El amor renace en el peor escenario en "Viviendo con el enemigo"

13 Abr 2019 Por Guillermo Monti

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VIVIENDO CON EL ENEMIGO | DRAMA/ROMÁNTICA - PM13 - 108

BUENA

Origen: EEUU/Gran Bretaña/Alemania, 2019. Dirección: James Kent. Con: Keira Knightley, Jason Clarke, Alexander Skarsgård, Flora Thiemann, . Guión: Joe Shrapnel, Anna Waterhouse y Rhidian Brook. Fotografía: Franz Lustig. Música: Martin Phipps.

Tras ganar la Segunda Guerra Mundial, los ocupantes aliados confiscaron las propiedades de los alemanes, fueran nazis o no. Al oficial inglés Lewis Morgan (Jason Clarke) y a Rachel, su esposa (Keira Knightley), les tocó instalarse en la mansión del arquitecto Stephen Lubert (Alexander Skarsgård). Lo usual era que los dueños de casa fueran transferidos a un campamento, pero Lewis invita a Lubert a quedarse. Él y su hija compartirán el altillo, los Morgan ocupan la planta principal. La señora Lubert falleció durante un bombardeo; los Morgan también están cruzados por la pérdida. Hamburgo es una ciudad en ruinas y bandas de nostálgicos del hitlerismo asesinan en las calles.

En ese caldo de cultivo, con dos familias signadas por la tragedia y la tristeza, era inevitable el encuentro de Lubert con la señora Morgan. Se miran, se atraen, redescubren el sexo e imaginan un futuro feliz. Distinto. Es un triángulo que va introduciendo algo de luz entre tanto dolor. Nada sencillo, por supuesto.

Casi etérea, eterno personaje de Jane Austen, por la casona fluye Keira Knightley. La cámara es cuidadosa, prima la elegancia en la mirada del director James Kent. El melodrama avanza aferrado a un clasicismo que le evita imprevistos. La película pudo haber explorado mejor el drama de la posguerra. Y le falta fuego. Son amores en exceso amables. Para románticos.

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