¿Sushi a $90? Un "outlet" de comidas promete revolucionar las apps de delivery

La aplicación Winim ayuda a los comercios a vender el excedente de comida diaria.

29 Nov 2019 Por Julio Marengo

Quien se haya acostumbrado a vivir del delivery sabe lo que se gasta. Nunca, pero nunca, menos de $300 para un almuerzo una cena. Un presupuestazo en tiempos de crisis y en tiempos de bonanza también. Punto uno.

Punto dos: en la Argentina se desperdician 16 toneladas de comida todos los años, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Esto implica que por cada habitante se tiran a la basura 38 kilos de alimento cada año.

Punto tres: pensando únicamente en los números y en los negocios, para el sector gastronómico y de alimentos en general, los montos de las pérdidas son enormes.

Entonces apareció Winim.

Un modelo de negocio en el que todos ganan. Captura de pantalla.

Necesidad, urgencia  impacto

"Se me ocurrió por necesidad. Estaba en Francia haciendo una maestría y no tenía un peso. Queríamos hacer algo que tuviera impacto y así surgió la app, con un amigo que estaba en Argentina", cuenta Santiago Guglielmetti, de 25 años y licenciado en Relaciones Internacionales.

Santiago Guglielmetti (a la derecha) ideó con otros dos amigos Winim, la app para ahorrar y reducir el desperdicio de comida. Infotechnology

Winim funciona como cualquier app de delivery, solo que los locales ofrecen comida con importantes descuentos. En muchos casos hasta la mitad del precio normal. Para los propietarios, es comida que, si no ofrecen rebajada, tendrán que tirar más tarde. Los productos son los mismos que venden en el local -no estamos hablando de rejuntar comida de los platos- pero a precios rebajadas. Algo así como un "outlet" de comida.

"Pongamos el ejemplo del shawarma. Quienes lo venden, saben que lo tienen que hacer dentro del día, porque al día siguiente tienen que renovar esa carne, no la pueden volver a usar. Entonces la ofrecen en rebaja", detalla Santiago, en diálogo telefónico desde Buenos Aires con LA GACETA.

En este momento son 350 los comercios que se sumaron, en su mayoría restaurantes y afines, aunque sus intenciones son sumar desde supermercados y distribuidoras hasta productores que al final del día tienen sobrantes.

"Las pautas bromatológicas y las exigencias son exactamente las mismas que para la comida del local. Es la misma comida, y además la venden en el horario en el que el local está abierto. No hay ningún riesgo. Algunos deciden estar activos en determinados horarios, fijos; otros nos van pidiendo activar o desactivar los descuentos a medida que van viendo cómo viene el día", explicó.

"¿Militando la crisis?"

El chiste obligatorio, cuando comenzaron con Winim, fue preguntar si estaban "militando la crisis", frase muy recurrente durante los primeros ajustes y el parate económico del gobierno de Mauricio Macri. Santiago se ríe cuando le preguntan al respecto. Pero el crecimiento de la app no es ningún chiste.

Algunos precios. Por el momento, Winim solamente funciona en Buenos Aires. Capturas de pantalla.

"La lanzamos a mediados de abril de este año y recibimos muchísimas críticas. En Twitter se armó una gran polémica y hasta Jorge Rial habló del tema. Nosotros, felices, porque al final nos salió gratis que la app se instalara", festeja Santiago.

La primera misión, la de generar impacto, estaba cumplida. Seis meses después, 6.000 personas la usan activamente por mes en Buenos Aires, la única ciudad donde funciona actualmente la app. Santiago festeja que, por mes, 1.250 kilos de alimentos esquiven el tacho de basura.

Expansión

Santiago explica que la plataforma cómodamente podría expandirse a todo el país, pero que la condición sería contar con una buena base de locales asociados, para que la experiencia del usuario sea buena y encuentre opciones. "¿Tucumán? Nos encantaría y se podría, tranquilamente.

La app comenzó ofreciendo únicamente la opción de "take away", es decir que el usuario retira la comida del local, pero ahora ofrece también delivery, lo que la ayudó a crecer en Buenos Aires.

"Ahora innovamos con los packs sorpresa: los locales ofrecen pastas, sushi, carnes etcétera por precios muy bajos ($60, $70) y el usuario no sabe con certeza qué plato le va a llegar. Eso también nos está sumando mucho", finalizó.

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