Las seis décadas del Ballet y el Teatro Estables

13 Abr 2019 Por LA GACETA

Siempre es una buena noticia cuando un organismo cultural que ha prestigiado a la provincia, sigue cumpliendo años, especialmente en estos tiempos de orfandad económica, que suelen traer incertidumbre en el ámbito de la cultura. Y la alegría es aún mayor cuando son dos las entidades artísticas que se hermanarán en el festejo. El Ballet Estable de la provincia ha llegado a las seis décadas y en unos días más, le tocará el turno al Teatro Estable porque ambos vieron la luz en el mismo mes y año.

El inicio del Ballet Estable hay que rastrearlo en 1944, cuando en el Conservatorio Provincial de Música se incorporaron clases de danzas, a instancias del destacado músico alemán Alex Conrad. Fue contratada  en la oportunidad Margot Puelma Lugones, a cuyo cargo estuvo toda la actividad artística oficial. Una de sus alumnas, Hilda Ganem, la reemplazó en 1952; la creación del elenco estable se produjo siete años después. La primera función tuvo lugar el 23 de abril de 1959, ocasión en que subieron a escena La Bella Durmiente del bosque y El lago de los cisnes, con dirección de Ganem. Nora Irinova, directora entonces del ballet del teatro Colón, fue la primera artista visitante en dirigir el cuerpo, en 1960 montó Las Sílfides, de Chopin. Luego vinieron figuras como Jorge Tomín, Beatriz Vanasco, Azucena Morelli, Lía Labarone y Alfredo Caruso. Se destacó especialmente el período en el que el cuerpo estuvo a cargo de la bailarina y coreógrafa Esther Gnavi, calificado por muchos como uno de los más brillantes. Luego vendrían otros directores como Gema Castillo, Luisa Grimberg, Héctor Zaraspe, Nelly Casella, Mabel Silvera. Entre las visitas más importantes del Ballet Estable, caben destacar las figuras de Violeta Janeiro, Vladislav Gordeiev, Antoly Verdichev, Cristina del Magro, Raquel Rosetti, Eduardo Caamaño y Raúl Candal.

En 1958, por iniciativa de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT, se dictó en esa casa de estudios un seminario de teatro, a cargo de Alberto Rodríguez Muñoz, quien convocó a un Simposio de Directores Latinoamericanos. Dramaturgo, narrador, ensayista, director escénico, pedagogo y actor, el disertante había fundado en 1948 la Compañía Nuevo Arte Dramático. En el ‘58, el periodista, escritor y crítico teatral Julio Ardiles Gray impulsó la creación del Consejo Provincial de Difusión Cultural y, bajo su dependencia, se creó en 1959 el Teatro Estable, cuya primera puesta en escena, “El casamiento”, de Gogol, contó con la actuación de algunos de los egresados del seminario. El elenco debutó el martes 28 de abril. Los asistentes al curso fueron, entre otros, María Angélica Robledo, Olga Hynes O’Connor, Francisco Amado Díaz, Rosa Ávila, Ethel Zarlenga, Antenor Ignacio Sánchez, Carlos Román, Atanasia Makantassis, Ángel Ibarra y Carlos Olivera.

En esta edición, el destacado maestro Héctor Zaraspe recuerda que el Ballet carece de un lugar propio para ensayar. El edificio contiguo al teatro San Martín, donde siguen funcionando dependencias de la Legislatura, que goza de un imponente edificio sobre la calle Muñecas y que mucho dinero les costó a los tucumanos, podría destinarse a tal fin.

Ambos elencos, así como el Coro y la Orquesta, siguen siendo animadores constantes de la intensa vida cultural de nuestra tierra. No son muchas las provincias que cuentan con elencos artísticos estatales. Los tucumanos debemos sentirnos orgullosos de ellos porque con su arte contribuyen a refrescarnos el alma.

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