Cine argentino: “hay una innecesaria crisis de financiación”

El director Demián Rugna advierte sobre el funcionamiento del Incaa. “Nos empujan a ver si seguimos nuestra carrera en el exterior”, alerta.

12 Sep 2018
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DE PASO POR TUCUMÁN. Demián Rugna presentó “Aterrados” en el Teatro de la Estación de Concepción. LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL.

Hace 16 años, Demián Rugna dirigió su primera película. Fue “Last gateway”, estaba hablada en inglés y producida por inversionistas privados. Desde entonces sigue incursionando en el terror; pasaron 22 años y el cineasta nacido en Haedo estrenó en mayo su tercera película, “Aterrados”, con la se consolidó como uno de los creadores argentinos más prestigiosos del género. En el medio hizo “Maldito sea” (con Fabián Forte) y se propone estrenar antes de fin de año “No sabes con quien estás hablando”.

“Aterrados”, al que también guionó y musicalizó, fue presentado recientemente en Perú, en noviembre se comenzará a exhibir en México y en febrero llegará a la plataforma de streaming Netflix. También fue adquirido por un canal de televisión de Inglaterra y otro de EEUU, ya participó en varios festivales internacionales y en las próximas semanas competirá con producciones de Hollywood en el Fantastic Fest. Su producción tiene una perspectiva internacional que, según le dice a LA GACETA, la va a ubicar como una de las películas argentinas más importantes producida por el Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales (Incaa).

Rugna recorre el país con su producción, que se exhibió en el Teatro de la Estación de Concepción. “El cine vive una crisis innecesaria de financiación -afirma-. Esto nos empuja a ver si seguimos nuestra carrera en el exterior”.

- ¿Abrazar el género del terror plantea desafíos muy distintos a otros?

- Mi género es el terror porque me gusta lo fantástico. Sucede que en mis películas hago mezclas con la comedia negra y con otras estéticas. No me estanco solo en el terror, porque dentro de lo fantástico me gusta jugar con diferentes subgéneros. Si bien “Aterrados” es una película terrorífica, y seguramente la que me va a abrir más posibilidades de trabajo, a mí me gusta mucho la comedia negra.

- ¿Es una línea complicada para producir?

- Si lo es, pero sobre todo porque aquí no se respeta el género, no se lo valora. Requiere más dinero por el tiempo que demanda preparar las escenas para producirlas. Y el tiempo es dinero. A “Aterrados” la hicimos en 25 jornadas. Y es una película que en el mercado de Hollywood se podría estar hablando de 80 jornadas, en término de valor de producción.

- Y en un país en crisis se complican esas posibilidades de producción...

- Creo que se puede seguir haciendo películas porque el Incaa es un ente autárquico; digamos que los fondos siguen estando. Y no es que depende de los impuestos de alguien. Simplemente es un recurso que se les cobra a las empresas de cable. Se autogestiona con esos fondos y con el proveniente de las entradas a las salas de cine. Lo que está sucediendo es que se le está recortando recursos al Instituto. Y así nos están perjudicando a los cineastas que estamos viendo seguir nuestra carrera afuera, lamentablemente.

- ¿Hablás de una crisis sin fundamentos?

- El cine argentino tiene que enfrentar una crisis innecesaria lamentablemente, porque el dinero está y lo que pasa es que no se lo está ejecutando. Se está precarizando la industria, se está perdiendo calidad de cara al futuro.

- ¿Hoy no podrías hacer tu película?

- Hoy están liquidando muy poco dinero. Una película como ésta estaría medio difícil hacerla y menos con una productora chica. Ahora si tenés una productora grande, que cuenta con los medios de comunicación para poder darla a conocer y recaudar, es más sencillo. Cuando estrenamos “Aterrados”, ningún canal de televisión o de cable me hizo una nota. Afuera se están peleando por tenerla y distribuirla, y en mi propio país no le dan difusión.

- ¿Cuál creés que es el destino del cine de sala?

- Netflix está marcando un tiempo nuevo. Hoy todo el mundo puede tener un proyector en su casa con poco dinero. Con lo que cuesta un LCD, un proyector o un equipo de sonido, podés armar una buena exposición en tu casa. Pero el cine sigue siendo algo social. No es lo mismo ver una película en tu casa que salir con tu familia o amigos a una sala, compartir una película en un lugar donde se aprecia en un 100% cómo se hizo esa producción. Esa es la diferencia

- ¿De qué trata tu película y cómo nació?

- Es un guión escrito por mí hace unos nueve años. En ese lapso estuve buscando financiación, que aparezca un productor para poder filmarla. La posibilidad apareció hace poco, luego de ganar un concurso a través del Incaa, y la pudimos hacer rápidamente. La dirigí, la escribí y le hice la música porque integro una banda que hace heavy metal. Aunque toco la guitarra, no me considero músico, pero a veces necesito hacer cosas para mis trabajos y las hago.

- ¿Cuál es el personaje principal?

- Hay un comisario de un barrio, de clase media, común, que convoca a un grupo de especialistas en fenómenos paranormales para desentramar el misterio de un asesinato inexplicable. Inician una investigación y ahí todo se va al diablo. Es una película con mucho terror y misterio.

- ¿Esperabas la repercusión que está teniendo?

- Siempre lo soñé. Siempre aposté a que suceda esto. Siempre creí que necesitaba una oportunidad para hacer una película a través del cine y creo que no la desaproveché. La película tomó vuelo y está en todos los festivales mundiales del género de terror, compitiendo con películas de Hollywood. A mitad de mes me voy a los EEUU a competir en el Fantastic Fest, que es uno de los más prestigiosos en este género, y después nos vamos a España. Esta bueno no solo por mí, sino también por el cine argentino y nuestra cultura. Ahora estamos viendo si trabajamos en una segunda parte.

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