Aspiradoras y escobas para limpiar la peatonal

El Grupo Ambientalista Municipal habla con los peatones sobre la importancia de la higiene urbana. Todas las integrantes son mujeres.

17 Abr 2018

Luciendo chalecos azules y gorras blancas, y escobas en mano, un grupo de mujeres sale a diario a limpiar las peatonales. Una de ellas maneja una aspiradora que succiona, tritura y luego embolsa todo tipo de papeles y residuos pequeños. Desde las 9 hasta las 13 y desde 17 hasta las 21, las integrantes del GAM (Grupo Ambientalista Municipal) recorre la Muñecas y la Mendoza. La propuesta de la Municipalidad capitalina comenzó a funcionar desde la inauguración del tramo de la peatonal Celestino Gelsi al 100 (comprendido entre San Martín y Mendoza).

“Nos dicen de todo: se enojan porque les advertimos que no tienen que tirar residuos. Los comerciantes son los más bravos, dejan la basura en la peatonal y te discuten. No deberían hacerlo. Ellos tienen que pagar un servicio diferenciado”, señala Mariela Aguilar. Ella es parte del flamante equipo, reconocible porque las empleadas andan en grupo y son 18 (divididas en dos turnos). Leticia Yapura añade que también hay peatones que aplauden la iniciativa (“son los mayores, nos felicitan”), y que muchas veces las confunden con integrantes de cooperativas como Argentina Trabaja.

Carlos Arnedo, secretario de Servicios Públicos de la Municipalidad, destacó que el equipo retira por día de cuatro a seis enormes bolsas con papeles. Para tener una relación en cantidad, explicó que ayer reunieron 23 bolsones en seis plazas de la zona norte. Sobre el trabajo de este nuevo grupo destinado a mantener limpias las peatonales, detalla que también vacían los cestos papeleros (hay ocho por cuadra), limpian las tazas de los árboles (los desyuyan y retiran la basura) y mantienen los tutores del arbolado urbano en crecimiento.

“Entendíamos que había que profundizar el mantenimiento de las peatonales, como lo estamos haciendo en las plazas de la ciudad. Además, la idea es concientizar, por ello las integrantes del GAM hablan con la gente, les señalan dónde hay cestos o cómo separar los residuos. Espero que los vecinos colaboren con la higiene”, sostuvo Arnedo. Por otra parte, cuando se le consulta del por qué de un equipo plenamente femenino, responde que “se dio así”.

Arnedo anticipó que el lavado de las peatonales, que se hace una vez al mes con hidrolavadoras y en horario nocturno, posterior al cierre de los negocios, se realizará con mayor aisduidad. “Lo haremos una o dos veces cada 15 días, de acuerdo a cómo vayamos viendo la necesidad de higiene de las peatonales -apuntó-. Con este equipo hay un control permanente y eso nos ayudará a saber si se necesita que las lavemos más seguido”.

Los chicles

Los manchones negros están por todos lados, pero se amontonan debajo de las panchuqueras o puestos de comida al paso. Y eso ya resultó ser un gran problema para quienes limpian las calles céntricas. “Los chicles son nuestro principal inconveniente en las peatonales. Esas manchas negras que ves en las lozas no es mugre: son chicles que tira cualquier peatón y sobre todo aquellos que compran un panchuque o pancho y tiran la golosina el suelo. Son muy difíciles de sacar”, cuenta Jorge Pérez Musacchia, director de Higiene Urbana, sobre la tarea de la repartición.

También señala el funcionario que los peatones no respetan las seis estaciones ambientales ubicadas en Mendoza y Muñecas. “Están perfectamente señaladas para que en cada uno de los cestos dejen o papel, o plástico o vidrio. Y muchas veces nos encontramos con restos de pollo en el recipiente de papel. Entonces el esfuerzo no vale nada, porque se termina transformando en un basurero común”, detalla Pérez Musacchia.

Sobre el tipo de desechos más frecuentes que se arrojan en las peatonales, el funcionario cuenta que más que nada arrojan en el piso papel, chicles y después innumerables colillas de cigarrillos.

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