Esta noche estrena “La mujer silenciosa”, el clásico de Ben Jonson

Traducida, adaptada y dirigida por Ricardo Salim, sube hoy a las 22, en la sala Orestes Caviglia (San Martín 251).

09 Nov 2019 Por Fabio Ladetto

A principios del siglo XVII la censura alcanzó a “La mujer silenciosa”. La obra de Ben Jonson fue prohibida poco después de haber sido estrenada porque el texto era una crítica irónica a la sociedad inglesa. Hoy, 410 años después de su primera función en Londres será estrenada por la Fundación Teatro Universitario, junto al Ente Cultural, con traducción, adaptación y dirección de Ricardo Salim.

“En su texto, Jonson puso de manifiesto conductas equivocadas y aberrantes, tomó personas de la vida real y los convirtió en personajes teatrales. Debieron pasar muchos años hasta que se permitió su representación”, resalta el teatrista.

La historia

La obra narra la historia de un hombre que, agobiado por la vida urbana y por los manejos de una sociedad decadente, busca a la mujer adecuada para que sea su compañera de vida, aunque condicionado por los intereses económicos y sociales que juegan un importante rol en la trama.

Andrés D’Andrea, Javier Maidana, Sergio de Filippo, Indio Armanini, Juan José Soria, Ricardo Podazza, Nelson Alfonso, Ramiro Maturana, Gustavo Fagioli, Héctor Marcaida, Jessica Carrizo, Tina Herrera, Adriana Benimelli, Claudia Fermoselle y Patricia Cudugnello integran el elenco.

Richard Strauss llevó la obra a la ópera en 1935 con libreto de Stefan Zweig. Hace 16 años, la Shakespeare Theatre Company de Washington la puso en escena con gran éxito en una versión propia. La que se presentará en Tucumán reduce las más de tres horas originales a 70 minutos.

“La despojé de textos descriptivos relacionados al 1600, reduje las citas reiterativas de autores clásicos y modernicé las formas idiomáticas para facilitar la comprensión y el seguimiento de la trama. Ahora es un texto sintético, que captura lo esencial de esta magnífica comedia”, señala el director y adaptador. Salim destaca la estructura de la obra, con interesantes los juegos escénicos, y el planteo escenográfico circular minimalista que recrea los ámbitos requeridos por la acción, tanto de intimidad como los espectaculares. “Sus personajes caricaturescos, que buscan ascender socialmente y progresar económicamente, tienen una enorme vigencia en nuestros días. Hoy podemos reconocer gente mediocre, carente de talento, cubierta de una apariencia de liberalidad y modernidad, ambiciosa, que prioriza lo material sobre lo espiritual, sin opinión propia”, asegura.

Foto de Diego Aráoz / LA GACETA

Burla y desenfreno

Para ello, Jonson (de formación familiar religiosa) “utiliza la caricatura, el ridículo, la burla y el desenfreno, con el objetivo de que el público se pregunte cómo deberían ser las relaciones humanas; cómo deberían el hombre y la mujer comportarse; es importante el amor en la vida cotidiana. Hay cierto sentido moralizante, y una búsqueda de armonía, respeto y amor entre los hombres”. Algunos estudiosos consideran a Jonson como el autor de las mejores obras de William Shakespeare, quien sólo las firmaba. Pero Salim destaca que ambos autores tenían un público distinto: el de Jonson era selecto, culto, con mayor poder económico y cultural mientras Shakespeare le escribía a un público pobre, analfabeto, que veía en la representación la oportunidad para emborracharse y divertirse.

ESTRENO

• Hoy, a las 22, en la sala Orestes Caviglia (San Martín 251).

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