Dorian golpea a Canadá, tras dejar destrucción en Bahamas

La tormenta llegó a América del Norte con potencia reducida, pero aún muy peligrosa.

09 Sep 2019
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DESTRUCCIÓN. Dorian dejó a una 70.000 personas sin casa en las islas. reuters

TORONTO, Canadá.- Una semana después de dejar devastación y muerte en Bahamas, donde más de 40 personas murieron y al menos 70.000 perdieron sus casas, Dorian tocó suelo ayer canadiense. Aunque llegó debilitado, las autoridades advirtieron de su peligro por vientos violentos, lluvias torrenciales y olas de cerca de 20 metros.

El huracán entró en el continente cerca de Halifax, degradado a “ciclón postropical muy intenso” con vientos de hasta 140 km/h. Según las autoridades, ayer 300.000 hogares se habían quedado sin electricidad en Nueva Escocia.

Durante el fin de semana, miles de residentes de las Bahamas, trataban de escapar de las islas más afectadas, donde la tormenta de máxima categoría dejó al menos 43 muertos, cifra que las autoridades esperan aumente “significativamente”.

Para la temporada atlántica se prevén de 10 a 17 tormentas tropicales con nombre -con vientos superiores a 63 km/h-. Los pronósticos hablan de que entre cinco y nueve de ellas serán huracanes, con vientos de 120 km/h, según la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA).

Se trata de una temporada con un 45% de probabilidades de una actividad “por encima de lo normal”, que es de 12 tormentas con nombre, de las cuales seis se convierten en huracanes, incluidos tres importantes.

Aviones, helicópteros, barcos privados y gubernamentales, e incluso cruceros, se dirigieron en los últimos días hacia las devastadas islas Ábaco para ayudar con las evacuaciones.

El aeropuerto de Marsh Harbour, en las isla de Ábaco, sufrió la furia de vientos de hasta 250 km/h y varios hangares quedaron derrumbados por el huracán. La pista de aterrizaje está operativa, por lo que centenares de personas pudieron embarcar rumbo a Nassau, capital de Bahamas. Aún así, miles pugnaban por salir de las zonas afectadas. Aquellos que no pueden salir enfrentan la falta de comunicaciones, electricidad, combustible, seguridad y agua potable.

Del total de víctimas, 35 murieron en las Islas Ábaco, donde residen 17.000 personas y ocho en Gran Bahama, en la que viven 51.000. Las autoridades calculan que la cifra de muertos aumentará debido a que hay cientos de desaparecidos.

Un total de 274 fuerzas de la defensa de Bahamas y la policía se encuentran en Ábaco, y 666 en Gran Bahama, acompañados por personal de la Guardia Costera de Estados Unidos y personal de varias ONG. La Guardia Costera de Estados Unidos ya rescató a 308 personas desde que se iniciaron las tareas.

Las más afectadas en Ábaco son las comunidades de Cayo Tesoro, Puerto Marsh, el Cayo de Man-O-War y la isla de Moore.

Las autoridades señalan que la falta de comunicaciones es el problema que mayor ansiedad genera, porque los deja aislados y sin posibilidades de tener noticias sobre sus seres queridos.

Aunque el primer ministro, Hubert Minnis, aseguró que el proceso de rescate incluirá a todo el mundo, la gestión del operativo está recibiendo muchas críticas. La ayuda a supervivientes “se está llevando a cabo de forma dispar, lenta y discriminatoria”, aseguró en una carta abierta al primer ministro el ex procurador general de las Bahamas, Alfred Sears.

En la misiva, relató que durante seis horas intentó sacar a su familia de Ábaco, y que presenció la disparidad en la atención a los que desean salir. “No hay justicia para los pobres en las Bahamas”, dijo.

La Guardia Costera estadounidense informó que desde el sábado, todos los puertos marítimos de Ábaco y Gran Bahama fueron reabiertos para la llegada de grandes embarcaciones, lo que permitirá acelerar el proceso de rescate. Además, la aerolínea local Bahamasair sacó en pocos vuelos, debido a los daños en algunos aeródromos, a personas retenidas en Abaco y Gran Bahama. (Télam)

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