Para “Pillada”, la Selección

Gonzalo Molina dejó atrás una serie de lesiones y en su regreso fue figura ante Lawn Tennis.

30 Oct 2018
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IMPARABLE. Frente a Lawn Tennis, Gonzalo Molina se sacó seis meses de ganas acumuladas por una racha negra de lesiones. El wing estuvo muy “picante” a la hora de atacar y hasta acertó un buen drop. la gaceta / foto de DIEGO ARAOZ

Despertarse con la esperanza de que ya sea de día y comprobar con desánimo que apenas han pasado 15 minutos desde la última vez que se miró el reloj. Así, una y otra vez, tratando inútilmente de conciliar un sueño profundo que recorte la espera de una mañana de domingo que parece no querer llegar nunca. Sí, la noche del sábado seguramente haya sido la más larga en mucho tiempo para Gonzalo Molina. Y cómo no iba a serlo, si después de seis meses sin jugar en la primera de su club por culpa de esa racha negra de lesiones, de repente se encontraba a horas de ser titular frente a Lawn Tennis y en una llave eliminatoria de playoffs, en la que el que perdía se quedaba afuera. Es decir, su primer partido en el Regional 2018 podía ser a la vez el último.

“Estaba hecho un changuito, muy ansioso, como si tuviera 10 años. Me levanté a las seis de la mañana porque no podía pegar un ojo”, confiesa “Pillada”, que no se conformó sólo con volver, sino que además jugó un partidazo y fue la figura de un Natación que no mostró fisuras.

“Hicimos todo lo que no habíamos hecho en el partido anterior. Mejor dicho, todo lo que habíamos hecho mal, esta vez lo hicimos bien. Ganamos en el line, en el scrum, en el juego suelto, con el tackle no los dejamos avanzar... la verdad que hicimos un partido muy bueno”, analiza las diferencias entre un equipo “blanco” que pasó de perder sin reacción a ganarle por nocaut técnico al mismo rival en apenas una semana.

Para Gonzalo la satisfacción fue doble, porque pudo desahogarse de un semestre cruel a más no poder. Su último partido en la primera había sido en el cierre de la fase de grupos del Nacional de Clubes, tras de lo cual las lesiones se ensañaron con él. Primero sufrió dos hernias de disco cervicales que lo marginaron hasta julio; al volver en intermedia contra Jockey de Salta, se cortó los ligamentos del hombro tras un tackle; tras una dura rehabilitación, jugó un partido y sufrió una contractura y luego un desgarro. Una saga terrorífica para el escurridizo wing de Natación.

“Es muy reconfortante que me hayan tenido en cuenta después de todo este tiempo. Tenemos chicos muy buenos, pero en este tipo de partidos por ahí sirve la experiencia de los que tenemos algunos añitos en Primera, je”, considera.

De todos modos, Natación tiene otra final por delante: el fin de semana frente a Los Tarcos. “Tienen un pack muy pesado, y su juego se parece más al de nosotros. Sin dudas va a ser un partido cerrado y que se definirá al final, como el que jugamos en el Súper 10”, anticipa Molina.

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