Del Potro dejó todo ante Djokovic, pero no alcanzó

Ante un serbio letal, el tandilense no encontró la llave para abrir la puerta de un nuevo título en Nueva York.

10 Sep 2018

Será el tiempo, como tantas otras veces, el acomodador infalible que ponga en el lugar exacto de la historia ese abrazo final entre Juan Martín Del Potro y Novak Djokovic. Al caer la tarde, el serbio se quedó por tercera vez con el US Open, después de ganar la final por un elocuente 6-3, 7-6 (4) y 6-3. La victoria, además, obligó a apretar F5 en la computadora para ver cómo, de forma instantánea, su currículum se actualizaba a 14 títulos de Grand Slam.

Unas cuantas horas antes de ese abrazo nacía el día deportivo en el país. Un domingo de climas diversos, de esperanza común, de tema único. Por obra y gracia de “Delpo”, Nueva York dejó de ser la capital del mundo y se convirtió en un imán irresistible para cada uno de nosotros. Y nos enteramos que allí llovía, y vimos a unos cuantos argentinos paseando por Time Square, y escuchamos muchas de las tonadas comunes en nuestra tierra.

Mientras, en Argentina cada uno a su tiempo acomodó la agenda y despejó las horas centrales de un día histórico.

SHOW. “Delpo” y “Nole” brindaron un espectáculo de lujo en Nueva York. fotos de reuters

El resto, un largo resto, subió y bajó al compás de un juego en el que ambos mostraron cartas marcadas. Tanto se conocen, tanto se respetan, que casi no quedó lugar para sorpresa alguna. Al respecto vaya un detalle que reflejó la decisión del serbio de no ceder su posición en la cancha: hizo saque y red en el primer punto del partido. Y subió, otra vez, en el sexto.

Los primeros intercambios de golpes mostraron a “Delpo” decidido a reclamar la iniciativa a partir del poder de su drive. Atento a la complejidad del partido se mostró muy celoso de poder jugar con su derecha la mayor cantidad de veces. Y cuando lo consiguió, como siempre, impuso condiciones.

Los números reflejaron la paridad del desarrollo. En los primeros siete games no hubo chances de quiebre. Ya en el 8°, con “Delpo” al saque, “Nole” aprovechó un único break point y seis puntos más adelante firmó el set inicial por 6-3.

El peligro estaba latente al comenzar el segundo. De arranque Djokovic dispuso de dos oportunidades para volver a quebrar y, aunque Juan Martín salió airoso de ellas, no logró despejar las sombras de ese tramo del juego. Así, el quiebre llegó en el tercer game. La respuesta del tandilense estuvo a tono con su nivel de confianza en el torneo todo. Tragó fuerte, apretó los dientes, redobló la agresividad con el drive y tomó el servicio rival para igualar a tres. Fue un lapso intenso, nervioso. Djokovic sintió el impacto y el fastidio le brotó del cuerpo en forma de insultos al aire. Furioso anduvo ese lapso que incluyó el momento clave del set... y del partido. Sacó 3-4 y sobrevivió a un inolvidable game de 22 puntos y tres break point en contra. Al borde del precipicio, hizo equilibrio, aguantó de pie y apretó el puño al final del tie break que ganó 7-4.

Ese cierre de set dejó una imagen bien gráfica: Juan Martín caminó hacia la silla mirando al piso. Resulta sencillo, casi obvio, pensar que su corazón era un estallido de emociones difícil de silenciar. Habían pasado 2hrs.20’ de partido, 1h.35’ de ese segundo set, y su sueño estaba a punto de despertar a una ingrata realidad.

¿Qué son tres sets que no hayan sido cuatros operaciones en las muñecas? Antes de inspirar a tantos alrededor del mundo, incluso al propio “Nole” cuando fue operado de su codo derecho, su historia de documental sirvió para que “Delpo” se inspirara a sí mismo. Nada de entregarse, nada de claudicar. Nada de decir ‘no puedo’, ni aunque no se pueda realmente.

PURO CORAZÓN. “Nole” se desploma de alegría tras cerrar el partido en tres sets.

El récord de Djokovic en partidos de Grand Slam cuando tiene ventaja de dos sets era de 189 victorias y una derrota. Ayer, consiguió su triunfo 190.

“Delpo” no pudo con él, resulta obvio leerlo a esta altura. Intentó, buscó, volvió a intentar, volvió a buscar. Y, una y otra vez, no pudo. El quiebre del 8° game del último set, el que puso al serbio a sacar 5-3 para título, fue el golpe definitivo. Entonces el partido se quedó sin incógnitas. Y nuestra historia, sin final feliz. Por ahora.

¿La mejor era en la historia del tenis?

Quizás los fanáticos y las fanáticas del tenis que siguieron el partido de ayer tengan que sentirse afortunados de haber vivido gran parte de la era actual de este deporte. Se trata de un período que incluyó a tres de los mejores jugadores de la historia: Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic.
No fue necesario esperar ver como el serbio se consagrara ayer para confirmar la grandeza del trío pero su conquista ante Juan Martín del Potro en el US Open significó su Grand Slam número 14. Así igualó a Pete Sampras y el ranking de los más ganadores de la era moderna del tenis quedó con este podio: Federer, Nadal y Djokovic, compartiendo lugar con “Pistol”.

Hace exactamente 15 años, los tres comparten profesionalmente el circuito (el suizo está desde 1998, “Rafa” desde 2001 y el serbio desde 2003) y la cantidad de títulos explican que han mantenido en vilo a toda una audiencia tenística con sus enfrentamientos y un nivel altísimo. Pese a la derrota del tandilense, vale la pena hacer memoria y analizar todo lo que este grupo le ha dado al tenis. Y seguramente lo seguirán haciendo.

Comentarios