Castillo, ex presidente de la UAR, vuelve a la vida dirigencial de Los Tarcos

26 Nov 2019
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Ese teléfono que no lo dejaba en paz dejó de sonar y de vibrar de un día para el otro. Por un tiempo mantuvo el hábito de mirarlo a cada rato para ver si no tenía llamadas perdidas o mensajes sin contestar, pero nada. Ese fue uno de los síntomas de una etapa concluida para Luis Castillo: la de sus cinco años como primer presidente de la UAR surgido del interior. Cinco años después de ese marzo en que tomó su maletín, saludó por última vez a todos y se fue de la oficina del barrio de Martínez, su celular ha comenzado a vibrar con frecuencia otra vez. Sucede que “Cacho” ha decidido retornar a la vida dirigencial y postularse como candidato a presidente de su club, Los Tarcos.

“Más allá de la pasión que siento por el deporte, necesitaba un espacio para disfrutar de otras cosas. La vida no pasa sólo por una pelota de rugby”, explica el motivo de su paréntesis posterior a su salida de la UAR. En una entrevista con LG Deportiva hecha en 2015, “Cacho” había señalado que no descartaba volver a ser dirigente en Tucumán, siempre y cuando encontrara “un proyecto interesante”.

Asegura haberlo encontrado. “No había planeado volver, simplemente se fue dando. Un día que Tarcos perdió un partido le mandé un whatsapp a mi amigo Freddy Terraf, que me invitó a la mesa de los miércoles a la noche en el club. Ahí alguien me preguntó si tenía ganas de trabajar por el club, y respondí que sí. Hasta ofrecí mi casa como lugar de reuniones para armar un grupo de trabajo. En una de esas reuniones, me preguntaron si quería ser candidato a presidente, y también dije que sí. Me gustaba el desafío, pero dije que no podía hacerlo solo. Sin un grupo de trabajo que me acompañe, por más experiencia que tenga, no se puede salir adelante”, cuenta.

Castillo profundiza en ese punto. “Siento que nunca dejé de ser entrenador de rugby. Y en lo primero que debe trabajar un entrenador es en la formación de un buen grupo humano, porque si no tenés eso, vas a fracasar, aunque sepas mucho del juego. Por eso, cuando estuve en la UAR, me manejé como un entrenador, armando el grupo de trabajo, analizando las virtudes de cada uno, tratando de armonizar ese mosaico de personas distintas entre sí. En Tarcos haría lo mismo, aunque creo que el desafío sería mayor, porque hay afectos. De todos modos, creo que el club está bien, sólo hay que ajustar algunas cosas para seguir mejorando”, reflexiona.

De momento es el único candidato, y aunque no descarta que pudiera presentarse otra lista, confía en que en la asamblea de marzo sucederá en la presidencia a Sergio Gandur.

Bases

Comenta Castillo que su proyecto se sostiene sobre dos pilares principales. “El primero es la parte deportiva. Mucha organización, unidad y disciplina. Esto es una materia que nos cuesta como club. Por eso estoy convencido de la necesidad de trabajar mucho con infantiles y juveniles. En esa etapa se forma la identidad, el compromiso, el sentido de pertenencia y el respeto. La educación de los chicos es fundamental, es importante que sean personas de bien. Algunos padres y entrenadores los vuelven demasiado competitivos a los chicos. Hay que formar a los chicos, para que jueguen, para que se diviertan y para que estudien, porque no son muchos los que llegan a vivir del rugby. Y para eso también se necesitan entrenadores capacitados”, detalla.

La otra pata que sostiene la idea es la administrativa. “Es necesario un equilibrio, lo que es difícil. Los clubes ya no se sostienen sólo con la cuota de los socios. Teniendo una institución ordenada y presupuestariamente equilibrada, que acompañe a la parte deportiva, podría darme por satisfecho. A partir de ahí, ya vendría lo edilicio y lo social. Pero para cualquier cosa, es fundamental la unidad. Que todos tiremos para el mismo lado”, resume.

Una mirada

Si bien asegura tener una muy buena relación tanto con Carlos Araujo como con Marcelo Rodríguez (quienes lo sucedieron respectivamente al frente de la UAR), “Cacho” siente que hoy las cosas se manejan de forma diferente. “Yo sentía que tenía que llevar el rugby a todo el país. Trataba de hacer participar a todos. Hoy está muy cerrado, muy centralizado todo otra vez, y creo que eso es un retroceso. No conozco cómo son los contratos, pero si estuviese hoy en la UAR, haría lo posible para que el Súper Rugby también se juegue en el interior. ¿Sabés lo que sería un partido de los Jaguares en Tucumán, o Salta o en Santa Fe? Dicen que los que vienen de afuera no quieren, pero ahora que hemos llegado a la final del Súper Rugby, creo que se podría negociar. Si a los Jaguares juegan en diferentes ciudades cuando viajan, ¿por qué los otros no podrían cuando vienen?”, se pregunta Castillo.

Sobre Los Pumas, considera que la eliminación prematura en Japón “fue un cachetazo que no se esperaba, pero lo importante ahora es que los entrenadores analicen en qué se falló, cuáles decisiones fueron equivocadas y trabajen sobre eso”. Sobre el futuro de la veda a los “europeos”, dejó en claro su postura: “darles prioridad a los que juegan acá, pero si el entrenador considera que en algunos puestos específicos los mejores están afuera, hay que traerlos”.

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