¿No sabés qué hacer? Termas de Río Hondo tiene un dulce presente

Te damos alternativas para pescar en el fin de semana largo.

10 Oct 2019 Por Gustavo Rodríguez
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Los doradillos forman parte de las opciones que regala el Dulce cuando nace en Termas

Termas de Río Hondo es una ciudad que no deja de crecer y sorprender. Al visitante lo espera con los brazos abiertos con una larga listas de actividades nacionales e internacionales. El autódromo brilla con sus competencias; el lago es el escenario de todo tipo de competencias; las ferias se transforman en un imán para los turistas y; fundamentalmente, no expulsa a los pescadores, sino que los atrae con sus sitios y los recibe porque sus habitantes entienden que es uno de los engranajes más importantes a la hora de gastar y dejar dinero.

La sequía golpeó al Frontal. No tiene la cantidad de agua de años anteriores, pero tampoco se encuentra en crisis. Está lleno de vida. Las tarariras, las bogas, bagres y palometas forman parte de un reparto que tiene a los dorados como principal figura. A estas especies se las puede encontrar tanto en el río como en el lago. Eso sí, hay que tener paciencia y buscar el lugar y el horario exacto. Lo más importante: la diversión llega con todas las modalidades. Con carnada o con señuelos, con mosca o con cucharas. Sólo hay que animarse a probar suerte.

ÚLTIMOS INSTANTES. El doradillo genera una explosión de agua con sus coletazos.

Esta vez, el fly mató al bait

El Dique Frontal Río Hondo fue un proyecto iniciado por Juan Domingo Perón en 1952. Su sueño era dominar con una obra las crecidas del río Dulce y generar una usina hidroeléctrica. En 1957 se llama a licitación internacional del dique que abarca unas 33.000 hectáreas. Al año siguiente se colocó la piedra basal y la empresa Panedile Argentina Sacif comienza con los trabajos que finalizaron en 1967.

PLENA LUCHA. Exequiel Miras pelea con un doradillo que capturó haciendo fly cast

Allí nace el Dulce, ese majestuoso río que tiene una extensión de unos 812 kilómetros y con su serpenteante andar recorre casi todo Santiago del Estero. Con un chorro abierto (conocido también como “Cola de novia”) permite al pescador recorrer esas correderas donde puede andar algún que otro atrevido doradillo. Allí, los chumucos, como flechas negras, cortan el horizonte con su ir y venir; las chuñas y alguna que otra desvergonzada garza de movimiento lento, picotean el fondo del lecho, mientras los sábalos parecieran patinar por las enlamadas toscas. Así está el campo de acción.

Ezequiel Mirás y Ronald Soria Curi, del Combo Negro, se fueron contentos porque demostraron que, en esta oportunidad que el “fly mata al bait”. Con dos capturas y varios piques, las plumas (especialmente las de color amarilla y naranja) fueron más efectivas que los señuelos y las cucharas. Álvaro “Tano” Cabrera Durango logró sentir la fuerza de un amarillo que tomó con la voracidad de siempre un Inna de Marine Sports de color flúo.

Entre el cabo Savino y Valentino Rossi

Uno de los mayores desafíos que afronta cualquier pescador que decide ir al Frontal es definir en qué lugar hacerlo. Su extensión hace que la elección no resulte sencilla para nadie. Sin embargo, en estos días, cuando las costas están golpeadas por el escaso nivel de agua, resulta el momento ideal para buscar a las tarariras.

Hay decenas de posibilidades y hay que probarlas una por una hasta dar con la tecla. Sí, es igual o más difícil que ganarse el Telekino, pero vale la pena intentar. Y en estos momentos hay dos lugares recomendables. La zona de La Isla y la del Autódromo, lugares que con el correr de los años, pese a los numerosos cambios que se registraron en sus paisajes, siguen siendo emblemáticos.

Quizás muy poco lo sepan o lo recuerden. En los 80, Canal 10 grabó un anticipo de la miniserie “Cabo Sabino”, basado en la historieta creada en 1950 por el dibujante Carlos "Chingolo" Casalla. El proyecto del ya desaparecido cineasta tucumano César “Coco” Caram consistía en cuatro capítulos, pero por cuestiones presupuestarias sólo se hizo uno. La tira se hizo famosa cuando se emitió por las pantallas de ATC (así se llamaba en esa época lo que es Canal 7 o Televisión Pública) y porque su rodaje se realizó en la zona de la Isla con las agrestes tierras santiagueñas y El Frontal de Fondo. El fortín que se levantó para realizar esa producción estuvo durante años y sirvió como referencia para llegar a La Isla.

UN LOGRO. Álvaro

Allí, en estos momentos, las tarariras dominan la escena. Pero como diría el prestigioso y desaparecido Francisco “Pancho” Delgado, “para pescar hay que mojarse el traste”. En otras palabras, es altamente recomendable ingresar al agua para tratar de encontrar a las “tarus” que se encuentran ocultas en algún recoveco tapado por algas o camalotes.

Hasta hace un par de años era un descampado de difícil acceso. Pero con la construcción del maravilloso autódromo todo cambió. Hay caminos y hasta un ómnibus quemado que sirve como punto de referencia para los pescadores. Justo allí, de espaldas a una de las rectas principales de la pista, donde el increíble Valentino Rossi hace decenas de piruetas y saluda cuando circula en su moto a más de 120 kilómetros por hora, es el lugar ideal para buscar a las “taruchas”, aunque en este sector los piques son más sorprendentes porque no hay tanta vegetación dentro del agua.

Las maneras para llegar al éxito

Despreciadas durante muchos años, las “taruchas”, también conocidas como “socos”, “dentudo” o “bentudo” y “tarus” (aunque se enoje Fernando “Chancho” Saba) están ahí, muy cerca de la orilla. El deportista, como diría “El Tano” Cabrera, se tiene que hacer una pregunta: “¿si fuera tararira, dónde estaría?”. Con esas palabras lo único que pretende es analizar el lugar ideal para hacer el tiro. Y justamente, ese es uno de los grandes atractivos que ofrece esta pesca: analizar el escenario para buscar un pique voraz.

SIEMPRE PRESENTES. Ronald Soria Curi muestra una de las tarariras que capturó en los últimos días.

La ventaja que ofrece esta especie es que en esta época se las puede tentar con diferentes modalidades. Con carnada, utilizando una línea de 50 a 60 centímetros (con el chicote de acero incluido), una boya y con trozos de sábalo, bagre y anguila o mojarrones de carnada. Con señuelos, también no resisten a los señuelos antienganches (cualquier rana, pero parecieran ser más efectivas las de la línea Hoplia) o los más ruidosos (“Díabolo” de VHML o los “Jump Frog” de Rubi) que son la novedad de la temporada y cualquier paseante que genera una explosión de movimiento y sonidos con su zigzagueante andar cuando el lago está planchado.

Un dato: cuando el calor obliga a los doradillos y a las tarus a tomar un descanso, no se debe descartar a las palometas. Con un Thunder de Marine Sports los ejemplares de esta especie se transforman en verdaderas fieras que no dejan de picar. Hasta se dieron casos de dobletes con un mismo señuelo. Increíble, pero cierto. Y hay foto.

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