Emiliano Alcaraz, un tucumano que comparte el tango con el mundo

Dictará una clase sobre el dos por cuatro para todo público. La historia del bailarín.

15 Mar 2019
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BAILE. El tucumano Alcaraz, en una de sus presentaciones. Foto de Bernd Zabe.-l

“Me fui hace ya más de 15 años”, expresa Emiliano Alcaraz con una sonrisa plena de satisfacción en su rostro. Admite que pasó por muchas experiencias hasta encontrar cual era su propósito en este mundo. Y de alguna forma ese encuentro se sintetiza con la frase: “el tango me salvó la vida”. Asegura que lo que no puede expresar con palabras lo transmite a través de la danza.

“Empecé más de una carrera universitaria y a todas las dejé. Lo hice más que nada por el mandato social y familiar; mientras tanto, en ese entonces me dedicaba a bailar tango... Podría decir que eso era lo único significativo en mi vida”, confiesa Alcaraz, bailarín, coreógrafo y coach de tango.

Explica que muchas veces se sintió perdido, sin capacidad para encontrar el rumbo. Pero aclara: “en realidad no estaba perdido, sino que no me daba cuenta de que debía dejarme llevar por mi amor al tango”. Agrega: “en el tango no solo se aprende a bailar y eso es algo que se aprende con el tiempo. Aprendés acerca de tu vida. A mí me ayudó a conocerme, conocer mis emociones, mis inseguridades, lo que soy”.

“Hice todo lo contrario a la regla. Comencé a bailar a los 24, una edad que para la mayoría es tardía para iniciarse en la danza. Me fui en plena crisis económica, en el 2002, a Buenos Aires a ver qué onda. Y regresé solo para despedirme de Tucumán. En 2003 me encontré en Buenos Aires sin trabajo y en busca de una pensión donde alojarme”., rememora.

Asegura que una vez instalado en Capital Federal las cosas se fueron dando muy rápido.

“Comencé trabajando a la gorra en Caminito (el tradicional paseo turístico de La Boca), luego me fui a Florida, frente a las galerías Pacífico. En paralelo continuaba especializándome: me presentaba en todo tipo de audiciones hasta que logré mi primer contrato. Un sueldo fijo, beneficios, obra social y estar en blanco. Muestra impagable de que iba a poder vivir del tango”, describe.

Sin imaginarlo, viajó por el mundo con la compañía de Mora Godoy, compartió escenarios con grandes como Miguel Ángel Soto y Carlos Copes; y hace tres años se instaló en Berlín, Alemania, lugar que adoptó como su nuevo hogar.

De regreso

Comenta que viene al menos una vez al año a la provincia -siempre que puede- a visitar a los suyos y a compartir su conocimiento en el tango.

De hecho, esta noche a las 22, Alcaraz dará un Seminario de Tango en la Escuela Abrazo Tango (San Martín 1.075). Se trata de una clase apta para todo público en la que habrá contenido teórico y práctico; que culminará con una milonga. La entrada del seminario es de $ 200 y la de la milonga $ 100; si se puede pagar por las dos $ 250.

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