Presentan un libro 
sobre el escultor Iramain en el marco del Mayo de las Letras

18 May 2018
1

“Me encanta el arte moderno y admiro la audacia de la gente joven. Yo también en mi época fui de los primeros rebeldes y melenudos; entonces para poder usar melena había que ser poeta o artista”, decía en sus memorias el escultor Juan Carlos Iramain, el mentor del imponente Cristo Bendicente que acaricia las almas tucumanas desde el cerro San Javier. Su vida y su obra son abordadas en “Juan Carlos Iramain, el escultor”, libro de María del Huerto Iramain, que será presentado hoy, a las 18 en la plaza Urquiza, en el marco del 14 Mayo de las Letras. Se referirá al trabajo el titular del Ente de Cultura, Mauricio Guzmán.

La publicación, donde María del Huerto Iramain relata cómo fue el crecer al lado del artista; cuenta con numerosas fotografías de esculturas y monumentos; se incluye una serie de archivos de diarios y revistas de la época junto con imágenes de su familia guardadas durante casi una centuria. La compilación, restauración de artículos de diarios antiguos con diseño editorial fueron realizados por el fotógrafo Gustavo Rodolfo Molina. El libro está dividido en seis capítulos: Vida y obra, El mundo habla de Iramain; Familia Iramain; Monumentos; Esculturas; y Museo Iramain.

Nacido el 9 de junio de 1900 en Monte Grande (Famaillá), Juan Carlos Iramain tuvo una vida aventurera. Se formó en Buenos Aires. Rápidamente se relacionó con una barra de poetas, músicos, pintores que se constituían en el café Tortoni. Fue amigo de los presidentes Alvear y Justo; con el pintor Benito Quinquela Martín fundó el partido Federación Artística Obrera. Conoció a Juan de Dios Filiberto, Agustín Magaldi, Antonio Machado, Pablo Neruda, Federico García Lorca, Alfonsina Storni, Berta Singerman y Osvaldo Pugliese, entre otros notables.  

En 1941, el gobernador tucumano Miguel Critto le encargó el Cristo de San Javier. En 1949, partió a Estados Unidos, donde dio conferencias, enseñó y fue huésped del compositor húngaro Ernest von Dohnányi, a quien le hizo un busto. Iramain ganó fama y dinero. Esculpió las cabezas del premio Nobel Albert Einstein y de gobernadores estadounidenses. En su casa de Entre Ríos 27, fundó la Cofradía de la Cordialidad Humana, en la que participaban pintores, escultores, intelectuales. Proyectó para el cerro San Bernardo de Salta un Cristo colosal que recibió el nombre de “El penitente”. También esculpió un monumento a Belgrano de siete metros que está en esa ciudad. Murió en San Miguel de Tucumán el 14 de junio de 1973. Tras su deceso se crea ese mismo año en su casa el Museo Municipal “Juan Carlos Iramain”, donde se exhibe una buena de su obra; actualmente depende del Ente Cultural de la provincia.

Comentarios