César "Banana" Pueyrredón: "Para mí cantar siempre fue natural"

El popular cantautor trae sus canciones emblemáticas y las nuevas esta noche, en un nuevo show, al teatro Alberdi.

13 Abr 2019
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Hay canciones que dejan marcas, otras que enamoran. En la mente de cualquier argentino adulto, de edad mediana, algunas de ellas son las de César Banana Pueyrredón. “Son las canciones y cómo encaro las cosas. Yo estoy bien; nunca fumé, no me drogo, no tomo alcohol. Me parece que la imagen me ha ayudado, obviamente, a que hoy esté parado sobre el escenario con un caudal de voz como nunca tuve. Ojalá pueda seguir en la música hasta los 90 años, como Mariano Mores”, se ilusiona entre risas el cantautor, que esta noche, a las 22, subirá al escenario del Teatro Alberdi (Crisóstomo Álvarez y Jujuy).

- Empezaste muy chico en la música. ¿Siempre supiste que lo tuyo era el canto?

- La verdad es que no. No lo negaba, pero para mí cantar era una consecuencia lógica de componer. No planeé de chico ser cantante; sí ser músico, compositor. Soy el menor de ocho hermanos, así que era muy introvertido, muy tímido; de ahí que el piano y la música me servían para desinhibirme. Para mí cantar siempre fue natural. A partir de los 18 años ya me dediqué a tomar clases de canto y de técnica. Cada noche teníamos muchos shows con el grupo Banana y yo terminaba con la voz gastada. Hace 45 años no había la tecnología de sonido que hay hoy. Me hizo muy bien estudiar canto hasta tener un vibrato, más caudal, más cuerpo, más volumen. Después me propuse ser más expresivo, y me entregué a desarrollar mi estilo como solista: empecé a escucharme más, a pulir los detalles, a estudiar los fraseos.

- ¿Te graduaste en la Universidad Católica Argentina y después elegiste el camino de la música popular?

- Había elegido el camino de la música popular antes de entrar en la facultad. Compuse “Conociéndote” a comienzos de los 70, para una novia de entonces en primer año de la facultad, y lo grabé en el 73. Estudié para tener más recursos técnicos y artísticos, para aprender historia de la música, profundizar en los grandes compositores; en fin, la formación humanista de la UCA me sirvió mucho en todo sentido.

- A lo largo de tu carrera te has afianzado como compositor y como intérprete con sello propio. ¿Qué más te gustaría hacer?

- Hace unos años empezamos a trabajar, si bien quedó postergado el proyecto, en una linda comedia musical con temas míos. Me encantó la idea de hacer la dirección musical. No compuse canciones nuevas; la idea del director era trabajar con las conocidas. Por otro lado hay música mía en películas relevantes como “Historias mínimas” y “El abrazo partido”. Después compuse la música de una comedia, “Mar de amores”. Me gustaría mucho dedicarme al teatro musical; me divierte mucho. Después me encantaría tocar en lugares emblemáticos como el Luna Park, donde canté pero nunca con show propio. Como todos, sueño con el Madison Square Garden. En 2018 estuve en Costa Rica con la Filarmónica de ese país, como en otras ocasiones, y fue una experiencia maravillosa, me sentía como Pavarotti.

- En tus shows tenés devoluciones tremendas de tus fans, ¿qué te da eso a vos?

- Es emoción que surge inmediatamente. Si escribís o si pintás hay un tiempo hasta que el público te juzga, pero cantar en un escenario, con el público que te devuelve el coro y el aplauso... A eso no hay con qué darle, y siempre es conmovedor.

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