Fotografía: una tucumana busca los rastros de un París que está desapareciendo

Paula Delic se mudó a Francia para dedicarse a la fotografía de moda pero la cautivó el valor simbólico de la arquitectura parisina.

29 Nov 2019 Por Álvaro Medina
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PASADO Y PRESENTE. Esta foto de Paula Delic muestra dos caras de París, una ciudad signada por el arte.

Paula Delic vió en París lo que para muchos turistas es invisible. En esta majestuosa capital, los poderes económicos del mundo han instalado imponentes edificios y el intenso negocio inmobiliario modifica constantemente la fisonomía de la ciudad. Pero las luces en las tiendas de las multinacionales no encandilaron la mirada de Paula. Ella prefirió hacer foco en los sombríos bodegones y almacenes de principios de siglo XX que, como fantasmas silenciosos, resisten en el bullicio de la metrópoli.

Paula es una fotógrafa tucumana de 29 años. Decidió materializar esa mirada en un libro de fotografías, “Les âmes de París”- Las almas de París-. “Quiero dejar un archivo de estos lugares antes de que desaparezcan, su registro me parece importante para la memoria de la ciudad. Por lo general son mercerías, zapaterías, tiendas de sombreros o lugares donde atienden modistas. La mayoría son locales familiares en donde se ha transmitido un oficio o métier de generación a generación. Por eso las personas que los habitan también forman parte de mi proyecto”, cuenta Delic.

La fotógrafa partió de Tucumán hacia Francia a principios de 2018 y, luego de vivir unos meses en Niza, llegó a París en noviembre: “me enamoré de este lugar, se respira un espíritu artístico increíble”, cuenta Paula a la vez que asegura que aunque parezca un cliché, no hay otra forma de describir la ciudad.

Una vez instalada allí, quedó encantada con “la París de los parisinos”. Su idea surgió mientras tomaba un café con dos amigos franceses en el tradicional barrio de Belleville. En esta zona, donde 20 años atrás estaba instalado el barrio Chino, coexisten varias culturas debido a la llegada de ciudadanos de África, provenientes de las antiguas colonias francesas. Actualmente es uno de los vecindarios más auténticos de París. Sus amigos hablaban de la ciudad antigua: “el sol iluminaba entrando por los ventanales y el frío dibujaba mi respiración –cuenta Paula-; mis primeras impresiones me remitían al fotógrafo Brassaï (pseudónimo de Gyula Halász), un fotógrafo húngaro del siglo XX conocido por sus trabajos sobre la ciudad. Un París en blanco y negro, París del pasado pero en el presente. Sentí el aroma a café invadiendo las calles de adoquines. Decenas de cafeterías adornadas con farolitos de luz cálida. París en 2018 aún tan siglo XX”, describe.

Contagiada de esa nostalgia, Paula salió a sumergirse en las calles buscando contar la ciudad secreta de la que hablaban sus amigos. Así se encontró con estas “últimas luces” de los años 20 y 30 en esta urbe eternamente vintage y romántica, como ella misma la describe: “estos viejos lugares y sus moradores conservan algo atemporal, como si el tiempo no hubiese pasado para ellos, se convirtieron con los años en testimonios de una época, en las abuelas de París. Allí se respira un ambiente familiar donde hasta los clientes son conocidos o amigos de los dueños. Las fotografías que tomo, forman un conjunto que intenta la unidad entre ellas y así mostrar esta esencia tan ligada a las tradiciones del lugar”.

Delic trabajó en nuestra provincia como fotógrafa de moda y llegó a París con la intención de desarrollar su actividad en este rubro: “si bien, me encantó todo lo que ví, cuando llegué me sentí un poco aturdida por la inmensidad y lo extravagante del mundo de la moda parisina y al mismo tiempo comenzaron a atraparme otras sensaciones, sobre todo relacionadas con la arquitectura”, cuenta. En Mayo de 2019, la tucumana expuso una primera obra relacionada con lo urbano. La obra se llama “Paris Innconu” –París desconocido- y fue exhibida en el centro cultural Punk Paradise, del 11eme arrondissement (XI distrito).

Las composiciones dialogan con los colores ocres y tierra bien pigmentados, dando lugar a la fantasía y llevando lo documental al borde de lo ficticio. “Como fotógrafa, en mi trabajo Las almas de París, cumplo el rol de nieta, documentando con una mirada experimental sobre este suceso”, concluye Paula mientras resalta su compromiso con documentar esta memoria viva de una ciudad que conserva su nostalgia mientras avanza siempre, y de manera veloz, hacia el futuro.

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