Arquitectos advierten que hay culpas repartidas por las veredas rotas

“No se asume que el espacio público es de todos y nadie cuida”. Críticas a los frentistas de las áreas comerciales.

13 Jul 2018
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VÍA PUBLICA. Desinveles y baldosas dañadas son obstáculos peligrosos. LA GACETA PLAY.

En 2015, la arquitecta Verónica Mansilla (creadora de 1319.TreceDiecinueve) salió de su casa con sus dos hijos para hacer una “intervención temporal”, que consistía en pintar las roturas de las veredas, sea por faltante de baldosas, desniveles, superficies irregulares, o cualquier otro elemento que pudiera causar tropiezos.

En cada rotura pintó con aerosol amarillo para alertar a los peatones. Ese proyecto se llamó “Mira dónde pisas” y resultó ganador del Walking Visionaries Awards 2015 en la categoría Planeación y Diseño de Espacios Públicos para vivir.

En algunos casos particulares se cubrieron los huecos con cemento, pero en líneas generales, a pesar del tiempo transcurrido, la ciudad sigue casi en las mismas condiciones, con sus veredas dañadas, admite la arquitecta Mansilla. “No sentimos que el espacio público es de todos -advirtió-; me parece que siempre pensamos que el Estado se tiene que encargar, y obviamente tiene su responsabilidad, pero está en todos que el espacio púbico esté en óptimas condiciones, aunque nadie lo cuida”, remarcó.

Todos los días se puede ver madres que tienen que bajar a la calle con los coches de sus bebés, lo que expone a muchos riesgos, porque los automovilistas no bajan la velocidad. “La gente vive la ciudad como un lugar de tránsito: va de su casa al trabajo y del trabajo a su casa y no puede ver que, en definitiva, es un espacio que puede ser de estancia, para disfrutar del aire libre, donde los hijos jueguen; la ciudad no es sólo un lugar para pasar caminando; es el espacio donde tendríamos que disfrutar un poco más del aire libre, de compartir con los vecinos -detalló-; no cuidamos las veredas, no cuidamos las cosas que se instalan en las plazas, porque no terminamos de sentir que es nuestro, uno lo cuida cuando se adueña y se siente parte de eso, pero hay mucho individualismo y todos vivimos encerrados en nuestras casas por la seguridad, por el miedo, pero es al revés: cuánto más gente haya en las calles, habrá más seguridad”, insistió.

Dentro de las cuatro avenidas hay 9.500 metros cuadrados de veredas rotas

La arquitecta recordó que en su infancia jugaba en la vereda, pero admitió que ahora eso es imposible. “Habría que devolver esas cosas a la ciudad, que antes las tenía y hay muchos lugares en los que están haciendo esos procesos para hacer ciudades más humanas”, remarcó.

Obras y reparaciones

El ex vicedecano de la facultad de Arquitectura de la UNT Luis Sala dijo que es un problema que está vigente desde hace más de 20 años y atribuyó una de las causas a las constantes obras de las empresas de servicio. “Hay varias intervenciones de distintas empresas, en distintos momentos, sin haberse planificado -dijo-; hay casos como en mi vereda, de la casa donde vivo hace 20 años, y con el consorcio tuvimos que repararla tres veces, porque primero pasó la empresa de electricidad, después el gas y así muchas intervenciones que, al no estar planificadas desde un ente central, hacen que se vaya destruyendo las veredas en distintos momentos”, planteó.

Sala advirtió que el problema es más grave en las áreas comerciales, donde circula mayor cantidad de gente, de distintas edades, y que son intransitables. “No entiendo por qué muchos frentistas, que son comerciantes, mantienen sus veredas rotas, posiblemente no quieren considerar ese gasto, y es un peligro”, lamentó.

A fin de avanzar en una solución, Sala dijo que la Municipalidad debería implementar un incentivo para los comerciantes que reparen sus veredas, en función de reducir alguna carga impositiva.

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