El parque biológico es una tentación para ocupantes e intrusos

Las 14.000 hectáreas del parque Sierra de San Javier son un área protegida custodiada por sólo 13 guardaparques. Hay gente viviendo en el predio; algunos son consentidos por las autoridades universitarias y otros reclaman la propiedad por prescripción adquisitiva.

25 Sep 2018

Trece guardaparques lidian con las ocupaciones de tierras y con los intrusos que suelen ir a cazar, a buscar especies de plantas y hasta a hacer plantaciones en el parque biológico Sierra de San Javier, cuenta Rodolfo Salinas, director administrativo del parque, a propósito de los problemas que debe resolver la comisión de regularización del patrimonio universitario, y tras el conflicto con el barrio privado “Las Pirámides”. Este emprendimiento del lugareño Próspero Marcelo Sosa se encuentra ubicado en el km. 28 de la ruta 338, en San Javier, en lo que la UNT llama la cola sur del parque.

Agresión y denuncia

“La primera denuncia, al ex juez federal Jorge Parache, se hizo en mayo del 98. Fue el guardaparque José Segura. Había un hecho de agresión del año 97. Segura le secuestra una escopeta, un cuchillo”, dice Salinas. “Después hubo incidentes en el 99, el 2000, el 2002. Después del año 99 se hace la mensura del parque con el Instituto de Geodesia y la cola sur del parque estaba libre de ocupantes. Él -Sosa- tenía una chocita ahí, no había desmontes, nada”. El guardaparque Manuel Pachado dice que él también tuvo incidente con Sosa hace dos años.

Sosa, sin embargo, afirma que su familia vivía allí desde hace decenios, y así figura en el fallo del juez Daniel Bejas de 2008, en el que el emprendedor queda sobreseído, por prescripción, de la acusación por usurpación que le había hecho en 1998 la UNT. En 2009 comenzó con su proyecto de construcción del barrio privado y hace un mes y medio la Universidad advirtió del emprendimiento que se comercializaba por internet. Unos excursionistas que habían ido a la cascada El Salto de la Corzuela, ubicada a 2,5 km al oeste de “Las Pirámides”, se encontraron, según cuenta Salinas, con un grupo armado que los expulsó diciéndoles que se trataba de un terreno privado. Los excursionistas hicieron la denuncia ante los guardaparques y se advirtió del problema. “Aparentemente, Sosa quiere recolectar agua de la cascada. Hace una semana, los guardaparques volvieron allí y colocaron un cartel que señala que es propiedad de la UNT”, relata Salinas.

El parque tiene 14.000 hectáreas. “Permanentemente se está haciendo recorridas en todo el límite. Son 74 km de extensión de sur a norte. Hay mucha gente que va a hacer trampeo de aves y al mismo tiempo nosotros tratamos de concientizar a la población para que no compre aves silvestres. En Tucumán, Salta y Jujuy es donde más se vende el trampeo furtivo”. Explicó que los guardaparques hacen operativos con la Policía Ecológica y con la Dirección de Drogas de la Policía (Didrop) porque “frecuentemente se encuentran plantaciones de marihuana”. En diciembre de 2016 hallaron una huerta con 13 plantas en un sendero que lleva al río Muerto, con canaletas de drenaje para asegurar su riego. En junio de 2017 el guardaparque Pachado halló una especie de invernadero con 18 plantitas de 5 cm. a 200 metros del CAPS de Horco Molle, también camino al río Muerto. En ninguno de los casos se encontró a los que cultivaban los plantines. Otro problema es la tala de árboles y la extracción de mantillo. “Es la capa superficial, que sirve para abono, a nivel vivero”. En las recorridas “también vemos pisadas de cazadores”.

“Sólo en el parque Sierra de San Javier tenemos usurpaciones”, dice Gustavo Vitulli, secretario de Bienestar Universitario. “En la zona de Raco, en Las Tipas, ruta 341, tenemos una usurpación de dos personas, de apellidos Villarreal y Torres, que en 2015 presentaron planos para iniciar juicio de prescripción. Son terrenos que la UNT compró en 1948 a Clementina Viaña de Colombres Garmendia”.

EXTENSO. Los límites del parque Sierra de San Javier. Rodea la villa turística junto al Cristo Bendicente y abarca zonas dede el piedemonte en Horco Molle y Tafí Viejo y tembién sectores cercanos a Raco y Tapia.

Además, cuenta Vitulli, está el sector de Horco Molle, donde hay dos cuestiones. Una es el barrio ubicado cerca del CAPS, donde viven 120 familias que son la tercera generación en esas tierras, que vivían allí antes de que llegara la Universidad. La UNT está negociando con ellos su status como ocupantes. La otra cuestión es el juicio por prescripción que la Justicia le rechazó a Carlos Medina. El juez dijo que los terrenos del parque son de dominio público y que son inembargables. “Este fallo es importante para recuperar el patrimonio”, opinó Vitulli. “También hay ocupaciones dentro del predio de gente que trabaja en la universidad, como el puesto de Las Tipas, donde vive el guardaparque, y también en el lago del bosque de la memoria, que son viviendas de la UNT. En Villa Nougués, en la vieja casona del doctor Juan B. Terán, donada a la Universidad, vive una persona que trabaja en el parque. Y tenemos casas con personal que trabaja en la Facultad de Agronomía”.

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