La cultura suele estar ausente en la oferta electoral

14 May 2019 Por LA GACETA

La cultura es una parte fundamental de la identidad de un pueblo; sin embargo, suele ser la gran ausente en las propuestas electorales. El escritor mexicano José Vasconcelos sostenía que ella engendra progreso y sin ella no cabe exigir de los pueblos ninguna conducta moral. Su colega checo, Milan Kundera, afirma que es la memoria del pueblo, la conciencia colectiva de la continuidad histórica, el modo de pensar y de vivir. Casi a ninguno de los 18.651 candidatos inscriptos en la Junta Electoral Provincial para ocupar 347 cargos en los comicios del próximo 9 de junio, se le ha escuchado mencionar la palabra cultura.

Acerca del debate que tuvo lugar el miércoles pasado en el programa “Panorama Tucumano, de LA GACETA Play, en que en el que se presentaron cuatro aspirantes a ocupar la intendencia de Yerba Buena (uno de ellos va por la reelección), un editor y escritor señaló que la palabra cultura no existió en el léxico de los candidatos. “Ninguno de ellos presentó un proyecto al respecto. ¿Contemplarán dar de baja la Secretaría de Cultura? Me produce una verdadera pena advertir ese vacío. Es un municipio importante para la cultura, pero evidentemente el tema no está entre las prioridades de los postulantes... Yerba Buena debería tener, como mínimo, un proyecto de teatro o de anfiteatro, pero esa iniciativa no aparece ni, por lo visto y oído, aparecerá en el mediano plazo”, dijo.

Casi todos los postulantes hablan de seguridad, limpieza; algunos de mejorar la atención primaria de la salud o el tránsito, pero casi nadie, de educación y cultura. La escasez de higiene urbana y las transgresiones viales están relacionadas con la falta de educación.

En ese marco, no es casualidad que los proyectos culturales no formen parte de las plataformas electorales, salvo escasas excepciones. Quizás este olvido sistemático de la cultura en las ofertas políticas se deba a creer que esta es un mero entretenimiento, que solo sirve de adorno o para amenizar un acto político, en los que además se suele menospreciar a los artistas pagándoles lo mínimo posible.

Décadas atrás se hicieron en Europa estudios destinados a medir la importancia económica de algunas actividades relacionadas con las artes, la música, el teatro. Se advirtió que cuando el Estado invertía cierto dinero para determinadas actividades, buena parte regresaba a las arcas.

Se descubrió que la cultura no era un gasto sino una inversión porque es una fuente de recursos económicos: dinamiza las empresas, el empleo, la balanza comercial y los intercambios económicos y culturales entre los pueblos.

Pocas veces se ve a nuestros representantes en actos culturales. En alguna ocasión, dijimos que si tenemos una clase dirigente escasa o nulamente interesada en lo que producen nuestros artistas y científicos, e incapaz además de asociar la cultura con el turismo y la economía, significa que hay una ostensible falla en la educación en lo que a conocimiento de Tucumán se refiere. Difícilmente se pueda proyectar la cultura y convertirla en un motor de la economía, como sucede en otros países, si no conocemos quiénes somos.

“La cultura es la suma de todas las formas de arte, de amor y de pensamiento, que, en el curso de siglos, han permitido al hombre ser menos esclavizado”, sostenía André Malraux. Por cierto, no solo de pan vive el hombre.

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