Desde 2013, el boleto subió más que la inflación

A partir de 2014, los transportistas comenzaron a pedir subas superiores al 70%. En 2016, solicitaron un aumento que duplicaba el índice de precios de aquel año Berreta, vicepresidente de la cámara empresaria del sector, admitió la diferencia y dijo que la tarifa debió haber sido más alta todavía

13 Feb 2018
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DE PARO. Escena de la última protesta de los colectiveros de la capital. la gaceta / foto de analia jaramillo

El boleto de colectivo urbano de San Miguel de Tucumán aumentó el 274% desde los $ 2,50 de principios de 2013 hasta los $ 9,35 actuales. Este incremento es mayor que la inflación acumulada en el período 2013-2016, que alcanza el 135% según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Congreso de la Nación (2017 queda excluido porque en ese año no se aprobaron subas). Un estudio propio revela asimismo que desde 2014 los empresarios de transporte urbano reclaman actualizaciones del 70% o superiores.

Jorge Berreta, vicepresidente de la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (Aetat), admitió que el precio del pasaje subió más que la inflación del plazo considerado. Dijo que, incluso, los aumentos de las tarifas deberían haber sido mayores. “Tiene una explicación lógica. La inflación es una ecuación que se genera según los costos de diversas actividades. El transporte es un ítem más en el cálculo, cuyo costo no condice con la suma total”, explicó. Y añadió: “partimos de la base de una tarifa depreciada y política. La Municipalidad comete el gravísimo error de aplicar el valor inflacionario a nuestros costos, que son mayores. El importe viene depreciado desde hace diez años”.

El directivo de Aetat manifestó su preocupación por el impacto de las negociaciones paritarias del sector, que serán en marzo. “Hasta el año anterior, gran parte del aumento salarial se cubría con subsidios nacionales, que ahora están congelados”, advirtió. En ese sentido, Berreta criticó la propuesta de aumento que el Concejo trataría, de $ 11,70. “No resuelve nada, es como darle una aspirina a un enfermo terminal”, sentenció. “Si bien la tarifa debería llegar a $ 17, somos conscientes del golpe al usuario. Por eso, pedimos un piso de $13 y una suba escalonada”, insistió.

En caso de concretarse, la suba será la sexta otorgada por los concejales capitalinos desde 2013. En esta ocasión, el pedido de incremento total asciende al 82%, lo que implicaría llevar el valor de $ 9,35 -vigente desde enero de 2017- hasta $ 17,04.

La historia se repite

El Concejo Deliberante aprobó cinco subas en el precio del viaje en colectivos urbanos en el último lustro. En mayo de 2013, llevó el precio del entonces cospel de $ 2,50 hasta los $ 3 (20% más). En 2014, el transporte público aumentó en dos ocasiones. En abril, el 30% y, en diciembre, el 23,8%. De este modo, la tarifa quedó en $ 4,83. El siguiente aumento ocurrió recién en 2016. También en dos incrementos distintos, el boleto cerró en el precio actual de $ 9,35. Ese año, las subas -aprobadas por el Concejo Deliberante en febrero y en diciembre- supusieron una actualización total del 77,5%.

Un dato no menor es que cada uno de los cinco aumentos, 30,42% en promedio, resultó considerablemente menor a cada uno de los pedidos formulados por Aetat.

En abril de 2013, el empresario Cristóbal Cazorla solicitaba un cospel a $ 3,50, es decir, el 40% de incremento. “Consideramos que $ 3 es insuficiente porque no cubre todo los costos, fundamentalmente aquellos destinados a la renovación de unidades”, manifestaba entonces a los concejales.

La historia se repitió en las ocasiones subsiguientes. Con una diferencia: el porcentaje demandado por Aetat fue en aumento. Pero siempre el Concejo Deliberante aprobó cifras intermedias, como si el juego consistiese en hacer un pedido exagerado para lograr la suba pretendida.

En 2014, los empresarios exigieron una suba del 81% en febrero y otra del 74% en noviembre. Antes de que se concretaran los aumentos, Cazorla y el transportista Miguel Villagra, titular de la Línea 19, aseguraron que los millonarios subsidios que el sector recibía por ese entonces por parte del Gobierno nacional todos los meses solamente eran una ayuda pequeña. Los empresarios advirtieron que no eran suficientes para garantizar la prestación del servicio con las tarifas entonces vigentes. Ambos habían coincido en que, sin los aportes, el precio del boleto urbano costaría el doble. En diciembre de 2015, Aetat solicitó un incremento del 82%; el mismo porcentaje pedido en enero de este año. Sin embargo, el mayor porcentaje pretendido fue el de noviembre de 2016, donde la intención original era pasar de la entonces tarifa de $ 6,95 a $ 13: un 87% de aumento, es decir, más del doble de la inflación registrada en aquel año.

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