"Fini" du Plessis: “disfruto los partidos difíciles”

La mejor arquera del Argentino Sub-21 comparte su manera de vivir el hockey.

23 May 2019
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la gaceta / foto de DIEGO ARAOZ

Josefina du Plessis tiene 20 años, es arquera de Lawn Tennis y del seleccionado tucumano. Es muy tranquila, de perfil bajo y no usa mucho las redes sociales, aunque es muy dedicada con todo lo que hace. Paradójicamente, empezó jugando de chica al tenis en Los Tarcos, el clásico rival. Probó con canto un año, pero no era lo suyo. Hasta que un día la llevaron a intentar lo que se terminaría convirtiendo en su verdadera pasión: el hockey. “Fini”, como la apodó su mamá María Victoria Fonts, y como la llaman casi todos los que la conocen, fue elegida mejor arquera del torneo en el Argentino Sub-21 disputado en Rosario. No fue la primera vez: en 2016, con el Sub-18, también había sido reconocida con esa distinción, en el Argentino Ascenso Norte en Concordia, Entre Ríos. Empezó a jugar al hockey en 2013, a los 14 años. Al año siguiente integró el seleccionado tucumano, donde estuvo de manera ininterrumpida hasta hoy, salvo en 2018.

- ¿Cómo fue cuando te enteraste del premio?

- Antes de almorzar nos dijeron que nos teníamos que quedar hasta tarde porque uno de los árbitros tucumanos dirigía la final de varones. Nos juntan para hacer una charla, porque en el torneo después de cada partido los entrenadores entregan un chocolate premiando a la mejor jugadora. Hacemos una ronda y me nombran como mejor arquera del partido contra Mendoza. Me dan el chocolate y a continuación me dicen: ‘Fini’, en realidad no nos quedamos por los árbitros, sino porque fuiste elegida la mejor arquera del torneo’. Fue muy emocionante. Me largué a llorar, no lo podía creer. De inmediato la llamé a mi mamá para contarle a ella y a toda mi familia.

- ¿Qué te dijeron?

- Mi mamá se largó a llorar, no me podía contestar nada, al igual que mi papá y mis hermanas. Después me mandaron mensajes, porque en ese momento no podían hablar. Salvo mi hermana Marina, que me dijo que era un orgullo y que me lo merecía.

- ¿Y en el club?

-En el partido con Central Córdoba me dieron un ramo de flores en el tercer tiempo y las redes sociales del club hicieron una publicación felicitándome. Todas me felicitaron, las más grandes y las chiquitas, porque yo soy entrenadora de las infantiles. Cuando llegué al entrenamiento con ellas me empezaron a aplaudir y me abrazaron. Algunas me dieron chocolates, pequeños regalos que son hermosos y valen muchísimo

- ¿Qué significó recibir esa distinción?

- Un orgullo. Ese premio mostraba todo el esfuerzo que yo le había puesto. Fue lindo poder llevarle una medalla a mi familia, que tanto me bancó. Además fue un orgullo para el club, después de haber sido la única jugadora de Lawn Tennis en el plantel y haber vuelto con una medalla.

- ¿Fue como una revancha del año pasado para vos?

- Totalmente. En 2018 no me tocó viajar. Esto fue demostrar que podía, que he crecido durante ese año. Mi familia me ayudó muchísimo después de eso, porque fue un golpe muy duro. También la gente del club, y en especial dos grandes amigas: Rocío Velez y Marina Herrera.

- ¿Qué te llevaste del torneo?

- El compañerismo. Me uní mucho con gente con la que antes no tenía tanto trato o no conocía mucho. Conocer también a los entrenadores, a mis compañeras, ver la pasión del juego y ver jugar a otros equipos.

- ¿Qué es lo que más disfrutás de vestir la camiseta Naranja?

- Los partidos difíciles, los disfruto mucho. Disfruto jugarlos, aprender de esos partidos; también el compartir con las chicas de otros clubes cuando nos toca viajar.

- ¿Y del hockey en sí?

- Las amistades. Casi todas son del hockey y eso es lo que más disfruto.

- ¿Qué es el Lawn Tennis en tu vida?

- Mi segunda casa. Ahí paso la mayoría del tiempo. A mi casa casi que vuelvo a dormir nada más. Lo amo.

- Usás el número 41. ¿Por algo en especial? ¿Vos lo elegiste?

- En realidad me lo dieron cuando separaron desde Primera a Intermedia y me gustó. Me dio suerte y soy muy cabulera. Nunca me lo cambié porque me gusta.

- ¿Cuáles son las cábalas?

- Tengo un anillo que es una MJ, las iniciales de mis nombres. No me lo saco para jugar ni por nada, ni aunque me quebraran el dedo. También una cadenita que tiene una cruz. Mi hermano me regaló el dije y mi abuelo la cadenita, y desde entonces que no me la saco. Otra es la de las camisetas. Tengo dos iguales con el mismo diseño, pero diferentes colores. Una naranja con violeta y otra amarilla con verde (foto). Además, antes de empezar el partido toco con mi palo el travesaño y la parte de la tabla dos veces.

- ¿Qué o quién te llevó a practicar este deporte?

- Una de mis hermanas me quería llevar a jugar al hockey y yo decía que no porque no me gustaba correr. Hasta que me terminaron convenciendo.

- ¿Y cómo llegaste a ser arquera?

- Voy el primer día y estaban haciendo físico. Yo pensaba: que me pongan de algo que no tenga que correr y yo soy feliz. Me preguntan si quería ser arquera y les dije que bueno, que iba a probar. Y aquí estoy, seis años después. No sabía cómo ponerme los pads ni nada, pero me fueron enseñando. En la primera mitad del año me entrenó “Cocó” (Constanza Galia Maldonado) y en la segunda parte Nery (Julio Rivadeneira), grandes personas y entrenadores.

- ¿Tiene alguna dedicatoria especial el premio?

- A mi familia, el club, mis amigas que me bancan en todas y en especial a mi hermano mellizo, Juan Martín.

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