Los disfraces son una buena herramienta para la investigación de los casos difíciles

Infiltrarse en algunos ambientes es un viejo recurso con el que se consiguen buenos resultados en la mayoría de las pesquisas. Pese a que reciben instrucción, no todos los policías pueden realizar esta tarea. Cuándo y cómo se lo utiliza. Legalidad.

01 Feb 2018
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En poco más de 24 horas, se aceleró el final de dos investigaciones que presentaban alguna complejidad. Y no porque los uniformados habían logrado detener a los buscados, sino por la metodología a la que recurrieron. Cambiaron sus vestimentas y su manera de actuar para arrestar a los acusados que parecían estar eludiendo el accionar de la Justicia.

Los policías habían recibido la orden de detención en contra de Ariel Salazar Cardona, pero no podían encontrarlo. Lograron detenerlo después de cuatro días cuando llegaba a la casa de su madre. Una oficial se hizo pasar en esos días por una alumna para obtener datos de su paradero. Se trata del parapentista que llevaba a Natalia Vargas, la médica que cayó al vacío desde el parapente en San Javier.

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Un día después, la división Delitos Contra las Personas logró desarticular la banda que hirió de cinco balazos a Natasha Banegas, la mujer trans que se negaba a pagar un canon para poder ejercer la prostitución en las calles de la capital. Los agentes de esa división llegaron hasta San Cayetano (donde secuestraron armas y droga y detuvieron a una tal “Wanda” y a un tal Lucas) por la tarea de una compañera. Ella se hizo pasar por prostituta y, durante varios días, convivió con personas que se dedican a vender su cuerpo. Ganándose la confianza en un ambiente cerrado para los pesquisas, logró saber quién habría sido el autor del salvaje ataque.

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Estrategias

Desde la fuerza varias fuentes señalaron que estas estrategias no son nueves, pero reconocieron que siguen dando buenos resultados.

El comisario Marcelo Salla, jefe de Delitos contras las Personas, explicó que el proceso de investigación abarca distintas facetas, y que “muchas veces la información es difícil de obtener”. En esos casos es cuando se recurre a infiltrar a un hombre de la fuerza.

Según reconocieron los pesquisas más experimentados, el método más utilizado es hacer pasar a agentes específicos por personas del círculo de los sospechosos o acusados de un crimen, de ser necesario también se utilizan disfraces. De esta forma se obtienen datos que no podrían adquirirse de otra manera y que son fundamentales para el progreso de una causa judicial.

Salla manifestó que todos los efectivos tienen una base instructiva para realizar este tipo de tareas. Sin embargo, aquellos que trabajan investigando los delitos contra la propiedad y las personas son, por lo general, los elegidos. También son frecuentes las tareas encubiertas que realizan los hombres de las fuerzas que luchan contra el narcotráfico.

Por su parte, Jorge Dib, jefe de la División Homicidios, dijo: “no todos los policías pueden hacer un trabajo de estas características. Hay algunos que tienen mayor capacidad de actuación o facilidad para engañar que otros. Hay situaciones que dan sus frutos, y terminan siendo recordadas para siempre”.

Fanático

Desde la fuerza confiaron que el actual secretario de Seguridad, Miguel Gómez, después de haber realizado varios cursos especiales de investigación en Córdoba y en Buenos Aires, y cuando se transformó en el primer jefe de Homicidios, transmitió a todos sus subalternos la importancia de utilizar este recurso. “Un investigador tiene que analizar todas las herramientas que se le presentan a la hora de investigar los casos que le tocan”, comentó a LA GACETA.

“No hay un papel, sino varios. Depende de lo que se busque y dónde se lo busca. Generalmente dan mejores resultados en los lugares donde no es fácil conseguir información. Eso sí, es más complicado hacerlo en localidades del interior, donde personas foráneas llaman la atención”, agregó Gómez en la entrevista.

Salla dejó en claro que este recurso es totalmente válido y legal mientras no se cometa ningún ilícito. Explicó además que las leyes deben ser respetadas aún en este tipo de situaciones. “Siempre se está dentro del marco legal; por ejemplo, un agente no puede comprar droga con el fin de atrapar o descubrir quién la vende, por ejemplo”, remarcó.

A pesar del notable avance que tuvieron las investigaciones luego de que efectivos se infiltraran para obtener información, el jefe de Seguridad Personal informó que este recurso no se utiliza muy seguido. “Lo ponemos en práctica sólo cuando una causa realmente lo requiere”, insistió.

El comisario añadió que la mayoría de las veces este tipo de operativos es usado para los crímenes cometidos en la periferia de la ciudad a causa de que es “más difícil tener contactos o información” que en las zonas más alejadas de la capital.

Caso Marcovich; el ahora secretario de seguridad se disfrazó de linyera para investigar el crimen

Carlos Marcovich, el hombre que se hizo famoso en 2000 por matar a un linyera y prenderle fuego con el propósito de fingir su muerte, fue capturado porque dos policías se infiltraron en el círculo de la víctima. “Usamos ropa vieja, nos dejamos crecer la barba y hasta no nos bañamos durante varios días”, explicó Miguel Gómez, actual secretario de Seguridad, que desarrolló ese trabajo. El funcionario comentó que deambularon, durmieron en la intemperie durante varios días para ganarse la confianza de varios hombres que vivían en situación de calle. “De a poco fuimos avanzando hasta que descubrimos que el acusado habitualmente visitaba en la calle a la víctima (Juan Carlos Carrizo). Le llevaba alcohol de regalo y lo hacía pasear en un Renault 9. Con esa información logramos identificar al autor del hecho, que fue condenado a cadena perpetua”, resumió Gómez.

Narcotráfico; la Policía instaló una cámara en un nido de un pájaro para desbaratar una banda

En este caso, la Policía no recurrió a una persona pero sí utilizó el nido de un animal para desbaratar la banda que habría sido liderada por Luis “Gordo Vaca” Vega y Alejandro “El Seco Ale” Astorga, acusados de tráfico de drogas. La Justicia se encontraba con problemas para continuar con la investigación, ya que no podía determinar con exactitud los movimientos de la organización. Los sospechosos contaban con personas que se encargaban de custodiar los lugares donde recibían la sustancia y por ello era difícil aproximarse. A un investigador se le ocurrió instalar una cámara dentro de un hornero que había en un árbol, ubicado frente a la casa de los sospechosos. Así obtuvieron imágenes que probaron el delito de los acusados e impulsaron la investigación con la que se terminó desarticulando una de las bandas narco más importantes de los últimos tiempos.

Pedofilia; un policía se ganó la confianza de un sospechoso para desbaratar una banda

La fiscala Adriana Giannoni recibió una denuncia por un supuesto abuso sexual de un menor en un boliche de la capital. En el transcurso de la investigación, descubrió que había una persona que les daba dinero o droga a menores para que filmarlos manteniendo relaciones sexuales. Los pesquisas se toparon con un enorme hermetismo, por lo que decidieron infiltrarse entre la comunidad que concurría a ese centro nocturno para obtener mayor información. En primera instancia, una oficial se hizo pasar por una concurrente a boliches gay y logró conseguir el nombre de un sospechoso. A partir de ese dato, otro oficial, compañero de ella - actual jefe de una comisaría de la capital-, también fingió ser concurrente a boliches gay y se ganó la confianza del abusador, quien terminó revelando los secretos del negocio. Inmediatamente fue detenido, y tras su captura salió a la luz que integraba una red de pedofilia internacional.

Homicidio; dos policías se infiltraron en el círculo de amigos de la chica para descubrir el crimen

Luego de que una mujer trans, quien se hacía llamar Celeste, apareciera asesinada en el barrio Lola Mora, en la capital, el ya fallecido comisario Víctor Barraza encabezó la investigación del caso. A causa de falta de pruebas y testigos, la pesquisa pareció estancarse. La víctima había sido golpeada en la cabeza con un hierro hasta que falleció. Nadie había presenciado el hecho y la Justicia descartaba la posibilidad de un robo. Como consecuencia, Barraza, junto a un oficial que actualmente presta servicio en la Unidad Regional Capital (URC), fingieron ser pareja y se infiltraron entre los amigos de la víctima durante semanas con el fin de obtener alguna información que esclareciera el hecho. De esa forma, descubrieron que un mecánico de Tafí Viejo, quien, al parecer, había tenido hace tiempo una relación amorosa con Celeste, la asesinó a golpes cuando la víctima le confesó que era portadora de HIV.

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