El legado de Elba Castría obtiene el reconocimiento nacional

El Ministerio de Educación de la Nación dio validación nacional a los títulos de bailarín y de profesor en Danza Contemporánea.

09 Oct 2019 Por Alicia Liliana Fernández
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BAILARINES Y PROFESORES. Lo que imaginó hace décadas Elba Castría finalmente es una realidad.

Elba Castría siempre estuvo decidida. La recordada bailarina, docente y coreógrafa impulsó, durante décadas la formación universitaria de los bailarines. En 1958 comenzó gestiones para conformar el Grupo Universitario de Danza Moderna, que dependía de Extensión Universitaria y del Departamento de Educación Física, y que en 1966 pasó a integrar el Departamento de Artes. Ese fue el antecedente que llevó a que -recién en diciembre de 1987- el Consejo Superior creara la carrera de Danza Contemporánea, la primera en el país y en América Latina.

Ahora, 32 años después de la creación de la carrera, llegó el reconocimiento oficial a los títulos que se otorgan, y lo hizo poco antes del Día Nacional de la Danza (ver “Día...”), que se recuerda mañana. A través de la resolución 2.466, el Ministerio de Educación de la Nación “consideró que corresponde otorgar el reconocimiento oficial y su consecuente validez nacional a los títulos de Bailarín/Bailarina en Danza Contemporánea y Profesor/a en Danza Contemporánea que expide la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán”.

La Ley de Educación Superior especifica: “es facultad y es responsabilidad exclusiva de las instituciones universitarias la creación de carreras de grado y posgrado, y la formulación y desarrollo de sus planes de estudio. Los títulos con reconocimiento oficial certificarán la formación académica recibida y habilitarán para el ejercicio profesional respectivo en todo el territorio nacional”.

Reconocimiento

La novedad fue recibida con satisfacción por Margarita Bellomío, directora del Departamento de Danza de la Facultad de Artes de la UNT: “La validación es el reconocimiento oficial de un título, que es entregado al finalizar una carrera. El Estado, a través del Ministerio de Educación de la Nación, se encarga de realizarlo. La consecuencia es que los bailarines y los profesores de danza contemporánea de la UNT serán reconocidos por cualquier institución de la Nación. Va a certificar la calidad educativa”.

“El conocimiento se adquiere en una institución formadora. Es un caudal de conocimientos que llevaría décadas realizarlo en forma individual. Todo aquel que tenga una buena formación va a poder aumentar sus posibilidades de abrirse camino en el mercado laboral de la danza, ya como coreógrafo, como docente o como intérprete. Es por esto que considero que la validación nacional de los títulos es importantísima”, sostiene.

Extemporáneo

La noticia sorprendió a Alejandra Deza, codirectora del Ballet Bajo Jardín, quien se preguntó por qué se tardó tanto en resolver y legitimar “la validez nacional de títulos con sus correspondientes incumbencias, en perjuicio para cohortes anteriores a la actual, que ejercieron sin esa validez nacional”.

“Todo es muy extemporáneo y los perjudicados siempre son los jóvenes que llegan con tanta ilusión y terminan frustrados. Yo formé parte de la facultad como docente de clásico en primer año, y jamás imaginé que todo esto no estuviera regulado y en orden. Nunca tuve responsabilidad en la gestión de la carrera y no tengo relaciones con el ámbito excepto porque anualmente recibimos a sus estudiantes que van a profundizar sus estudios en nuestra institución. Supe que hace muy poco se entregaron títulos que se adeudaban desde mas de 20 años atrás”, señala.

Carrera docente

El peso de esa decisión tiene una importancia relativa, según Marcela González Cortés, bailarina, docente y coreógrafa de danza contemporánea.

“Me parece de gran importancia que se reconozca una carrera que se dicta en la UNT; valida la formación académica recibida y habilita para encarar un desarrollo profesional dentro de una carrera docente, en el ámbito universitario y en otros; y también para posgrados afines a la danza. Ahora, si la intención de un egresado es hacer una carrera como bailarín, creo que son otros los caminos a encarar, de mucha formación y entrenamiento para poder acceder a compañías de danza oficiales con trabajo remunerado, o pertenecer a espacios privados, donde se encare el trabajo de la danza con otras características. En estos casos, el título poco aporta”, opina.

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