La “llave” para evitar una profundización de la crisis

14 Ago 2019

Por Gustavo Ber, economsta y titular de estudio Ber.-

El respiro de Wall Street, al ritmo de las expectativas sobre las tensiones comerciales, ayudó a que las acciones locales ensayaran un rebote técnico tras la histórica paliza, mientras que los bonos siguieron más pesados. Así, el dólar se reacomodó al alza, pero con mayor moderación. El S&P Merval se recuperó en pesos un 10%, de la mano de un rebote técnico de aquellos ADR de bancos y energéticas que el lunes se habían derrumbado más de un 50% en dólares, aunque aún en un clima de prudencia y elevada volatilidad sólo para el trading. En cambio, los bonos continuaron más flojos y es por ello que perdieron en promedio un 5% en sus cotizaciones en pesos entre las principales referencias, con el riesgo país disparándose por encima de los 1.700 puntos básicos, ya que se profundiza la inversión de la curva, toda vez que se potencia el riesgo de reestructuración entre los inversores y por lo tanto se privilegian las paridades en las decisiones. Algunas señales más alentadoras sobre la guerra comercial entre EEUU y China habilitaron un respiro en Wall Street, más allá que de fondo siguen los desafíos por la desaceleración económica global y una curva de UST (la de los bonos del Tesoro de Estados Unidos) invertida que refleja las desfavorables perspectivas.

El respiro externo ayudó a que las acciones locales ensayaran un rebote técnico tras el histórico castigo del lunes luego de la lectura de las PASO. Pese a ello, los bonos extienden la debilidad, mientras siguen hundiéndose las paridades ante mayores temores a una eventual reestructuración, de ahí los desorbitados rendimientos de los títulos más cortos.

Que la política, a través de las principales fuerzas, puedan dejar los tironeos electorales de lado y lleguen a un consenso para poder recorrer la transición de la manera más ordenada posible resulta crucial a fin de detener el “modo pánico” con que responden los operadores.

Transmitir tranquilidad, incluyendo una agenda económica para este período, puede ser la “llave” para detener la masiva destrucción de valor y evitar profundizar aún más la crisis.

A nivel cambiario, otra rueda donde el Banco Central desempolva las diferentes herramientas para tratar de amortiguar la presión que llega desde una sostenida demanda de divisas, ante lo cual el dólar mayorista se reacomodó más moderadamente hasta los $ 55,80. Esto sucede dentro de un ambiente donde la licitación de Leliq de ayer había liberado pesos, a diferencia del lunes donde finalmente logró una renovación total validando una elevada tasa del 75% anual. Esto resulta crucial monitorear frente a los riesgos de aceleración en la dolarización de carteras y su posterior impacto en la inflación.

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