Cartas de lectores

14 May 2019 Por LA GACETA

El tránsito en Yerba Buena

La disposición de sentido único en calles de Yerba Buena incrementó la velocidad de circulación (mayor peligro) y también las distancias para llegar a destino, asunto que complica la vida de los ciudadanos, por aumento de gastos y contaminación. La vía norte propuesta para circular por el camino de Sirga, no tiene las mismas características viales que la vía sur, por lo que el regreso a Yerba Buena se torna lento e inseguro desde todo punto de vista, y la escasez de puentes para cruzar los canales obliga a realizar innecesarios rodeos. La circulación en sentido este-oeste hace poco tiempo, se vio favorecida por la habilitación del Boulevard 9 de Julio, con las dimensiones adecuadas para funcionar como vía doble mano y como alternativa a las dos únicas avenidas. Sin embargo, ahora está proyectado un solo sentido para el Boulevard 9 de Julio y para La Madrid; pero esta última arteria exhibe una carpeta asfáltica destruida, minada de irracionales lomos de burro (prohibidos por ley nacional), con varios establecimientos educativos que verán complicado el acceso. Por su parte, un solo sentido para el nuevo Boulevard 9 de Julio lo transformará en una peligrosa pista de carreras, ya que hoy es la única vía ancha y en buen estado para circular, aunque lamentablemente no conecta con Solano Vera, y por ende, una sola mano sería de poca utilidad. Las calles transversales que conectan ambas son pocas, varias de tierra y en deplorable estado. Curiosamente, la gran limitación de Yerba Buena es la circulación norte-sur, ya que, entre su límite Oeste casi incomunicado, incluyendo Solano Vera (colapsada en su capacidad) y el camino del Perú, hay más de cinco kilómetros, con pocas opciones integrales que faciliten circular de sur a norte o viceversa. A medida que pasa el tiempo también se va perdiendo la oportunidad de concretar la circulación oeste, continuando el camino de sirga, para unir el sur con el norte hasta avenida Perón. La avenida Solano Vera, (comercial por excelencia) desde la Plaza Vieja al sur, solo tiene seis metros de ancho, banquinas de tierra (hoy lodazal), carece de playas de estacionamiento y no hay opción para circular. Tampoco tiene veredas unificadas a un solo nivel, por lo que los peatones circulan por la calle y ni hablar de usar coches o sillas de ruedas. La flamante San Luis es colonizada por “ocupas” con su feria de baratijas , que impunemente se adueñan del espacio público. Al contrario de las últimas medidas, es en las calles de doble mano donde los conductores circulan más alertas, al tener que verificar ambos lados, ahorran combustible por menores recorridos y permiten mayor fluidez, pero a menor velocidad. Falta educación vial, que debería ser materia obligatoria en todos los establecimientos educativos, como única manera de no tener irresponsables e imprudente al volante, sino seres humanos, respetuosos del peatón y de las normas que regulan la vida en comunidad. Otra desagradable imagen de la ciudad es el cementerio de chatarra en la plaza principal, donde funciona la policía. Urgente debería buscarse otro lugar alejado y cerrado. Finalmente, quiero recalcar la pésima calidad de la obra pública, que nos entregó decenas de calles con carpetas que presentan graves hundimientos, roturas, anegamientos, filtraciones de agua, etcétera, sumado a la inexistencia de veredas transitables en la mayoría de ellas. En fin, creo que antes de cambiar el sentido del tránsito, deberían cambiar de ideas y poner gente idónea en urbanismo y población para un uso racional de los recursos.

Pablo Cotella

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Deben generar trabajo genuino

Este gobierno y los de la llamada “nueva era de la democracia”, desde 1983 han fracasado y hasta ahora porque no pueden ni quieren dar trabajo a los millones de analfabetos villeros en este país maravilloso. ¿Qué esperan para actuar los muy bien pagados legisladores nacionales? La oportunidad está: préstamos hipotecarios, en serio, para viviendas y dejen de retener al agro; los que callan también son culpables. Es necesaria la puesta en marcha de esas dos grandes variables, para poner a la mitad de los argentinos a trabajar y a vivir sin la emergencia que ya dura demasiados años. ¿Acaso son algo irrealizable estas medidas? ¿O dejarán pasar el tiempo como lo hicieron durante la bonanza de 2008 con la soja, o con los dólares ingresados por las Lebac y Lilic, y otros ingresos de esta moneda desperdiciada por no tener dónde colocarlos, ni grandes obras, ni ayudar a las industrias que padecen falta de consumo?, porque también son afectadas por estas dos medidas que se postergan. Sólo tienen que planificar y actuar, no sólo la historia está esperando, sino el alma argentina.

Carmelo Felice

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Impuesto a las ganancias

Elegí este medio como último recurso para exponer mi situación -soy profesora de nivel secundario y no poseo el tope de horas- con respecto al Impuesto a las Ganancias, debido a que durante los últimos años inicié varios expedientes de reclamo. De los mencionados trámites, sólo por uno me citaron del Ministerio de Educación para que lea la mención de un artículo. Sobre el último reclamo jamás me respondieron. En otro caso fui hasta la Contaduría General y tuve que oír una ironía; esto fue lo que recibí como respuesta, si es que así se les puede llamar. En el año 2016, renuncié a horas cátedra en una escuela, porque el impuesto superaba mis haberes. Hoy, me veo en idéntica situación: de un mes a otro me triplicaron el impuesto, cuando el aumento salarial fue del 12%, y ya casi alcanza lo que percibo en una de mis escuelas. Es un impuesto arbitrario, que no puede ser explicado coherentemente por nadie, y atenta contra la estabilidad laboral ante la indiferencia absoluta.

Ana Carolina Bulacio

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Podaron un naranjo

En calle Santa Fe, casi esquina Junín, un naranjo, con frutas prestas al color que le dará el transcurso del mes de mayo, fue burda e innecesariamente podado. Ocurrió días pasados, entre las 13 y las 16. Se trata de una tremenda falta de cultura de la ciudadanía y ejercicio personal, de una decisión que no le compete al que se atrevió a llevar a cabo semejante acción.

Carlos Duguech

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Falta agua en El Corte

En septiembre de 2015 escribí en una carta que se publicó en esta sección y “casi como un milagro unos diez días antes de las elecciones el agua comenzó a fluir en El Corte”. Hace cuatro días que estamos sin agua, pero falta mucho para las elecciones. No creo que sobrevivamos hasta entonces. Los llamados diarios a la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) son atentamente contestados, pero no se hace nada. Quizá debamos pedir que se adelante la elección para que nos den agua. Mientras tanto, vemos cómo en otras zonas se forman lagos de agua derrochada o se riega con total desaprensión.

Carmen Perilli

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Consenso

Desde que he transitado y atravesado las distintas etapas de aprendizaje, el despertar de la razón y el discernimiento, hace varias décadas, ante una crisis inminente o una política gubernamental errática, emerge sobre el tapete la palabra consenso. En un país pendular como el nuestro y con una dispersión sin fin, tal expresión suena a utopía. Lamentablemente la acepción de este vocablo dista abismalmente de quienes la pronuncian y la interpretan. Una expresión de la cual el país necesita nutrirse imperiosamente y con premura para alcanzar objetivos básicos. La ausencia de voluntad política, el egocentrismo por creerse propietarios de la verdad, han estigmatizado su sentido etimológico, convirtiendo al término consenso en una herejía. Consenso es debatir propuestas, ideas, políticas públicas y deponer mezquinas actitudes; dar batalla a colosales intereses, atemperar las confrontaciones ideológicas, sobreponerse al pragmatismo, la codicia y la ambición que frustran cualquier loable iniciativa. Cristalizar acuerdos de largos plazos y alcance es la meta. Las improvisaciones marcan un retroceso nefasto en políticas de Estado. Esta novel democracia, que acredita en su incipiente vida institucional tropiezos recurrentes, demanda a la dirigencia política toda proposiciones concretas, sin realismos abstractos ni mensajes quiméricos. Países grandes de postguerra edificaron y concordaron, sobre la base del consenso, políticas de bienestar y progreso. Los rasgos del consenso es el pluralismo, el diálogo franco, el altruismo; es de elegidos. La ausencia de estos preceptos, nos sitúa en discusiones estériles y en contradicciones, como nos señala un aforismo del escritor checo Franz Kafka: “El camino verdadero pasa por una cuerda que no está tendida en lo alto, sino muy cerca del suelo. Parece hecha más para tropezar que para andar por ella”.

Alfonso Giacobbe

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Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: [email protected],  consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.

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