Video: cómo viven las porristas "santas" los partidos

El "detrás de escena" del equipo de mujeres que anima los entretiempos en La Ciudadela.

14 Ago 2018

Blanco, rojo y también amarillo. Pollera tableada, musculosa y dos pompones. Ni el frío ni el calor les impide a las "santitas" agarrar las porras y salir a la cancha, o al menos eso es lo que se ve fecha a fecha, cada vez que a San Martín le toca jugar en La Ciudadela.  

Junto a las “Decanitas”, las “Boquitas” y las “Diablitas”, entre otras, las animadoras "santas" son uno de los grupos que funcionan -o funcionaron- en el país desde que el entretenimiento llegó a la Argentina. 

“Fue un desafío al comienzo. Pasamos de bailar en teatros a hacerlo en la cancha y no sabíamos cómo iba a reaccionar la gente”, recordó la capitana del equipo “Santo”, Vanesa Torres Gritti.

La líder del equipo comenta que hace dos años que ella llegó a trabajar al estadio de Bolivar y Pellegrini y que comenzó a conformar el equipo. Torres Gritti además es productora de uno de los grupos de baile más conocidos de la provincia "Gloss", de donde sacó algunas integrantes y las vistió con la camiseta roja y blanca. 

“Nos sorprendió que nos aplaudieran en la cancha. Era un ambiente muy machista pero con nosotras hay respeto y cariño. Nunca se desubicaron”, explicó Torres Gritti.  

Entre siete y 10 chicas, de diferentes edades, acompañan a Vanesa en la previa de los partidos. "Muchas mujeres quieren sumarse pero, por más que quiera, no las puedo hacer participar a todas", expresó la bailarina y agradeció el apoyo de los hinchas. 

Las porristas existen en el mundo desde el siglo pasado y su actividad nació como un deporte que comenzó a desarrollarse en escuelas y universidades de Estados Unidos. La disciplina se trasladó luego a los estadios de las ligas mayores de fútbol americano –deporte estrella de ese país-.

En sus comienzos, los integrantes eran solo hombres. Con el correr del tiempo y en un contexto internacional marcado por las guerras y conflictos mundiales, el sexo masculino tuvo que listarse para el combate y el femenino se fue añadiendo a los equipos. Hoy, las mujeres prácticamente acapararon la cancha.  

La disciplina que, en inglés, significa “animación” (cheerleader) comenzó con baile y arenga, y más adelante incorporó megáfono, porras y acrobacias.

En Argentina, el primero en incorporarlas fue Boca. Las “Boquitas” bailaron en los entretiempos hasta el año pasado, cuando una campaña logró darlas de baja por considerar que se estaba cosificando la figura femenina. Ellas, por otro lado, salieron a defender su labor pero sin éxito.

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