriores. Cuando llegó el día de la consulta en la cual había que avisarle que se le haría la mencionada intervención quirúrgica, lo acompañé a la misma. El doctor le explicó claramente que las operaciones anteriores habían sido para salvarle las piernas, pero que ahora se trataba de salvarle la vida, por lo que se había llegado a esa decisión. Al escuchar la noticia, mi padre rompió a llorar desconsoladamente. Yo lo abrazaba y, a la vez, observaba la angustia que lo envolvía al médico, que no encontraba postura en su asiento y se refregaba la cara con ansiedad. Yo nunca había vivido una situación similar, por lo que, en ese instante, aprendí que el médico sufre lo mismo que sus pacientes y sus familiares en las situaciones extremas. Es más, en ese instante, yo sentí que el médico sufría una angustia mayor que la mía. Al cabo de unos días, se hicieron las cosas como se había planificado y el resultado fue el previsto. Por cosas como estas, valoro la actividad del médico tanto como la del sacerdote y la del bombero. Porque creo, también, que actúan en el caos con el corazón inspirado por “el Espíritu de Dios que aleteaba sobre las aguas” en el momento de la creación del universo.

Daniel E. Chavez


Pasaje Benjamín Paz 308
, San Miguel de Tucumán

Comisaría derruida

Es la quinta vez que por este diario pido a las autoridades comunales y provinciales que hagan algo por la comisaría de Río Seco. Sus techos están al borde de caerse, son de losa, de la época del tercer mandato de Perón; con estas tormentas ya no dan más. ¿Qué seguridad puede brindar la Policía al pueblo de Río Seco en esta situación? Necesitamos por favor que las autoridades se hagan cargo; los otros días vi al Gobernador inaugurando un local policial en la Capital y diciendo que así están todos los locales policiales de la Provincia; lo invito al sr. Gobernador y al ministro del ramo a que vengan y miren cómo está esta comisaría, está por derribarse. No digo la delegada comunal, porque ella vive en el pueblo y desconoce lo que pasa en el mismo; lo mismo que en las elecciones a gobernador aquí hubo 12 candidatos a delegado comunal por el mismo partido justicialista y ninguno tenía una plataforma que indicase qué deseaban solucionar en el pueblo. La vieja política se sigue imponiendo. Basta de obsecuentes y personalistas; sean militantes para el bien del pueblo, no del bolsillo y los parientes. Donde hay una necesidad hay un derecho, decía Evita. Que lo cumplan.

María Edelmira Díaz


Fray Leopoldo Roldán 72, 
Río Seco

Ley n°26.485

Los jubilados y en especial los jubildos docentes que, como yo, aportamos durnate 40 años el 14% de nuestros sueldos nos sentimos burlados por la Anses que ningunea nuestros derechos y nos lleva a la indigencia, para que los políticos y sus aliados saqueen las arcas en el menor tiempo posible. Pero la “mano de Dios” está siempre presente y gracias a la carta de la profesora Olinda López (27/11) conocemos la Ley N°26.485, de protección integral de las mujeres, cuyo Art.N°5 establece que serán sancionados aquellos que “limiten o controlen los ingresos y retengan indebidamente nuestros valores, etc., lo que conscientemente están haciendo las autoridades de la Anses. Pero como toda ley se hace para defendernos y ponerla en práctica cuando se necesite, empezaremos a iniciar juicios por el maltrato y la falta de protección en la que nos encontramos. Todas las irregularidades que se detectaron en el gobierno anterior (jubilaciones a extranjeros, jubilaciones de privilegio, jubilaciones de jubilaciones, etc) son debido a que no nos hicimos escuchar; ahora empezaremos y si los “jueces tortugas”, no lo resuelven, que Dios y los jubilados se lo demanden. Solicitaremos que los jubilen con la minima por su mal desempeño. Se hará justicia.

María Eugenia 

Ezquer
[email protected]

“Que Dios atienda en Monteros”

“Dios está en todos lados… Pero atiende en Buenos Aires”. Esta conocida frase refieres sintéticamente al centralismo porteño que caracteriza a nuestro país. En su reciente campaña, el presidente electo, Alberto Fernández, prometió que, de ganar, trasladaría la capital nacional a varias ciudades del interior, en una suerte de federalismo itinerante. Una de las ciudades elegidas fue Monteros. El triunfo de Fernández, inmediatamente, nos llenó de ilusión a todos los monterizos. La actual gestión municipal, inexplicablemente reelecta, fue la primera en celebrar el resultado. Luego de cuatro años de una paupérrima gestión, en la que sobran los dedos de una mano para contar alguna obra de relevancia, espera que la presencia del presidente cristalice todo (o por lo menos algo) de lo que le falta a nuestra ciudad. Sintéticamente: solución al tratamiento de los residuos sólidos que producimos en el ejido urbano y que, al ser tirados en un basural a cielo abierto, contaminan y provocan una verdadera invasión de moscas en todos lados; Desagües pluviales adecuados paréntesis con media hora de lluvia ya tenemos que sacar los botes para cruzar las anegadas calles monterizas); pavimento, asfalto o adoquinado para las que no lo tienen y para las que están destruidas; ampliación de la red de gas domiciliario para muchísimos lugares que carecen de tan vital servicio; Terminación de la inconclusa casa de la cultura de la gestión anterior; remodelación de nuestro principal paseo público, que por falta de inversión muestra un lastimoso aspecto; solución a las pérdidas cloacales en toda la ciudad; iluminación pública deficiente en varios barrios; etc. Esto, sin hablar de la inseguridad, la drogadicción o la mala atención en nuestro hospital público y varios temas más, y solamente para señalar las cuestiones básicas que mínimamente esperamos en la gestión municipal, sin pedir ninguna obra faraónica. Como creyentes que somos, y confiados en que el Todopoderoso es el único que puede lograr un verdadero milagro, esperamos con ansias el día en que se haga presente en nuestro terruño, para atender y concedernos nuestros pedidos. Que así sea, amén.

Ricardo A. Rearte


Congreso 395
, Monteros

“Solidaridad”

Todos estamos obligados a socorrer las deficiencias físicas congénitas o adquiridas, de nuestros semejantes. Es un deber de solidaridad, exigido por la naturaleza. Lo sentimos en forma inexcusable con respecto a nuestros familiares por más que a veces se conviertan en una carga y nos ocasionen esfuerzos, molestias, sacrificios más o menos onerosos. Aun cuando no tengamos responsabilidad sobre la suerte del otro, la religión nos impulsa hacia él por el mero hecho de ser un prójimo con el que nos une la caridad. En el uso corriente la caridad suele confundirse con limosna y así se rebaja a protección humillante la más excelsa de las virtudes, la que mejor expresa el señorío del hombre sobre el dolor y la suerte. Y más allá del plano afectivo, en el de la estricta justicia, la recuperación de los minusválidos es un objeto del bien común, cuya custodia se confía a los gobernantes. La incapacidad para realizar ciertas tareas no les impide asumir otras con la misma eficacia que cualquiera, con lo cual, al mismo tiempo que se recupera un miembro de la sociedad, se beneficia a esta con el aporte de fuerzas antes pasivas o gravosas. La solidaridad con el dicho discapacitado, por lo tan­to, no puede circunscribirse al concepto de la beneficencia, ni siquiera cuando lo incluya, pues está ligada al interés público y no es algo que se obtiene pidiendo sino algo que se tiene el derecho de reclamar. Cuando el que recibe da, la idea de favor desaparece. El respeto o todo ataque a la vida ajena inocente – discapacitado-, es un deber primordial que el Estado debe proteger y un principio fundamental de justicia. Se ha recorrido un largo camino, que permitió la superación en el tiempo de algunas denominaciones vejatorias y discriminantes: inválido, incapacitado, impedido y minusválido, ésta última utilizada hasta comienzos del nuevo siglo en la mayoría delos países y aún empleada en muchos de ellos. A mi criterio y de acuerdo al texto de las convenciones hoy vigentes y a otros documentos técnicos recientes, tanto a nivel interamericano cuanto internacional, hoy el lenguaje debe ser otro, centrado en considerar la discapacidad como una cuestión de derechos humanos. A modo de Conclusión hace algunos años el filósofo jurídico italiano Alejandro Baratta, confrontaba con el presidente de Unicef que decía “la democracia es buena para los niños”, afirmando “los niños son buenos para la democracia”. Con ello quería significar que al reconocer a los niños como ciudadanos se amplía notoriamente el concepto. La misma significación tiene la inclusión de las personas con discapacidad como sujetos plenos de derecho. Hoy sabemos que la democracia plena, reconoce la diversidad como un valor esencial y que todos los hombres y todas las mujeres somos plenamente iguales en dignidad y derechos.

Jorge Bernabé Lobo Aragón 

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Dólar

¿Cómo no voy a poner esto, si me pica la mano? Dicen que todos se van a esa moneda verde deseada llamada dólar, que es un billete igual hace muchos años. Primero: vas al banco con tu DNI, te miran y te dicen que tenés que hacer la supervivencia. Es decir, no te creen que estés frente al cajero y vivo. ¿Hay que demostrarlo? Segundo, dice el Presidente: “no cobraré retenciones” -y sigue cobrándolas – “no pagarán ganancias los sueldos” -y siguen pagando, además, los jubilados y los muertos, o sea pensiones-. Tercero: pagan intereses usurarios en dólar y prestan a los jubilados su plata con intereses usurarios. Cuarto: ahora viene el próximo presidente y aumentará las retenciones y otros impuestos directos. Y nadie habla de dar trabajo con préstamos hipotecarios a tasa fija a 30 años, para sacar de las villas la emergencia. ¿Y quieren que no se vayan al dólar? ¿Y el defensor de nuestra moneda, el presidente del Banco Central, está de vacaciones? Porque no se ve su trabajo. Al que le quepa el sayo que se lo ponga.

Carmelo Felice
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