Belleza y enfermedades

Juicios de Paolo Mantegazza sobre Tucumán.

04 Dic 2018
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PAOLO MANTEGAZZA. Busto en mármol del célebre médico, fisiólogo y antropólogo italiano, quien visitó y describió Tucumán.

El famoso médico italiano Paolo Mantegazza (1831-1910) narraría largamente, en “Río de La Plata y Tenerife”, la visita que hizo a Tucumán al iniciarse la década de 1860. Allí hablaba con gran entusiasmo de nuestras bellezas naturales. Pensaba que la provincia tenía bien ganado el nombre de “Jardín de la República”, por “la vegetación lujuriante que cubre sus cerros con espléndido verdor, por la alternativa frecuente y pintoresca de las colinas y de los llanos, por la hierba de esmeralda que crece alta y robusta en un suelo húmedo y caliente, alegrando con sus flores cada palmo de llanura, cada grieta de la montaña”.

Pero no alababa el estado sanitario. El clima, decía, “es húmedo y caluroso. La neumonía adinámica y las fiebres intermitentes son las enfermedades más comunes. La tenia es endémica. No faltan las disenterías, las afecciones al hígado y los trastornos variados del estómago y los intestinos, comunes a los países tropicales”.

Agregaba que “las costumbre son muelles y la sífilis se complace especialmente en arrebatar a sus víctimas los huesos de la nariz”. Además, a lo largo del río Lules observaba la endemia del bocio, y apuntaba que “quien se sirve de sus aguas, puede estar seguro de afearse con esta desagradable enfermedad”.

En cuanto a las mujeres, decía, tienen “la palidez de la andaluza, los ojos grandes, muy negros y sombreados por larguísimas pestañas; la dicción española, en sus bocas, adquiere un acento rastreador y voluptuoso, que tiene mucha gracia. De su influencia sobre el sexo fuerte, dan fe los frecuentes matrimonios entre tucumanas y extranjeros. Allí se ha establecido un compatriota y colega nuestro, el distinguido doctor Soldati, que hace mucho honor a las buenas tradiciones de la medicina italiana”.

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