Demora en la implementación del carril para ómnibus

09 Feb 2019 Por LA GACETA

Pasaron más de cuatro meses desde la implementación del carril exclusivo para ómnibus en la calle General Paz y la medida, como viene sucediendo desde hace años con este tipo de planes, parece ser más efectista que efectiva.

En efecto, basta recorrer las únicas dos cuadras a las que hasta el momento se les colocó la línea de pintura demarcatoria (entre calles Buenos Aires y Congreso) para advertir que nadie respeta el proyecto original que era que, justamente, los colectivos tuvieran la exclusividad del carril derecho para lograr, según se anunció, mayor agilidad en el tránsito.

El proyecto está lejos de ser novedoso. Es más, es una copia de lo que sucede en Buenos Aires, con la diferencia de que en la Capital Federal se aplica en las avenidas (mucho más anchas, evidentemente, que las calles del microcentro tucumano), que, además, están ubicadas cada cuatro cuadras. Incluso la separación en esa ciudad está demarcada por montículos plásticos, lo que dificulta la invasión de otros vehículos.

El subdirector de Tránsito y Transporte Operativo de la Municipalidad capitalina, Enrique Romero, creador e impulsor de la idea, había advertido que el objetivo de la misma era “disminuir el tiempo de viaje, brindar previsibilidad, comodidad, mejorar el ordenamiento y la circulación”. Además de contribuir a disminuir el ingreso de autos particulares en el microcentro”, según el funcionario. Sin embargo, hasta el momento, nada de eso se ha cumplido.

Los tucumanos somos infractores recurrentes. Basta recorrer la ciudad en cualquier tipo de vehículo o a pie para darnos cuenta de eso. Al enorme parque automotor se le suma el caótico incremento de motocicletas cuyos conductores ya no sólo no usan el casco (implemento directamente olvidado por muchos conductores) sino que además juegan a la ruleta rusa, circulando a veces hasta cinco personas en un solo vehículo. En ese sentido no sorprende que la nueva medida no haya calado aún sobre todo en los conductores de los colectivos, que no se apegan a la norma, y siguen usando el carril izquierdo, concebido según el proyecto como exclusivo para autos y motocicletas. Al mismo tiempo, no se observa que la calle Crisóstomo Álvarez, por la cual ya no deberían pasar los ómnibus interurbanos, “mudados” por la normativa hacia la General Paz, haya mejorado con respecto al tránsito, y se siguen dando las congestiones de antaño, sobre todo en hora pico. A esto se debe sumar las quejas de los usuarios de las líneas interurbanas (los que llegan a San Miguel de Tucumán desde el interior) que ahora deben caminar varias cuadras más si es que se dirigen al microcentro, sobre todo las personas de avanzada edad que deben hacer trámites.

La mayoría de las medidas implementadas por los distintos gobiernos para agilizar el tránsito dentro de las cuatro avenidas ha fracasado. Algunas ideas, como la de unir Yerba Buena con la Capital con un monorriel suspendido o el tren que iba a circular desde Concepción hasta Tafí Viejo para evitar el ingreso de vehículos particulares cayeron en saco roto. Los posibles beneficiarios de las medidas (tanto conductores como transeúntes) están esperando alguna efectiva.

Si decididamente se avanza sobre el proyecto de los carriles exclusivos (se prevé que se extienda a otras calles) debería hacerse lo necesario para que la norma se cumpla a rajatabla. De otra manera la misma pasará a engrosar el arcón de las proyectos que quedaron sólo en buenas intenciones.

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