Vía libre para empalagar: “La feria del amor” llenó de corazones y de arte el ex Predio Ferial

El Ingenio Cultural (ex Predio Ferial) vivió una propuesta diferente para celebrar San Valentín. Compras, arte y un correo del amor

15 Feb 2018

¿Acaso el Día de los Enamorados no equivale a un pase libre para ser todo lo cursis que no podemos ser durante el año? Corazones, dulces, ositos, frases melosas... el almíbar brotaba ayer por las redes sociales y también en la vida analógica, donde se veían parejas sonrientes, compartiendo un almuerzo que quebró rutinas y con ramos de flores que aparecían sorpresivamente.

¿Acaso San Valentín no es para eso, para sacar toda la miel afuera? “Sí, está bien. Se puede ser cursi. Pero con onda”, bromea Florencia Vallejos. Por eso, ella, en su stand de la Feria del Amor, presentó una remera con la leyenda “¿Cuándo se murió el amor?” y un Cupido flechado... por la espalda. En ese mismo puesto, se exhibían calcos con personajes de dibujos animados, siempre con alguna referencia al amor. Todo eso, por supuesto, entre tazas estampadas, ositos de peluche y canastitas de dulces para regalarles a los enamorados.

El Ingenio Cultural (el ex Predio Ferial Norte, en El Bajo) se convirtió ayer en una feria en honor a los enamorados. Principalmente a los enamorados del arte y las artesanías locales, que instalaron sus productos como una posibilidad de regalar algo diferente a las propuestas comerciales. Desde la mañana hasta la noche, La Feria del Amor, fue un paseo temático en el que emprendedores locales se conectaron con el Día de San Valentín.

De la “selfie” al retrato

Hace cuatro años que Josefina Zamora y Marcos Argañaraz, de 24 y 26 años, comenzaron a salir. Desde el primer momento se prendieron a los festejos de San Valentín, aunque se ríen de todos los rituales que la fecha implica. Para ellos, es una excusa para salir a comer algo rico, para decirse algo lindo, para celebrar el amor. Pero ayer, casi por casualidad, terminaron pasando el día en la Feria del Amor. Y como una cosa lleva a la otra, entre el paseo por los stands los convencieron de hacerse un retrato “en vivo”, a manos de un caricaturista. “Eso sí que no lo hicimos nunca. Tenemos fotos, claro, pero la mayoría selfies”, confesó Josefina.

Aprovecharon el horario de la mañana de la feria porque ambos trabajan a la tarde y saldrían ya a la nochecita para encontrarse en un restaurante, que es, además, lo que hacen siempre. Para estos jóvenes enamorados, la Feria del Amor fue un momento diferente.

Amor por la amistad

Cuando a Sofía Alderete le preguntan si el regalo que está comprando es para algún enamorado, ella larga una carcajada. “¿A esta edad? No, les estoy llevando un regalo para mis amigas. Unas toallitas personalizadas”, dice esta señora, coqueta y entusiasta: “yo voy al EPAM, eso me enamora. Hago los talleres de Literatura, de Plástica y de Canto”, detalla.

Detrás suyo, precisamente, estaba el Bibliomóvil del Círculo del Magisterio, que cada tanto brindaba cuadros de narración oral escénica espacial para abuelos y nietos. Y también para todo aquel que quisiera sumarse.

El correo del amor

“Esta cartita es para mi vecina”, dice Emmanuel Sosa mientras plasma un sello de corazones en una hora. A continuación debía hacer el sobre y escribir unas palabras para esa vecina, cuyo nombre no quiso acordarse o al menos comentar. Ese era el stand de “El correo del amor”, donde chicos y grandes intervenían papelería para luego escribir cartas personalizadas.

La jornada de los enamorados llenó el espacio del Ingenio Cultural durante todo el día. A pesar del calor y del sol que no dio descanso, las visitas recorrían los stands y hacían de tanto en tanto una pausa debajo de las sombras de los árboles, donde se había montado una cafetería. Un minirecital a cargo de Abby Gacioppo, Buenas y Santas (Reggae Rock) y Surfeando Viejas Olas (Rock instrumental) marcó el cierre de un día a puro corazón.

Comentarios