El incremento de los donantes de órganos

04 Dic 2018

El dolor y la alegría son estados esenciales del ser humano. Y aunque son contrapuestos en algunos casos pueden complementarse. Por ejemplo, una pena profunda puede provocar a través de una acción noble en otro, bienestar, felicidad. Ello sucede cuando los seres queridos de una persona fallecida se sobreponen a la congoja y permiten la donación de sus órganos que puede beneficiar a varios pacientes que se hallan en lista de espera.

El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) informó que hasta ayer a la tarde eran 7.724 las personas que necesitaban un trasplante para salvar su vida. La entidad señala que a lo largo de 2018, hasta el momento, se han realizado 1.538 trasplantes; fueron 641 las personas que donaron sus órganos. El promedio es de 14.41 donantes por cada millón de habitantes de este año.

Según el responsable del titular del Centro Único Coordinador de Ablación e Implante-Tucumán (Cucaituc) en lo que va de 2018, se duplicaron las donaciones en la provincia y que se halla a la cabeza del ranking de donantes por millón de habitantes: 32,64. Manifestó que este año se registraron 54 donantes reales en Tucumán, cifra que es un 40% más alta que la de 2017 y el doble de la de 2016. Hace falta mirar el registro 10 años atrás para entender mejor lo que pasa: en 2008, por ejemplo, hubo solo ocho donantes en la provincia. Son 176 los tucumanos que están a la espera de un órgano. El funcionario dijo que este avance su produjo a partir de la sanción de la llamada Ley Justina, en julio pasado.

La norma establece que los mayores de 18 años son donantes de órganos a menos que expresen su negativa; el proyecto había sido aprobado en mayo por el Senado. En el artículo 31 de la norma se mantiene la posibilidad de manifestar en forma expresa su voluntad negativa o afirmativa a la donación; restringir de un modo específico su voluntad afirmativa a determinados órganos; o condicionar su finalidad. Se dejan explicitados, además, los derechos de donantes y receptores a la intimidad, privacidad y confidencialidad; a la integridad; a la información, y al trato equitativo e igualitario. También se establece la prioridad en el traslado aéreo y terrestre de pacientes operativos en curso. Para garantizar que la infraestructura médica del país esté en condiciones de cumplir con la ley, se destina un 20% del presupuesto del Incucai a la capacitación permanente de todos los profesionales que participan en la ablación.

El hecho que se haya incrementado la cantidad de donantes es, por cierto, muy alentador. Tal vez esta sería mayor si se abordara el asunto en la educación, especialmente en el secundario y en las universidades. En alguna otra oportunidad, hemos sugerido la realización de campañas de concientización en la administración pública, en las empresas privadas, acerca de la importancia de ser no solamente un donante de vida, sino de dar sangre.

Y si bien la actual ley considera a todos donantes, a menos que se comunique la negativa a serlo, sería positivo que se tomara conciencia de que se trata de uno de los actos más nobles del ser humano. Si desde temprana edad se inculcara la solidaridad, ese ir hacia a otro, al que sufre, al que ha sufrido una desgracia, al que vive en la indigencia, seguramente tendríamos una sociedad menos egoísta, indiferente, narcisista, más participativa, más sensible, más humana.

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