“El arte puede salvar y sanar al mundo”

El Ballet Contemporánero y los creadores invitados Elia Mrak y Martín Piliponsky pondrán dos obras en el teatro San Martín.

15 Mar 2019 Por Jorge Figueroa
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EN ENSAYO. Elia Mrak y Martín Piliponsky prepararon los trabajos en dos escenarios distintos, bajo las indicaciones de los invitados y de la directora. LA GACETA / FOTO DE JOSÉ NUNO.-

ACTÚA HOY

• A las 22 en el Teatro San Martín, en avenida Sarmiento 601.

Gruesas sogas, potentes lámparas, pinturas en blanco y negro, una vieja de pared de fondo pintada a medias... Está claro que se pretende una escenografía despojada, austera.

Los cuerpos se mueven, se desplazan en el escenario, crean figuras y formas poco identificables, realizan ejercicios de calentamiento; algunos expresan hasta malestar, puede advertirse: otros se abrazan, se extienden en el escenario.

La danza contemporánea tiene reglas, pero intenta correrse de ellas. La improvisación es, en ese sentido, una senda que se recorre con sus accidentes, un camino que tiene su ida y vuelta, sus desvíos. “Pero la improvisación no es algo en lo que vale todo”, aclara Martín Piliponsky durante una conversación.

Esta noche abrirá la temporada el Ballet Contemporáneo en el Teatro San Martín con un espectáculo que incluirá la participación de dos destacados bailarines reconocidos internacionalmente: el tucumano Piliponsky y el norteamericano Elia Mrak.

El programa incluirá las obras “The void” (el vacío), con la intervención del ballet y la dirección conjunta de Mrak y Piliponsky; y “A talk with myself” (una charla conmigo mismo, un diálogo físico entre ambos bailarines), protagonizada por ambos invitados. Es una propuesta diferente, más libre y contemporánea, que se diferencia del repertorio clásico sobre el que habitualmente trabaja el cuerpo estable. Explica la directora Patricia Sabbag: “me parece importante que un tucumano que triunfa en el mundo de la danza abra la temporada 2019. Los 22 integrantes están muy contentos de poder vivir esta experiencia”, agrega.

Labor conjunta

Piliponsky y Mrak trabajan juntos y crean desde hace alrededor de una década, dos o tres veces al año. Se conocieron en un seminario de David Zambrano.

Mrak reside en Seattle y el tucumano, en Buenos Aires gran parte del año. Martín está convencido que la danza y el arte pueden salvar al mundo, le dice a LA GACETA durante una entrevista a pocos metros del escenario.

En un alto del extenso ensayo y mientras ingieren bananas, cuentan que la noción del fuego recorre una de las obras, en las que participará el cuerpo estable de la provincia.

- Hablemos de la improvisación, un término que cuesta entender...

- MP: No hablemos entonces de ella, no la nombremos, si es esa palabra la que es difícil comprender. Hablemos de un movimiento, de lo espontáneo pero es consciente. Diría que es la capacidad de sobrevivir, que la tenemos todos desde siempre y cualquier persona. Improvisar requiere de un nivel técnico riguroso, porque uno jamás puede dejar de ser quien es.

- ¿Pero hay una estructura a la que se regresa como en el jazz?

- EM: Hay una estructura que está en el cuerpo, desde allí están los fluidos, una energía que surge y se desarrolla. Hay una historia del cuerpo que se expresa, pero no con esa narración tradicional. Pero tiene sus reglas. ¿Viste jugar a los niños? Esa estructura parte del cuerpo y de su relación con la tierra, con una potencia particular.

- MP: Pero improvisar no es hacer cualquier cosa, eso debe quedar claro. Como técnica es tener conciencia de esas reglas. No hay que educar en eso... surge desde el cuerpo; no es un hecho racional que uno lo razone y lo plantee. Esa toma de conciencia es reconocer lo que hay en nosotros y lo que tenemos y no tratar de eliminar o neutralizar. Eso es lo que tenemos, es lo que somos.

- EM: ¿Viste los niños jugando? El juguete de ellos es el cuerpo para nosotros, toman un juguete y hasta que no lo exprimen no van al otro. En nuestra producción hay una libertad de formas, existe una narración, pero no es la tradicional.

- ¿Qué palabras podríamos utilizar para ‘The void’?

- MP: Intuición, que es una inteligencia muy sutil, que emerge de ese lugar vacío. Es importante la aceptación de nosotros de lo que está, reitero. El artista habla para aprender, habla para emocionarse, y al público le pasará lo que tiene que pasarle. La danza puede salvar el mundo, el arte puede sanarlo. La danza es universal.

EM: Las imágenes salen de nuestros cuerpos, y trabajamos en esta obra con el elemento fugo, que no tiene forma. El fuego nos da energía y formas a las que no nos apegamos, porque mutan, se transforman, no están fijas. Son potentes.

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