La “siembra gruesa” se demoró por falta de lluvias

Gamboa, del Programa Granos de la Eeaoc, evalúa cómo debieron trabajar los agricultores y el grado de desarrollo de las plantas.

03 Feb 2018
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APUROS. La falta de agua también impacto en la siembra de maíz en Tucumán, por lo que los agricultores tuvieron que sembrar menos superficie maicera por haberse escapado la fecha de siembra óptima para este cereal. la gaceta / Archivo

Las fechas de siembra de la mayoría de los cultivos de granos de Tucumán, en general, estuvieron retrasadas debido a que las lluvias no sólo tardaron en llegar sino que también tuvieron un comportamiento muy irregular, lo que no permitió que los productores pudieran hacer en tiempo y forma las diferentes labores para realizar una siembra adecuada, comentó Daniel Gamboa, técnico del Programa Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán. A la fecha en la que actualmente nos encontramos “ya no se está sembrando maíz, debido a que sería muy riesgoso hacerlo, y todo lo que no se pudo sembrar con este cereal y con soja seguramente será sembrado con poroto”. “En el sur es donde más se está dando esto, debido a que es allí donde las lluvias más se atrasaron”.

Maíz

Obviamente que, en función de esto, la superficie de maíz será menor, y seguro que crecerá el poroto con respeto a la campaña pasada.

“Seguir sembrando maíz en esta fecha es complicado, el costo de la semilla es muy alto y se corre el riego de no llegar bien a cosecha”.

Sin duda que “el atraso y la irregularidad de las lluvias hicieron que no se siembre maíz”. “Este cultivo no se siembra con una lluvia escasa y sin humedad en el perfil de suelo”, por lo que hay muchos productores que guardaron la semilla para la próxima campaña.

La realidad es que “en mucho de los lotes de maíz que se pudieron sembrar, seguramente, hay una menor tecnología incorporada, debido a las lluvias que no se dieron como debe ser y me refiero principalmente a fertilización”, comentó Gamboa en diálogo con LA GACETA Rural.

“Se está viendo un fuerte ataque de Spodoptera, sobre todo en aquellos lotes donde se sembraron con el barbecho todavía verde. En estos casos, los ataques de Spodoptera se dieron a todo nivel accionando tanto como cortadora y como desfoliadora, haciendo bastantes daños. Se ven algunos ataques de langostas, sobre todo en aquellos lugares pegados a montes, cortinas y alambrados”, señaló.

Hoy puedo decir que, “con las lluvias últimas que se dieron, podríamos estar saliendo del sofocón y que las cosas podrían encaminarse”, evaluó el experto. Al maíz se lo ve bien porque esta chiquito y se podría mejorar rápido, dijo.

Esta campaña de granos, en general, se viene dando como un año duro, complicado y difícil; a los cultivos les está faltando luz para tener una completa capacidad fotosintética funcionando; y las aplicaciones que se deben hacer deben ser realizadas cuidadosamente, no entrar mojados y en el tiempo justo, y monitorear correctamente antes de tomar la decisión de hacerla. A pesar de que los cultivos de maíz tienen su gen, hay que ser cuidadosos en la observación; el evento funciona sin lugar a dudas, pero las presiones actuales son muy grandes.

Igualmente, recién empezamos como para hacer futurismo; la campaña de gruesa empezó complicada y difícil, “el factor climático finalmente aportó, ahora, el agua necesaria para seguir avanzando, pero hay que continuar para saber cómo llegaremos a cosecha”, dijo.

Realmente, el productor de granos todos los años sigue trabajando y haciendo lo que sabe hacer, pero la situación en los campos muchas veces se complica, y hace que los pronósticos sean difíciles de hacer y muchas veces los resultados no ayudan a seguir, pero se sigue. Es la virtud del productor, reflexionó Gamboa.

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