Condenaron al tecladista de un conocido grupo cuartetero por acoso sexual

Le dieron 14 años de prisión por seducir y extorsionar a nueve mujeres, cuatro de ellas menores de edad, a través de las redes sociales.

11 Sep 2018

El extecladista del grupo Trulalá, Franco Carignano, fue condenado a 14 años de cárcel por seducir y extorsionar a nueve mujeres a través de las redes sociales. Lo novedoso del fallo es que se reconoció la existencia de los abusos sexuales aún cuando no hubo contacto físico. 

El músico está detenido desde fines de 2016 por esa causa, según publicó La Nación. Y hoy se conoció el fallo del juez de la Cámara 8ª del Crimen, Juan Manuel Ugarte, que lo condenó por coacción calificada por anonimato, abuso sexual gravemente ultrajante calificado por el grave daño a la víctima, facilitación o producción de imágenes pornográficas y corrupción de menores. De las víctimas, cuatro son menores de edad. 

La acusación contra Carignano comenzó en 2009, cuando la primera de las víctimas denunció que había empezado a recibir mensajes extorsivos a través de Messenger.

Casi siete años de horror vivió la joven, que acudió a la Justicia en 2012. Tenía decenas de perfiles y, en su computadora, cientos de fotos íntimas de más de 50 mujeres, muchas de ellas, menores de edad. 

El número de damnificadas no tiene precedente en el país. Carignano, de 28 años, no tenía conocimientos avanzados de informática y usaba tecnologías comunes.

Desde un perfil falso entablaba una relación con una mujer y, cuando lograba cierto grado de confianza e intimidad, le pedía que le enviara fotos de ella desnuda; con ese material en su poder empezaba a extorsionarla diciéndole que si no le mandaba otras publicaría las que tenía. En algunos casos, cuando fue desobedecido, cumplió con su amenaza.

La primera denunciante nunca conoció personalmente a Carignano ni sabía quién era. "Después del primer envío, consentido, le aparecían perfiles distintos -incluso de mujer- diciéndole: «Soy el de las fotos» y pidiendo más", se explicó. 

El reclamo era en tiempo real: daba indicaciones sobre qué pose debía adoptar la víctima o qué gesto hacer. De esa manera evitaba que le enviaran cualquier imagen. 

El caso desembarcó a inicios de 2016 en el área de Coordinación y Seguimiento de Cibercrimen y allí comenzó de nuevo el análisis de todo el material que había aportado la denunciante. Los especialistas agradecieron que la joven hubiese conservado todo el material y hubiera hecho capturas de pantalla; eso les permitió avanzar. 

Lograron identificar que el ciberacosador era Carignano a fines de 2016, mientras extorsionaba a la joven; lo detuvieron y le secuestraron todo el material que había en su casa. Las fotos de las víctimas no estaban identificadas por sus nombres reales.

Apenas fue apresado se lo acusó de extorsión, pero después la imputación se agravó. Cuando Carignano quedó preso la mujer denunciante contó en una carta abierta que había pensado en suicidarse: "Cuando no le contestaba me enviaba mensajes privados como: '¿No pensás contestar? Mirá la foto de perfil que subí, acá comienza todo si no contestás'. Siempre recalcando que iba a subir mis fotos y videos etiquetando a mi familia y amigos (?). Le pedía por favor que me dejara tranquila, pero a él nada le importaba, sólo le interesaba que le enviara fotos y videos y me describía las posiciones que él deseaba".

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