Mauro Amato renovó su idilio con la gente en su regreso al Monumental

22 Sep 2019
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EL REGRESO. Mauro Amato se emocionó con las muestras de cariño que fanáticos y dirigencia “decana” le dispensaron. la gaceta / foto de Inés Quinteros Orio

A pesar de haber jugado sólo una temporada en el club (1998/99), Mauro Javier Amato ocupa un lugar especial en el corazón de los hinchas de Atlético.

Es que el 19 de septiembre de 1999, este platense que hoy tiene 45 años entró en la historia grande del club de 25 de Mayo y Chile, por haber convertido el gol de triunfo en el clásico que se jugó en el estadio de San Martín cuando faltaban 30 segundos para expirar el tiempo reglamentario. De esta forma, los “Decanos” cortaban una racha de 13 años sin conseguir una victoria en La Ciudadela.

Más allá de haber nacido en La Plata, tiene motivos para sentirse cerca de la entidad de barrio Norte. Es que más allá del cariño que le dispensa el simpatizante “decano”, en el “Jardín de la República”, hace 20 años nació Eneas, su único hijo.

Invitado por los integrantes de la “Agrupación Monumental”, luego de 12 años de ausencia, estuvo en el estadio y renovó su idilio con la gente. Su cara denotaba la emoción que lo embargaba y que se esforzó para que no se le piantara un lagrimón. “Es que siempre me fue grato regresar al lugar donde viví tantas emociones. En cada ocasión que me lo pregunta digo a esta provincia la llevo en lo más profundo de mi corazón y en especial al hincha de Atlético”, señaló quien vive en el paraje La Hermosura, un barrio que se encuentra en las afueras de La Plata.

Reconoce que ese gol en el clásico que le convirtió a Luis Quiñones sobre el arco que da espalda a Rondeau, lo marcó para toda la vida. “Por lo que significó para el hincha, sin duda fue el tanto más importante de mi carrera. Hoy cierro los ojos y recuerdo la fiesta que fue el vestuario al final del partido. Haber sido el protagonista de esa felicidad para el pueblo ‘decano’ me llena de orgullo. A pesar que ya pasaron 20 años de ese acontecimiento, todos me lo hacen vivir como si fuera ayer”, dijo quien hoy trabaja en las inferiores de Estudiantes de La Plata, club donde se inició futbolísticamente.

Mauro recuerda que la última vez que vino al “Jardín de la República” fue en ocasión del aniversario 105 de la institución. En esa ocasión, los directivos lo distinguieron con el “Decano de Oro”, la máxima distinción que se entrega anualmente en el club.

Cada vez que se acerca esta fecha, los hinchas se preparan de forma muy especial para celebrar ese histórico tanto. Por eso, al termino del cotejo frente a Independiente, un grupo de simpatizantes lo agasajó anoche en una confiteria cercana a la Nueva Terminal. “Por Whatsapp me mandaron los afiches que confeccionaron para esta ocasión. Los hinchas son increíbles porque además tienen una canción que fue creada para recordar ese partido. Nunca terminaré de agradecer tantas muestras de cariño”, dijo quien se siente orgulloso que su hijo Eneas, haya confeccionado los murales que desde hace tres semanas hermosean las paredes del Monumental.

Aunque ya pasó tanto tiempo, Amato recuerda con una memoria prodigiosa el día a día de ese inolvidable año que pasó en la entidad de barrio Norte. “Como vivía en la zona céntrica, a las prácticas iba en bicicleta. Eso me permitía tener mucha comunicación con la gente. En todo momento, traté de devolverle el cariño que me brindaron desde el primer día que pise suelo tucumano. El amor incondicional era mutuo”, comentó.

Mauro se siente reconfortado por los últimos logros del “Decano”. “Es que esto demuestra que cuando los proyectos son serios y se prolongan en el tiempo, existen grandes posibilidades de que se consigan los objetivos. A la distancia y a través de la televisión soy un hincha más de este querido club”, aseveró.

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