La gobernabilidad en los próximos meses

13 Ago 2019

Mientras unos se lamentan, otros celebran. Estos diferentes estados de ánimos dejaron las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias del domingo, donde las urnas expresaron en forma contundente su descontento con la gestión del presidente Mauricio Macri. El insospechado resultado que seguramente sorprendió también a la misma oposición, así como a la sociedad, coloca a nuestro país en una situación de mayor debilidad, jaqueado por los vaivenes económicos.

Como vaticinaron varios politólogos y economistas durante las últimas horas de la jornada del domingo, ayer, los mercados reaccionaron con agresividad: de $ 46,47, el dólar llegó a superar los $ 61, y cerró a $ 57,30. El riesgo país subió 150 puntos.

El Merval llegó a caer alrededor de un 32%; las acciones argentinas en Wall Street se derrumbaron hasta un 57%. En las casas de cambio de Tucumán, los compradores de dólares no pudieron lograr su cometido porque la divisa estadounidense no se comercializaba por la constante fluctuación de su precio. Operadores locales dijeron que esperaban que el Presidente saliera a dar un respiro al mercado. “La diferencia de puntos de los principales candidatos hizo que el dólar suba 150%, este salto es histórico”, dijo uno de ellos.

Alberto Fernández, vencedor de las PASO, dijo que era necesario “integrarnos y dejar de lado las rencillas y las diferencias que nos postergaron durante tantos años”. Por su parte, el ministro del Interior admitió la contundencia de las urnas, cuyo mensaje deben reconocer y comprender. “La elección no es lo que esperábamos y la reacción de los mercados responde a la incertidumbre política que implica el riesgo de volver al pasado”, justificó el funcionario.

Se ha hablado de la posibilidad de buscar la gobernabilidad para morigerar un impacto mayor de los embates de la fluctuante economía en la ciudadanía hasta que en octubre o noviembre se conozca quién regirá los destinos del país. La inflación y la suba del dólar, indomables hasta ahora para la actual gestión, siguen horadando los bolsillos de la mayoría de los argentinos. Ello repercute en el alza de los precios, que nunca han retrocedido aunque la divisa haya bajado unos puntos; la caída de los salarios, y en consecuencia del descenso del consumo, de la producción; en el incremento de la pobreza. Si este comportamiento descontrolado de los mercados se prolonga hasta octubre o va más allá, los únicos perjudicados serán los argentinos.

Para que un pacto de gobernabilidad fuera posible, sería necesario que el Gobierno efectuara su autocrítica y viera de qué modo podría generar nuevamente confianza en la sociedad y en el poder financiero para garantizar la institucionalidad del país. La oposición tendría la responsabilidad de comprometerse a no echar nafta al fuego. Cada una de las partes debería ceder una parte de sus intereses electoralistas en beneficio de sus connacionales.

En muchos momentos, desde el afortunado regreso de la democracia, se ha hablado de la importancia de un pacto entre las principales fuerzas del país o de un gobierno de coalición para sacarlo definitivamente de su atolladero crónico, lo cual no ha sido aún posible. Para eso se necesita una dirigencia dispuesta a un acto de grandeza que siente las bases de un entendimiento que nos permita caminar tras un objetivo común. Tal vez ese sea el punto de partida para comenzar a cerrar esta grieta en la que está entrampado el país.

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