“Tenemos que aprender a escuchar al otro”

Lara Faviana es presidenta del centro de estudiantes de la Escuela Normal. La política, los desafíos de la sociedad y la vida cotidiana.

18 Sep 2019 Por Roberto Delgado

Se define como “una persona tranquila, pero que siempre está haciendo cosas”. Lara Faviana, de 17 años, presidenta del centro de estudiantes de la Escuela Normal, habla de desafíos, problemas y expectativas en el ciclo “La otra pregunta” de LA GACETA. En esta sociedad –dice- “tenemos que aprender un poco más a escuchar al otro”.

- ¿Cómo es la experiencia del centro de estudiantes?

-Me postulé el año pasado con mi compañero de fórmula. Aprendí muchas cosas: primero, a ser líder -que no es fácil- y también estoy aprendiendo a delegar tareas, lo que me cuesta mucho porque me gusta hacerlas yo. Los chicos se acercan a nosotros todos los días para plantearnos ideas, opiniones, a veces críticas. Sí hubo algunos problemas graves este año pero, bueno, siempre tratando de llevarlos a las autoridades y de que puedan llegar a buen puerto.

- ¿Cómo es la experiencia de dirigente estudiantil? ¿Un aprendizaje de la vida adulta?

-Sí, por supuesto. Estamos haciendo política, es un desafío, una gran responsabilidad, y sí, nos hace pensar un poco en qué vamos hacer en el futuro.

-La política tiene un costado que a menudo es criticado…

-La política está inserta en toda nuestra vida; no es algo solamente que yo pueda dejar y seguir con otra cosa. Creo que es algo de todos los días.

-Hablemos de los jóvenes y la sociedad. El momento que estamos viviendo.

- Estamos en un proceso de cambio muy grande, y que eso es muy valioso. Hay una gran parte de la sociedad que está siendo parte de ese cambio ya sea como protagonista o viviéndolo desde otro lugar, tratando de aceptarlo y también progresar. Por otro lado creo que eso mismo está causando cierto rechazo, quizás, por algunos que no lo ven tan claro, no se sienten tan cómodos con el cambio.

-¿Qué hay que cambiar?

-Creo que tenemos que aprender un poco más a escuchar y a respetar lo que al otro le parece o el otro hace o dice. Estamos muy reacios a escuchar al otro, que si piensa diferente a mí, directamente lo desestimo y se vuelve todo muy agresivo.

- ¿De qué se habla y de qué no se habla en la sociedad?

- Una de las cosas que se está debatiendo es la legalización del aborto. Pero en realidad se está haciendo un debate incorrecto ,porque no me parece que el debate que se está llevando a cabo sea el que nos va a llevar a la solución. El problema es otro.

-¿Estamos hablando del embarazo adolescente?

-Del embarazo adolescente, de la situación que vive la mujer todos los días, la falta de educación sexual integral... Creo que no se está hablando realmente de eso. Se hacen debates éticos o morales y no de realmente cuál es el problema. No sé cuál será la causa, si es falta de capacitación de los profesores o de su voluntad de querer transmitir esos conocimientos a los alumnos, o quizás no los tienen, pero sí creo que es algo en que hay que trabajar, y rápido.

- Ahora estamos preocupados por lo que está pasando en Brasil con la Amazonia, en el cuidado del medioambiente. ¿No lo estamos cuidando bien?

-Creo que los que de verdad tienen el poder no se están haciendo cargo del problema. Pero por lo menos en mi vida están muy presentes las marchas por el pedido de la emergencia climática. Con el centro de estudiantes formamos parte de una organización; hacemos ecoladrillos todas las semanas. Llevamos materiales para reciclar; también hacemos campañas de concientización en la escuela, en las redes sociales sobre todo.

-¿En qué tienen que cuidarse los jóvenes en la vida cotidiana?

- La seguridad es un gran problema no sólo para los jóvenes en la vida diaria. Hay que estar super atentos, sobre todo las mujeres, que somos las que más sufrimos la inseguridad.

- ¿Qué estrategias tienen?

-(Risas) Lamentablemente, hay estrategias como mandar la ubicación por Whatasapp, atarse el pelo para que no nos agarren la colita, andar con las llaves siempre en la mano y si vemos alguna situación que nos hace sentir inseguras llamar por teléfono, decir que ya estamos llegando, y el “llegué bien” por Whatsapp siempre está.

-La violencia callejera ha crecido mucho en los últimos años. Hace dos años hubo un incidente que causó gran conmoción: la muerte de un estudiante...

-Como ya mencioné antes, esta idea de estar siempre a la defensiva, de no escuchar, de cerrarnos, de no respetar al otro y de tratar de resolver las cosas a los golpes... Lo de Matías Albornoz Piccinetti fue terrible, conmocionó a todos. A nosotros nos tocó muy de cerca: somos una escuela que nos relacionamos mucho con el Gymnasium y lo tenemos muy presente.

-A partir de eso se hicieron muchos debates sobre violencia. ¿Qué líneas de acción se plantearon?

-No sé qué líneas de acción se tomaron pero sí sé cuáles se deberían tomar, que es prestar atención a las actitudes de los jóvenes porque quizás tiene que ver con lo que pasa en su casa, con lo que viven en la escuela, con quienes se relacionan, creo que hay que trabajar sobre eso y estar más cerca de los jóvenes porque más allá de que nosotros nos sintamos muy independientes o muy libres, también necesitamos de alguien que nos guíe y que nos contenga.

-Hay problemas de la vida cotidiana que no sabemos resolver.

-A mí uno de los que más de cerca me toca es el de la violencia hacia las mujeres. Siempre está presente esto de la violencia en las calles, los piropos, que no son piropos sino acoso. Todas estas cosas que son las que más nos cuestan resolver porque hay un ambiente violento en la sociedad que nos está nublando.

-¿Cómo está cambiando la sociedad, en este sentido?

-El darnos cuenta de que no son piropos, sino acoso, que la violencia de género es algo que existe, es primer gran paso que hemos dado.

-¿Cambian las formas de relacionarse?

-Sí, las conversaciones ya no son las mismas. Hay bromas que ya no son bromas. Se tiene cuidado con algunas cosas, el machismo está desapareciendo, los chistes que denigran a la mujer, la inferiorizan… creo que esas cosas están cambiando en las relaciones. Se han generado mejoras y ante los problemas que había siempre hay alguien que se para y dice no; no corresponde esto, está mal.

-La Escuela Normal tiene un jardín maternal. ¿Cómo es esa experiencia?

- Se acaba de inaugurar. Todos estamos muy contentos. Es una gran oportunidad para los y las estudiantes que tienen hijos o hijas y quieren seguir estudiando. Por suerte hay chicos de otras escuelas de la zona que pueden dejar sus hijos en el jardín maternal de la escuela y pueden ir a las suyas y ejercer el derecho que tienen a la educación.

-Hay un tema que está moviendo mucho a esta sociedad y es el de las adicciones, desde el alcohol hasta las drogas. ¿Los adultos tienen una mirada temerosa frente al tema?

-Sí, creo que los adultos están muy temerosos de eso. Por lo menos el alcohol forma parte de la vida de casi todos los adolescentes, en las fiestas, en las juntadas con los amigos. Y por supuesto la adicción ya es otro tema. Ser adicto al alcohol es una enfermedad y hay que tratarla. Pero bueno uno siempre está expuesto al alcohol, a las drogas en muchos casos, pero tiene que ver mucho con uno mismo y con lo que uno vive en su casa, en la escuela, con quién se relaciona. Uno también tiene que saber qué es lo que está mal para poder decidir qué es lo que uno quiere.

-¿Y en cuanto a las drogas?

-Las drogas están muy ligadas al tema de la pobreza y de estas situaciones que uno no puede resolver por sí mismo y que decide recurrir a las drogas como intento de olvidarse o de tratar de solucionarlo a través de esa vía.

-Cómo ves la escuela del futuro?

-Creo que cambiada, para bien. Espero que la violencia se termine, que aprendamos a escuchar, que nos respetemos, que haya más inclusión, más de la que ya hay que se respete la diversidad que los chicos aprendan a vivir en esa diversidad. La veo mucho mejor.

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