La historia del indomable Salado, que avanzó sobre los Bañados de Figueroa

El dique avanzó sobre el monte y creó nuevos sitios pesqueros de Santiago del Estero.

13 Jul 2018
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BAÑADOS. Un pescador busca pique; frente a él, las ramas muertas de árboles que quedaron bajo el agua. LA GACETA / FOTOS DE GUSTAVO RODRÍGUEZ.-

Los santiagueños creen que se trata de un castigo. Dicen que la Pachamama (madre tierra) se molestó con el hombre cuando intentó domar al río Salado sin razón alguna. Primero transformó su enojo en una grave inundación y después llenó de vida la zona, pero decidió protegerla con una serie de complicaciones naturales. En el dique o en los Bañados de Figueroa, un paraíso para la pesca, todo es más difícil desde hace una década.

En 2008 se inauguró el nuevo dique, que lleva el nombre de Néstor Kirchner. El objetivo de esta obra era reemplazar al dique de Villa Figueroa para tener más control del agua y beneficiar a toda la población de la zona. Pero nada de eso ocurrió.

En 2011, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner reinauguró las correcciones que le hicieron a la obra. Dos años después la furia del río Salado arrasó con todos los cálculos de los ingenieros y el agua avanzó sobre miles de hectáreas de montes y las casas de centenares de familias. Hasta el día de hoy, los trabajos no se detienen. Siguen buscando la manera de frenar las filtraciones que inundan la zona. Los $700 millones que se invirtieron en esta presa sólo generaron un desastre natural (una importante cantidad de la reserva quedó bajó el agua) y originó una causa en contra de Julio De Vido, el ex ministro de Planificación de la Nación (hoy, detenido).

“Antes era distinto. Vos llegabas y buscabas un lugar en el río para poder pescar. Había monte para protegerse y nunca fallaba. Bogas, dorados y bagres...”, explica Fernando Saba. “No era difícil pescar por acá. Era importante porque podías traer un bote y recorrer el lecho o los canales naturales. Era muy divertido. Pero hicieron la presa y todo cambió”, agrega Ángel Gustavo Vendrell.

El santiagueño es un pueblo sufrido. Y más aún el que vive en zonas rurales. En este lugar, nadie tiene un buen recuerdo de los ingenieros y especialistas que hicieron los cálculos para el proyecto. No reniegan, siguen aceptando todos los avatares del destino. Subsistir es la única meta. No rechazan al visitante. Al contrario.

Todo un desafío

Para disfrutar de los Bañados de Figueroa hay que saber llegar. Aquellos que partan de San Miguel de Tucumán tienen dos alternativas: avanzar por la ruta 9 y, camino a La Banda de Santiago del Estero, tomar la 34. La otra posibilidad es recorrer la ruta 303 (pasa por Los Ralos y Las Cejas, y está en mal estado) hasta la 34. En ambos casos, se toma la ruta 5, que es la que conduce a la localidad de Caspi Corral. De allí hay que recorrer aproximadamente 20 kilómetros por un camino de tierra.

Los pescadores deben definir qué hacer. (1) Buscar bogas en el dique, (2) hacer pesca variada de río en el canal de Gini o en el 40 o (3) recorrer los bañados en busca de tarariras o de algún pícaro dorado. Más allá de la elección, los pescadores deben saber que la Pachamama se las hará difícil.

En esta zona, donde es difícil obtener señal de celular hay una trilogía que puede generar más de un dolor de cabeza. Cuando el wayra (viento) se levanta, se suele cortar el pique; el t’uru (barro) impide el paso de los vehículos en cualquiera de esos sitios pesqueros; el inti (sol) pone a prueba a los más duros deportistas.

En lo que se refiera a carnada, para esta época del año hay que llevar corazón de vaca y maíces. Una vez en el lugar, conviene conseguir un sábalo para filetear y mojarras. No se deben descartar los choros (caracoles) y los cangrejos. Aquellos que se inclinen por el bait, deben saber que los señuelos más efectivos son los que hacen ruido (poppers y paseantes) con las que despiertan a las “taruchas” que están bastantes remolonas por el frío.

La pesca no sólo es capturar un pez. Es una actividad que encierra otras cuestiones. Una de ellas es, justamente, disfrutar de la naturaleza. Los bañados regalan eso y mucho más. Desde los naranjas furiosos del inti lluqsiy (amanecer), pasando por la tonalidad tétrica y desteñida de los miles de los troncos de árboles (vinales, quebrachos y algorrobos) que murieron por el avance de las aguas, hasta las encantadoras quyllur (estrellas), que forman interminables guirnaldas en el cielo.

Patos, chumucos, flamencos rosados, garzas mora, chuñas y una sorprendente cantidad de gansos salvajes invaden los bañados. “Esto es mágico”, dice Manuel Barale. Aquí está prohibido cazar. El ruido seco de un disparo alerta a los pobladores que mandan a la Policía a recorrer los caminos.

En el agua, las bogas no quieren tomar la carnada, pero por suerte están las tarariras (socos, para los santiagueños) listas para aportar la emoción. Hay que buscarlas en esas pequeñas lagunas custodiadas por árboles secos. No hay que asustarse si un travieso coipo (falsa nutria) saca su cabeza para mirar al extraño que se atreve a pisar su territorio. Tampoco hay que alarmarse si uno se topa con una familia de carpinchos que se alimentan en los bañados. La Pachamama está enojada porque alguien quiso domar al indomable río Salado, pero sigue extendiendo sus largos brazos para acariciarnos con tanta belleza natural.

Datos útiles 
n Distancia: 290 kilómetros, aproximadamente.
n Tiempo de viaje: 3 horas y media
n Qué se pesca: en esta época, bogas, bagres y tarariras con carnada o con señuelo.
n Carnada: corazón vacuno, sábalo, mojarra y anguila, entre otros elementos. Si se puede, es recomendable llevar anguilas.
n Señuelos: principalmente de superficie que hagan ruido en su desplazamiento. No descartar cucharas.
n Qué más se puede hacer: avistaje de aves, caminatas por la zona.
> Datos útiles 

- Distancia: 290 kilómetros, aproximadamente.
- Tiempo de viaje: 3 horas y media
- Qué se pesca: en esta época, bogas, bagres y tarariras con carnada o con señuelo.
- Carnada: corazón vacuno, sábalo, mojarra y anguila, entre otros elementos. Si se puede, es recomendable llevar anguilas.
- Señuelos: principalmente de superficie que hagan ruido en su desplazamiento. No descartar cucharas.
- Qué más se puede hacer: avistaje de aves, caminatas por la zona.

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Santiago del Estero
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