Una virtud que oculta una falencia de San Martín

Torcer la historia es el fuerte del equipo que reacciona tras un golpe.

06 Dic 2018
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EL ÚLTIMO ESFUERZO. El plantel “santo” está enfocado en derrotar a Newell’s para coronar un año lleno de buenas noticias. la gaceta / foto de hector peralta

Esa furiosa ráfaga de fútbol y goles, con la que San Martín torció la historia del duelo contra Atlético, quedó fuera de foco en el análisis inicial post clásico. El gran triunfo en la mismísima casa del rival de toda la vida, cuando el desenlace de ese duelo parecía ser otro diametralmente diferente, dejó en un segundo plano un dato no menor por estas horas: la capacidad de reacción de un equipo que ahora nada parece ponerlo contra las cuerdas.

En el último tiempo, de la mano de Gastón Coyette, San Martín mejoró radicalmente uno de sus principales déficits en el inicio de la Superliga. En los primeros juegos, al “Santo” parecía noquearlo la primera contingencia. Un gol del rival casi que sentenciaba la historia porque el equipo no lograba sobreponerse a ello y ese era una de las principales explicaciones a la escasa cosecha de puntos en las primeras jornadas.

Pero el juego contra Racing resultó ser el clic justo para que pudiera superar ese karma. El “Santo” perdía 1-0 y jugaba con uno menos ante el líder. Pero se recuperó, dio vuelta el resultado y logró su primera victoria en el torneo. Un par de semanas después, perdía 3-0 al término del primer tiempo en Paraná contra Patronato. Pero en el complemento logró el empate y estuvo cerca de volverse con los tres puntos en el saco. Y por último, el pasado sábado, perdía 2-0 contra el “Decano”. Sin merecerlo, es cierto, pero la historia parecía sentenciada.

Allí, una vez más, el equipo se soltó cuando le “mojaron” la oreja. El “nuevo” San Martín necesitó solamente 25 minutos para convertir tres goles y quedarse con el clásico tucumano más importante de los últimos tiempos, por tratarse el primero en la historia de la Superliga.

Hoy por hoy, la capacidad de reacción de San Martín es prácticamente perfecta. Pero no todo lo que brilla es oro. Si el “Santo” comenzó a revertir resultados en contra es porque hay algún tipo de falencia que le hace las historias cuesta arriba. “Gracias a Dios remontamos varios partidos, pero debemos dejar de regalar tiempos. Si hacemos bien las cosas desde un principio, podemos estar más tranquilos”, explica Luciano Pons, autor del gol que niveló la balanza en Paraná y del que dio inicio a la remontada en el juego contra Atlético, sobre cómo encarar los juegos que quedan por delante en el campeonato.

Algunas fallas puntuales dejaron crecer a rivales que, quizás, no deberían haber puesto contra las cuerdas a San Martín. Por eso, la idea de Coyette es trabajar para achicar el margen de error. “Hay que seguir mejorando. Siempre hay cosas en las que debemos trabajar, pero me deja tranquilo la actitud y las ganas que muestra este grupo. Realmente me da mucho orgullo”, apunta el entrenador que dio en la tecla para apuntalar la recuperación.

Desde que comenzó a levantar juegos, sumar puntos y a acomodarse en las dos tablas, San Martín mostró un cambio en un punto importantísimo: la contundencia.

Durante las primeras siete fechas, el “Santo” sólo había convertido tres tantos; algo que superó por poco más que tres veces, en las últimas siete jornadas. Desde Racing hasta acá anotó 10 tantos. “En el fútbol tenés 90 minutos para ganar, pero no debemos confiarnos. Estamos creciendo, pero si no cometemos errores en los primeros tiempos todo nos resultará más sencillo”, asegura Emiliano Purita, quien piensa que este repunte sólo tiene una explicación. “Este plantel demostró humildad y eso es fundamental”, agrega.

San Martín se transformó en un especialista en dar vueltas las historias. Pero en La Ciudadela deben tomar nota de que no siempre será sencillo dar vuelta un resultado, y que si comienza jugando como lo viene haciendo en los segundos tiempos, todo será mucho más fácil.

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