La Justicia Federal también va a las urnas

09 Sep 2019 Por Irene Benito

La máxima renovación de la Justicia Federal de Tucumán desde su creación quedó en entredicho el 11 de agosto. En la Argentina, las elecciones de los cargos políticos no definen los matices del sistema judicial, como sucede en otros países, sino el color con el que el sistema judicial se pinta la cara. Esa concepción maximalista explica por qué Cambiemos se expone a perder, más allá de la Casa Rosada, una oportunidad de oro: la posibilidad de sentar a dos camaristas, un juez, un fiscal y dos defensores públicos en los Tribunales federales de la provincia. Esa bolsa de cargos, que representa un tercio de la institución, podría pasar al peronismo kirchnerista. Si octubre corrobora la “sentencia” de las primarias, habrá un barajar y dar de nuevo respecto de los despachos tucumanos y de los otros 150 nombramientos paralizados en el Senado.

El futuro de las designaciones dependerá, en esencia, de si perdura o no la regla de la negociación entre fuerzas y bloques que caracterizó al Congreso del ciclo macrista. Las PASO proyectaron que el Frente de Todos de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner adquiriría una mayoría propia que le permitiría acometer la revisión total de la cobertura de las vacantes judiciales pendiente de acuerdo senatorial. Este examen conjetural depararía tres escenarios: cambio de candidatos, ratificación de pliegos y congelamiento de las vacancias. La tercera hipótesis podría ser aplicada tanto para aquellas ternas integradas por postulantes “poco confiables” como plasmar el retorno de la política de precarización de las garantías de independencia que suponen los nombramientos transitorios o con calidad subrogante. Las hipótesis se basan en la praxis y en el hecho de que la fórmula de los Fernández omitió definiciones sobre un tema carísimo a los intereses de los gobernadores. “Trucumán” participa de esa regla con la particularidad de que, a los efectos del control agenda judicial, la reinstalación del kirchnerismo beneficiaría en forma directa al senador José Alperovich.

Las oficinas de la Justicia Federal valen tanto que la puja por ocuparlas se dirime sin cuartel -sobre todo después del espectáculo de panquequismo de los jueces porteños de Comodoro Py en los expedientes de corrupción-. El caso del jurista Edgardo López Herrera ilustra sobre los rigores de esa contienda. El relator de la vocal suprema Claudia Sbdar espera su oportunidad desde hace más de una década: el ex gobernador Alperovich se cansó de vetarlo en la órbita provincial y Fernández de Kirchner hizo otro tanto en la federal. La carrera de este concursante es el reverso de la de Daniel Bejas, a quien la ex presidenta prefirió para el Juzgado Nº1 en 2010. Tras ese revés, la ex jefa de Estado mandó el pliego de López Herrera para un cargo de Salta, y, luego, se arrepintió y lo retiró. Siete años después, el presidente Mauricio Macri lo eligió para la Cámara Federal local de la terna que integra Bejas. Peligra el “triunfo” de la senadora Silvia Elías de Pérez, quien sostiene que el juez Nº1 carece de independencia. La votación de agosto dejó a Bejas no sólo posicionado para volver a desplazar a López Herrera sino en condiciones de llegar a la Cámara Nacional Electoral, uno de los tribunales más preciados fuera de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Insondables son los vaivenes del pasado y del futuro. Si un eventual nuevo Gobierno kirchnerista optara por descartar otra vez a López Herrera y llevar a Bejas al estrado que fiscaliza los comicios en todo el país, el camino quedaría despejado para Patricia Moltini, funcionaria del Superior Tribunal de Justicia de Santiago del Estero. En la Cámara Federal también observan con curiosidad la situación de Martín Abdala, el abogado escogido por Macri para el otro despacho acéfalo en ese cuerpo. Los contactos y vinculaciones de este profesional de prominente melena ensortijada lo dejarían mejor parado que López Herrera para enfrentar un posible filtro kirchnerista, pero su situación no es fácil porque comparte terceto con Mario Leal, entusiasta adherente de La Cámpora en la época en la que la organización de Máximo Kirchner conquistaba espacios de poder en la Universidad Nacional de Tucumán. Leal goza del visto bueno del gobernador Juan Manzur, quien en 2018 lo colocó en la Cámara en lo Civil y Comercial de Concepción. Quienes conocen a ese postulante aseguran que no desaprovechará la oportunidad que le tendió el péndulo imprevisible de la política.

Dos que insospechadamente ganan poder y se afianzan en sus sillones son los camaristas transitorios Jorge David, funcionario del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán, y el abogado Hernán Frías Silva (h). Ambos llegaron a la Cámara Federal de Apelaciones hace un año para permitirle funcionar. Las sustituciones que lucían breves ahora se anticipan más prolongadas, como corresponde en un país que naturaliza las soluciones de emergencia y eterniza los interinatos.

Otro que ve cómo el proyecto de llegar a ser juez federal se le escurre entre los dedos es José Manuel Díaz Vélez. El secretario de la Fiscalía Nº1 de Carlos Brito la tiene difícil porque en su momento sufrió las consecuencias de no pertenecer a la Justicia Legítima que lideraba la ex procuradora general Alejandra Gils Carbó. Se suponía que la designación de Díaz Vélez iba a descomprimir la primera instancia dado que implicaba la puesta en marcha del Juzgado Federal Nº3, unidad creada por ley en... 2013. Pero el poder político tal vez quiera diferir un poco más ese alivio para la sociedad o mandar allí a un juez “a prueba”. Sería una oportunidad para René Padilla. Menos chances tendrían López Herrera, que encabeza la terna, y la jueza en lo Penal Nº5 de la capital, Carolina Ballesteros, que ingresó a la lista complementaria. Un príncipe del foro calcula que sólo Agustín Chit, el funcionario escogido para la Fiscalía Nº3, y Vanessa Lucero y José María Sacheri, aspirantes a las posiciones de la Defensa Pública, pasarían el colador del kirchnerismo. Ese tamiz no sólo serviría para llegar a los cargos, sino también para perdurar en ellos. En esta segunda función renovaría el oxígeno de Ricardo Sanjuán, el camarista que hace las veces de patriarca de la Justicia Federal de Tucumán.

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